Sobrietas

El arzobispo don Gabino Díaz Merchán se marchó de este mundo sin ver con sus propios ojos ni siquiera el arranque de una historia de la diócesis realizada a partir de las biografías de todos y cada uno de los sacerdotes. Decía que era una lástima el que se fuera perdiendo el recuerdo de sus nombres, de su vida y de su obra en la Iglesia.

En esto han sido muy cuidadosos los chilenos, que han mantenido viva la memoria de todos los sacerdotes del país desde 1535 en el “Diccionario biográfico del clero secular chileno”, y también don Vicente Cárcel Ortí, que ha recopilado miles de reseñas biográficas en su “Diccionario de sacerdotes españoles del siglo XX”.

El de Chile debe de llegar hasta el año 2000. Era el padre Jorge José Falch Frey quien iba anotando los datos de cada uno durante el período en el que él se ocupó de tener al día el fichero. No sé si, después de su fallecimiento, hay alguien que prosiga su meritoria labor.

En “El extranjero”, de Albert Camus, el protagonista, en prisión, reconoce: «Cuanto más reflexionaba, más cosas desconocidas u olvidadas extraía de la memoria. Comprendí entonces que un hombre que no hubiera vivido más que un solo día podía vivir fácilmente cien años en una cárcel. Tendría bastantes recuerdos para no aburrirse».

En el caso de los sacerdotes, ni les cuento. Es tal la profusión de experiencias, anécdotas, percances y encuentros que se suceden en la vida ministerial, que, ya no centurias, sino milenios serían necesarios para poder plasmar en cuadernos lo vivido. Y si el sacerdote es como don Ángel Fernández Llano, recientemente fallecido en Avilés, el tiempo para recordar y contar habría que medirlo por eras geológicas.

Con bastante menos materia que la que podría aportar don Ángel, Bernanos escribió su “Diario de un cura rural”. Y de haberlo conocido un escritor de la categoría de Chesterton tal vez lo hubiera introducido en sus obras y en la historia de la literatura, al igual que hizo el autor inglés con su genial padre Brown.

De don Ángel pueden decirse todas las cosas buenas que quepa decir de un gran sacerdote, pero me quedo, de todas ellas, con ésta, que es en la que se encierran en síntesis todas aquellas que lo acreditan como figura destacada en el actual presbiterio ovetense: la sobriedad.

La sobriedad es una de las más notables virtudes del discipulado apostólico. Sin sobriedad y sensatez, por ejemplo, no se puede hacer oración de la buena. La seria. No lo digo yo, sino san Pedro en una de sus cartas. Porque, además, la sobriedad no es ornato, es mandato bíblico: «Sed sobrios».

Lo curioso es que, aunque no lo parezca, en la sobriedad hay placer. El que deriva de la victoria que supone el contenerse en el uso del dinero, la blandenguería de las delicadezas, el deseo de poseer cosas, la locuacidad incontrolada, el flujo de malos pensamientos o el presumir de apariencias. Sólo desasiéndose de todas estas afecciones anímicas puede resplandecer lo que de verdad se lleva dentro y que, cuando se comparte, engrandece y embellece la vida de los demás.

No creo que don Ángel hubiera hecho otros viajes que no fueran los estrictamente requeridos por la debida atención pastoral. Ni falta que le hacía. Permanecía cabe sí. Y no carecía, por ello, de ninguna de las riquezas atribuidas a la dromomanía. En esto habría contado con la aprobación de Chesterton, quien siempre sostuvo que «viajar nos estrecha la mente».

La sobriedad en un sacerdote no es cosa de tiempos pasados, sino de lo más moderno. Uno de los vocablos requetebuscados en Google es “estoicismo”. Es la corriente filosófica de moda. Como señalan sus divulgadores actuales, en el mundo en el que vivimos, en el que se da rienda suelta y descontrolada a los caprichos, a las ocurrencias y a hacer lo que a cada cual se le antoje, es preciso que sepamos gobernarnos, disciplinarnos y recogernos para centrarnos en lo esencial. Lo dicho: sobriedad y sensatez.

Y de ser así, nuestra salida de este mundo irá acompañada de la admiración, el respeto y el afecto con el que, el otro día en la avilesina iglesia de Santo Tomás de Cantorbery, una muchedumbre de fieles participó en la eucaristía ofrecida por el perdón de los pecados y el eterno descanso de don Ángel Fernández Llano y le rindió un último y emocionado homenaje, despidiéndolo con este esperanzado saludo: «¡Hasta el cielo, don Ángel!»

Jorge Juan Fernández Sangrador

La Nueva España, domingo 26 de marzo de 2023, p. 24

Empiezan a estar hartos y con razón

«Parece que por la edad en vez de ser cofrade debería ir de bares, ¿por qué?»
Los más jóvenes de las hermandades esperan las procesiones «como si llegaran los Reyes». Su sentimiento, sostienen, «no se puede explicar»
  • El Comercio (19 de marzo de 2023), por PILAR GUTIÉRREZ
◄ Los cofrades Miguel Goñi, Jorge Montero, María Antonia Martínez, Álvaro Fernández, Elena Martín, Andrea Cosío, Diego Villán, Fran Martín, Miguel y Pablo Fernández-Peña, Noemí Martínez, Alegra Álvarez e Iván Caveda, con Inés Rodríguez delante, en el Campo Valdés.

GIJÓN. El 1 de abril está a la vuelta de la esquina y en la ciudad se respira la cercanía de la Semana Santa. Aunque algunos la esperan con ilusión, nadie la vive más que las cofradías y hermandades de Gijón. Sus integrantes están envueltos en la locura que resulta organizar y ensayar cada procesión; algo que Ignacio Alvargonzález, presidente de la Junta Mayor de Hermandades y Cofradías de Gijón, lo resumió a EL COMERCIO no hace mucho como «el caos, el encanto de los nervios y la emoción de la fecha que estás esperando». «Es como un niño cuando llegan los Reyes Magos», aclara Elena Martín, de la Hermandad de la Vera Cruz.

Contrario a la opinión popular, el sentimiento de ser creyente no está ligado a la edad y no es extraño encontrar a población joven en las cofradías gijonesas.

Reunidos frente a la iglesia de San Pedro, un grupo de diferentes edades habla sobre la fe, vivir la Semana Santa y los prejuicios de sus congéneres por ser «raros».

«Dices que vas a misa o que eres cofrade y te miran raro», declara Diego Villán, cofrade junto a Martín. Una opinión que comparten sus compañeros de diferentes cofradías, quienes han tenido que aguantar algún comentario o mirada. «Parece que por edad lo que tendría que hacer es irme de bares, ¿para qué?», cuestiona Andrea Cosío, de la misma hermandad.

Para ellos, dar el paso y formar parte de la creencia pareció lo más natural, aunque la historia no es la misma para todos.

Algunos entraron por tradición familiar, como la pequeña Inés Rodríguez, que entró en la Hermandad de la Santa Misericordia a los 5 meses, siendo «la persona más joven que recibió la medalla», recuerda Alvargonzález.

Otros, en cambio, entraron por fe, cuando «llegó el momento», como bien señala Álvaro González, la última incorporación de la Vera Cruz que aunque no se encuentra entre los más jóvenes, sí forma parte de ‘los noveles’ junto a Alegra Álvarez e Iván Caveda, que añaden que «la idea siempre estuvo ahí». «Yo llevo un año en el Santo Sepulcro. Vivo en mi fe y qué menos que compartirlo con mi ciudad», expone Miguel Goñi.

Público ateo

Sin embargo, cada uno tiene una historia personal que le acompaña y que es difícil de aclarar «para el que no es creyente». «Vivir la Semana Santa es un sentimiento que no se puede explicar a la gente de fuera», alega Martín, «solo lo conocen los que salen de procesión, porque a nivel espiritual conectas muchísimo». «Yo lo hablo con mis amigos o gente que no es cofrade –que son creyentes aunque no tanto– pero no lo entienden», añade Cosío.

«La gente joven debería estar más involucrada pero ven la fe como algo extraño», sostiene Villán. Un argumento que relacionan con que «te lo inculquen en casa, en familia», advirtiendo que es difícil hallar a un cristiano creyente a nivel general, pero no tanto «encontrar a un ateo».

Esto se relaciona con el público que asiste a las procesiones, que no es tanto que vayan para admirar las imágenes como para «entretenerse», comparando la Semana Santa gijonesa con la sureña, en donde la gente «es más sentida». «La gente aquí, en Gijón, no sale a ver las procesiones, se las encuentran por la calle», apostilla Villán.

«Lo que más rabia da es cuando encuentran la procesión y no la respetan», relata María Antonia Martínez, de la Cofradía del Santo Sepulcro, «se ponen a gritar o pasan en medio de nosotros para cruzar la calle».

Por ahora, el sentimiento común de todos para este año es esperar por «una Semana Santa en la que el tiempo acompañe y no llueva», la cual comenzará el sábado con el traslado de la Virgen de la Piedad desde la parroquia de San José hasta la de San Pedro.

«Dices que vas a misa o que eres cofrade y te miran raro», afirma Diego Vallín, que forma parte de la cantera de las procesiones

No es un invento

Yo no me he inventado la religión que me glorío de profesar. En mi caso, como diría san Paciano, «cristiano es mi nombre y católico mi apellido». Pertenezco a una gran familia, la de la Iglesia, que cree en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y no la cambio por ninguna otra.

Me guío por la luz que irradia la Biblia, de la que he aprendido que todo cuanto existe es obra de ese mismo y único Dios, porque es también Creador. Y lo creo porque es la Iglesia la que me dice que me fíe. Y así lo hago, ya que es mi Madre. Además, esta convicción no me la guardo para mí, sino que, en cuanto se me presenta la ocasión, la proclamo abiertamente.

Sigo una religión que no ha sido inventada por los hombres, sino revelada por Dios. Y se ve que cada año son más los que piensan de esa manera, pues, según el último “Annuarium Statisticum Ecclesiae”, el número de bautizados en la Iglesia Católica se ha elevado a 1.378 millones respecto a los 1.360 millones del recuento anterior. Así que los que promueven las apostasías de la fe católica tienen que andarse un poquito más listos porque la cosa no les está saliendo bien.

Los judíos y los musulmanes también se rigen por los mandatos revelados por Dios y tratan de observarlos con una fidelidad que es admirable. Pero se ve que no piensa así el presidente del Círculo cultural de Valdediós, quien se ha expresado recientemente, a título particular, en estos términos:

«Sabernos mortales es quizás el mayor drama del ser humano. Contra ese descubrimiento, por haber mordido la manzana en la mitología judía, hemos inventado las religiones mientras luchamos contra ella con la ciencia y nos refugiamos en el arte para experimentar la eternidad» (La Nueva España, 12 de marzo de 2023, sección dominical «Criterios para el siglo XXI», p. 8).

Poco fino para con los sentimientos religiosos, por lo del invento, y, en especial, por lo de «mitología judía», para con el pueblo hebreo, que vive de y para la torá, a la que pertenece el libro bíblico del Génesis. Sus Escrituras son sagradas también para los cristianos. «Antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley», dice Jesucristo en el Evangelio.

Es llamativo, por otra parte, el hecho de que el Círculo cultural de Valdediós luzca en el frontis de su página web el adjetivo calificativo “laico”. Es decir, disfruta de los espacios monásticos de la Iglesia, pero desea dejar bien claro que está distanciado de la institución que lo acoge. O sea, que nos ha salido laicista. ¿O es porque con la vitola “laico” resulta más fácil conseguir ayudas?

Hay que añadir a lo anterior la extravagante circunstancia de que el arzobispado se haya enterado por el periódico de que «puede darse casi por descontado que no aparecerá una congregación» para Valdediós. Lo ha anunciado el presidente del Círculo. Y que, por ello, habría que crear allí un museo sobre el prerrománico. A esto último se ha apuntado también una vicerrectora de la Universidad de Oviedo (La Nueva España 1 de marzo de 2023, p. 9).

Y no digo yo que no haya de hacerse eso, pero me pregunto ¿a qué santo salen el presidente del Círculo y una vicerrectora de la Universidad a decir en el periódico lo que se debe hacer o no en una casa que no es la suya? ¿es porque el Círculo organiza seis actos en otras tantas tardes del año en el monasterio? ¿otorga esa poquedad algún derecho a la cotitularidad del bien? ¡Ay, el afán de notoriedad!

El relato, literario o digital, sobre el conjunto monástico de Valdediós no van a escribirlo ni el Círculo laico, ni la Universidad, sino la Iglesia, que lo ha erigido, mantenido y acrecentado, con la ayuda de innumerables colaboradores, a lo largo de los siglos, para que sea un lugar de adoración a Dios, no inventado, sino manifestado en Cristo, y de la lectura de la Palabra de Dios, que no es un compendio de mitología judía.

Jorge Juan Fernández Sangrador

La Nueva España, domingo 19 de marzo de 2023, p. 27

La católica Gabriela Mistral

El Ayuntamiento de Gijón, que está dando los últimos retoques al reglamento de laicidad, ha colaborado, a través del área de Educación y Cultura, con el Ateneo Obrero de Gijón y la Tertulia Feminista Les Comadres en la jornada de homenaje a la chilena, católica y franciscana Gabriela Mistral (1889-1957), «única escritora en lengua castellana galardonada con el Premio Nobel de Literatura», se lee en un texto publicitario del acto que tuvo lugar el pasado 6 de marzo y de la exposición que lleva por título “Mujeres Nobel”.

Gabriela era tan religiosa que llegó a escribir esto en una carta a Eduardo Barrios: «El hombre a-religioso es incompleto». Antes le había manifestado: «Considero que el descreimiento actual va a traer una regresión a la barbarie». Corría el año 1917. De hecho, se extrañó de que le hubiesen dado el Nobel: «La Academia Sueca evita radicalmente entrar en el campo de lo religioso. Son ultra laicos». O sea, antirreligiosos, y especialmente anticatólicos, a lo zorro. Sin embargo, no les quedó más remedio que acabar reconociendo su talento creador.

Vista la importancia que se le concede a Gabriela fuera del ámbito eclesiástico asturiano, hemos de dedicarle también una jornada en una de las sesiones culturales diocesanas. La merece. Para empezar, porque dos poemas suyos hacen de himnos en la Liturgia de las Horas. Uno se titula “Hablando al Padre”: «Padre: has de oír / este decir / que se me abre en los labios como flor. / Te llamaré / Padre, porque / la palabra me sabe a más amor». Está en el poemario “Desolación”.

El otro es “Nocturno del descendimiento”. Debe de estar retocado en el breviario, o proviene de una edición que no conozco, ya que el que, dedicado a Victoria Ocampo, viene en su “Obra reunida”, editada por la Biblioteca Nacional de Chile, dice así: «Cristo del campo, “Cristo del Calvario” / vine a rogarte por mi carne enferma; / pero al verte mis ojos van y vienen / de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza. / Mi sangre aún es agua de regato; / la tuya se paró como agua presa». Está en el poemario “Tala”.

Gabriela conoció la Biblia en la escuela primaria y de su abuela aprendió a gustar los salmos: «¡Biblia, mi noble Biblia, panorama estupendo, / en donde se quedaron mis ojos largamente, / tienes sobre los Salmos las lavas más ardientes / y en su río de fuego mi corazón enciendo!» La lectura de la Biblia le sirvió de propedéutica para la de los clásicos.

Y junto a la Biblia, la obra literaria de Dante fue su otra fuente inspiradora ya desde su juventud: «Después de ti, tan sólo me traspasó los huesos / con su ancho alarido, el sumo Florentino. / A su voz todavía como junco me inclino; / por su rojez de infierno fantástica atravieso». Biblia y Divina Comedia. Si es que no falla: ellas solas son en sí mismas y a la vez cima y fundamento de una vida con sentido.

Más tarde, se encontró con la espiritualidad de san Francisco de Asís, sobre el que tratan sus “Motivos franciscanos”. Estaba tan identificada con El Pobrecillo que llegó a ingresar en la Orden Franciscana Secular. Los poemas dirigidos a Cristo en la cruz, que aparecen en sus recopilaciones poéticas habrían sido del pleno agrado del Santo de Asís, quien llevaba, en los estigmas corporales, las encendidas llagas de la Pasión de su Señor. Para quien se anime, la lectura de esos versos le harán un bien inmenso y lo dispondrán internamente para la celebración del Santo Triduo Pascual.

Así que cómo no hemos de dar las gracias al laico Ayuntamiento de Gijón, al Ateneo Obrero de Gijón y a la Tertulia Feminista Les Comadres por haber hecho valer ante la sociedad asturiana la grandeza de la defensora de los pobres y siempre actual escritora católica Gabriela Mistral. A ver si cunde el ejemplo entre los de casa.

Jorge Juan Fernández Sangrador

La Nueva España, domingo 12 de marzo de 2023, p. 26

Dejó de funcionar la catedral, se vienen abajo los negocios

Lo que les cuesta reconocer a algunos y los chincha hasta tener náuseas que sea así: que los templos y las actividades de la Iglesia católica generan negocio, empleo y beneficio económico en los distritos urbanos en los que se hallan. O sea, que la religión es un bien para todos. No lo dice la Iglesia, sino el periódico, que le da vueltas al argumento en este reportaje a ver si logra no decir lo que en realidad no quiere decir, pero que es.

Notre Dame, en obras cuatro años después del fuego
La decadencia se apodera de los alrededores de la catedral, que retrasa su reapertura definitiva a finales de 2024
  • ABC (9 de marzo de 2023) JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS
Vista actual de la fachada de Notre Dame

La reapertura definitiva de la catedral de Notre Dame de París se realizará con seis meses de retraso, a finales del 2024, aunque se cumplirán, sin embargo, los grandes objetivos nacionales anunciados por Emmanuel Macron el día mismo del trágico incendio que pudo destruir uno de los grandes símbolos arquitectónicos de nuestra civilización, la tarde del 15 de abril de 2019. Ante el espectáculo fáustico de la catedral todavía humeante, tras un incendio que causó emoción mundial, Macron fijó su hoja de ruta: «Reconstruir Notre Dame es un trabajo nacional, ligado a nuestra identidad como pueblo de la civilización europea. Cumpliremos juntos ese objetivo para reabrir nuestra catedral el 2024», dijo.

Originalmente, el objetivo era reabrir la catedral con una gran ceremonia religiosa durante la Semana Santa del 2024. Un riesgo de contaminación grave por plomo y la pandemia del Covid crearon muchos problemas y retrasos. Hace semanas, el presidente Macron confirmó que Notre Dame será reabierta el 2024, el año previsto desde el principio.

Nuevos retrasos

El general Jean-Louis Georgelin, director del organismo independiente responsable de la reconstrucción, ha matizado discretamente la ambición presidencial: «Luchamos cada día por cumplir nuestro objetivo. Estamos en la buena vía. La Semana Santa del 2024 podrá celebrarse una gran misa cantada. Y la reapertura podrá realizarse a finales de ese mismo año». Rima Abdul Malak, ministra de Cultura, ha continuado matizando otro «ligero retraso»: «Notre Dame reabrirá al gran público a finales del 2024. Pero eso no significa que hayan terminado todos los trabajos de renovación», sentenció.

Los laboriosos y muy duros trabajos de reconstrucción no han desanimado a centenares de miles de turistas, que se han precipitado, día tras día y durante tres años, a la gran explanada de la catedral. Ante esa demanda nacional e internacional, el Ministerio de Cultura ha montado dos exposiciones, una en las vallas que rodean la catedral y otra en una gran sala de exposiciones subterránea.

«La casa de los oficios y la reconstrucción» es el título de la exposición presentada en los muros metálicos y cubiertos con alambres de espino que rodean la catedral, y en la que se cuenta la pequeña y gran historia de los oficios que participan en la reconstrucción: arquitectos, decoradores, carpinteros, albañiles…

«Notre Dame de París. De los constructores a los restauradores» es la otra exposición, situada en los sótanos de la explanada de la catedral, que cuenta una historia muy bella y pedagógica: de la historia mítica de los constructores de catedrales, durante siglos esenciales de la historia de Europa, a la historia de los grandes constructores que reformaron y actualizaron, en cierta medida, las grandes artes góticas de los orígenes.

Imposible entrar en la catedral, los decenas de miles de turistas visitan los alrededores, esperando contemplar el espectáculo de Notre Dame, rodeada por muros metálicos y puertas de hierro por donde circulan camiones que van y vienen con escombros y materiales de todo tipo; allí el viajero descubre un espectáculo muy fuera de lo común.

Notre Dame en obras tiene algo de ciencia ficción, entre ‘Metrópolis’ de Fritz Lang y ‘Blade Runner’ de Ridley Scott, con ‘notas’ de una Roma mitológica filmada por Federico Fellini. Sin olvidar al Buñuel de ‘Los olvidados’.

Entre el Sena y la catedral, el turismo multicultural pone notas de color llamativas. A las musulmanas ricas, con sus elegantes velos, les gusta fotografiarse con las grúas de Notre Dame al fondo. En las esquinas, la mendicidad hace estragos: hombres y mujeres tirados por los suelos, pidiendo limosna, apoyándose en los muros de cemento y acero, protegidos con alambres de espino, recuerdan a los mendigos mexicanos de Buñuel.

Comida rápida y barata

Los turistas son grandes consumidores de comida rápida. A las puertas de la gran catedral, es posible comer pastas italianas –a 13,20 euros el plato de espaguetis boloñesa–, y kebabs libaneses a 18 euros. Un copazo de vino caliente cuesta 4,50 euros. En el salón de té donde prefiero tomar café solo, sin azúcar (2 euros), un camarero nacido en la República del Congo, Mamadou Ngoma, me cuenta: «Con los trabajos, nuestra clientela son turistas relativamente modestos. Se toman una pasta con agua mineral, y chutando».

En los cercanos muelles del Sena los negocios turísticos han bajado las tarifas. Gorras para chicas parisinas, de 10 a 20 euros; recuerdos «Todo a 2 euros»; diminutas catedrales de 1 a 50 euros. «El negocio se vino abajo con la pandemia y no se ha recuperado. Los trabajos de la catedral tienen un atractivo muy negro, que no invitan a ningún gasto suntuoso. Todo lo contrario…», me comenta Jacques Meinherie, propietario de una pequeña tienda de recuerdos.

Entre los autobuses turísticos, los grupos que siguen a guías de muy diverso origen, los taxis-bicicletas y el turismo más llamativamente multicultural (musulmán, africano, asiático, americano), las patrullas de soldados y gendarmes ponen la nota ‘Blade Runner ’ en el zoco pobre y neo realista, muy colorido, que hubiera podido filmar el Fellini de ‘Giulietta de los espíritus’. Espíritus del bien, intentando abrirse paso, mal que bien, entre andamios metálicos, alambres de espino, viejas piedras esperando la Resurrección prometida.

Los negocios de recuerdos turísticos han tenido que bajar sus precios a causa de la pandemia, de la que aún no se han recuperado.

Santa Biblia (Gabriela Mistral)

Libro mío, libro en cualquier tiempo y en cualquier hora, bueno y amigo para mi corazón, fuerte, poderoso compañero. Tú me has enseñado la fuerte belleza y el sencillo candor, la verdad sencilla y terrible en breves cantos. Mis mejores compañeros no han sido gentes de mi tiempo, han sido los que tú me diste: David, Ruth, Jacob, Raquel y María. Con los míos, estos son toda mi gente, los que rondan en mi corazón y en mis creaciones, los que me ayudan a amar y a bien padecer. Aventando los tiempos viniste a mí, y yo anegando las épocas soy con vosotros, voy entre vosotros, soy vuestra como uno de los que labraron, padecieron y vivieron vuestro tiempo y vuestra luz.

¿Cuántas veces me habéis confortado? Tantas como estuve con la cara en la tierra. ¿Cuándo acudí a ti en vano, libro de los hombres, único libro de los hombres? Por David amé el canto, merecedor de la amargura humana. En el Eclesiastés hallé mi viejo gemido de la vanidad de la vida, y tan mío ha llegado a ser vuestro acento que ya ni sé cuándo digo mi queja y cuándo repito solamente la de vuestros varones de dolor y arrepentimiento. Nunca me fatigaste como los poemas de los hombres. Siempre me eres fresco, recién conocido, como la hierba de julio y tu sinceridad es la única en que me hallo cualquier día pliegue, mancha disimulada de mentira. Tu desnudez asusta a los hipócritas y tu pureza es odiosa a los libertinos, y yo te amo toda, desde el nardo de la parábola hasta el adjetivo crudo de los Números.

Los sabios te partan con torpes instrumentos de lógica para negarte, yo me he sentado a amarte para siempre y a apacentar con tus acentos mi corazón por todos los días que me deje mi dueño mirar su luz. Los profesores llenan de cifras y sutilezas tu margen, tarjan y clasifican; yo te amo. Me basta con latir a tu sombra, me basta con hacer vivir para gozo de mi corazón tus hombres y tus mujeres. Tu resplandor sin que me lo mostraran lo miré. Ninguna hora me lo ha apagado; de ninguna sabiduría salí desdeñándote o desconociéndote. La voz que suba sobre el lamento de Job me llevará tras de sí. ¿Cuál sería esa voz? El pedagogo que me empañara la mujer fuerte de losProverbios se llevaría mi corazón. ¿Dónde está? El que me hiciera llorar con mayor río de dulzura que las Bienaventuranzas te venciera en mi corazón. Pero yo lo he visto y estoy en la mitad de mis días.

Canción de cuna de los pueblos, eterna nodriza con candor y sabiduría, te necesito para siempre. No me dejes. Siempre seré demasiado niño para que me parezcas ingenua; siem-pre me bastarás hasta colmar mi vaso hambriento de Dios.

1919

Escrito en las páginas iniciales de un ejemplar de la Biblia. Reproducido en Biografía de Gabriela Mistral, de Norberto Pinilla. Santiago: Editorial Tegualda, 1946

Ejercicios Espirituales con la Biblia 2023

Ex montibus salus

Cinco días en el Horeb

«Escucha». Es un imperativo en la Sagrada Escritura. Sólo que no siempre estamos suficientemente atentos para acoger como es debido lo que la Vox clamans trata de decirnos.

En el monte Horeb, a donde el profeta Elías subió tras haber salido huyendo de las dificultades de su vida azarosa, amenazada de muerte y fatigada, Dios le habló con la suavidad y el frescor de la brisa cuando nos acaricia el rostro.

En los mejores días del verano en Asturias, leer la Biblia en esta maravillosa región española, en silencio, en oración, en paz y en unión con Cristo, es una gracia singular concedida al lugar: «Locus iste a Deo factus est». Es estar, en verdad, en el Monte de la revelación con Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Si usted, cualquiera que sea su estado de vida en la Iglesia, desea tener esa misma experiencia, la de estar en el monte con Dios, bajo la guía del profeta Elías, venga sólo con la Biblia, un cuaderno y un bolígrafo –sí, cuaderno y bolígrafo- a la Casa de Espiritualidad “Santa María del Aramo”, en Latores (Asturias), en la noche del domingo 23 de julio y quédese aquí en absoluto silencio hasta la mañana del sábado 29 de julio.

El vicario general de la diócesis de Oviedo, Jorge Juan Fernández Sangrador, procurará serle de ayuda en su ascenso espiritual por la oración, la confesión sacramental y la eucaristía hacia la cima del encuentro con Dios.

Para informarse de los detalles y para la formalización de la inscripción, diríjase, por favor, a casaespiritualidadlatores@gmail.com o llame al teléfono 985 254 763 o bien al 663 775 145.

Oviedo, 15 de marzo de 2023

Casa de Espiritualidad “Santa María del Aramo”

Carretera de Latores, 11

33193 Oviedo (Asturias)

http://www.casaespiritualidadoviedo.org

«No se puede encontrar a Dios en el ruido. Dios se manifiesta sólo en el silencio. Dios no está en los mass media, Dios no está en las primeras páginas de los periódicos, Dios no está en la televisión, Dios no está en Broadway. Dios está en donde no hay agitación. Esta máxima vale también para el que no cree en Dios, pero considera que hay una Verdad que deba ser descubierta en algún sitio o un Valor que crear. A la Verdad y a la creatividad no se las puede encontrar en un terremoto, sino sólo en una búsqueda silenciosa» (Umberto Eco)

La Santina de la Residencia Sanitaria de Asturias

La administración pública y los políticos debaten el nombre que se ha de dar de modo definitivo a la ría que une, no separa, Asturias y Galicia. En lo que no hay discusión es en el nombre del puente que vuela sobre aquellas bellísimas aguas en el instante de adentrarse en el mar Cantábrico: “de los Santos” se llama, ya que en sus extremos hay sendas capillas, dedicadas a san Miguel, en Ribadeo, y a san Román, en Figueras, que tutelan el tránsito de quienes circulan por él.

La asturiana capilla de San Román es una atalaya que recibe con su blanca faz a los viajeros que llegan al Principado desde la provincia de Lugo y los miembros de una asociación local solicitaron, a través del Arzobispado, que la imagen de la Santina de la capilla en desuso de la Residencia Sanitaria “Nuestra Señora de Covadonga” de Oviedo fuera cedida para que, entronizada en la de San Román, además de para la veneración de los fieles, diese amorosamente la bienvenida a quienes, por el puente de los Santos, entren en Asturias e iluminase con su luz, desde allí, cual faro, a los navegantes, pues, como es sabido, «Santa María, en el cielo, es una estrella que a los asturianos guía» y a todos los que la admiran, invocan y tienen por Madre.

Las gestiones se iniciaron a principios del año 2018, en el que se conmemoró el primer centenario de la coronación canónica de la Virgen de Covadonga. Vinieron a Oviedo miembros de la mencionada asociación para ver cómo se podía hacer la excarcelación de la imagen, encastrada en el testero de la capilla, pues se requiere, para ello, un andamio, medios de elevación y, después, un vehículo adecuado para transportarla, ya que debe de pesar más de cien kilos. Es de piedra.

La primera solicitud, dirigida a la Dirección Provincial de la Tesorería General de la Seguridad Social, salió del Arzobispado con fecha 6 de marzo de 2018. Hubo acuse de recibo. Luego, más escritos. El último, el pasado 31 de enero. Es preciso agradecer a la Delegada del Gobierno en Asturias el interés que mostró siempre para que la obra se llevase a efecto. De igual modo, la Dirección Provincial de la Tesorería General de la Seguridad Social hizo, en la tramitación de la autorización, cuanto le correspondía dentro del marco de atribuciones que le han sido otorgadas. ¿En dónde se ha producido entonces la demora para la cesión? Fuera de Asturias.

Entendemos que la autoridad nacional competente esté ocupada e incluso desbordada tratando de solucionar problemas de mayor extensión y más urgentes, pero tal vez no ha sabido calibrar el impacto, en el pueblo asturiano, de los actos de profanación perpetrados en la capilla en la que aún se encuentra la imagen de la Santina, a la que los asturianos, sea cual sea su ideología, aman con toda el alma.

De ahí también la repulsa general ante el hecho de que a alguien se le hubiese ocurrido disfrazarse de Virgen de Covadonga en carnaval o, en otras circunstancias anteriores, haber diseñado unos carteles de pésimo gusto y ofensivos en los que se ridiculizaba a la Señora de la Montaña.

Y puesto que, no sólo en la televisión y en la prensa, sino también en las redes sociales, se están vertiendo opiniones infundadas sobre el decurso de este asunto, deseo por este medio de La Nueva España dar a conocer la hermosa iniciativa concebida y acometida por unos feligreses del noroccidente asturiano, que vienen haciendo, desde hace cinco años, todo lo humanamente posible para que la Virgen de Covadonga no esté sola en la lóbrega tristeza de un edificio abandonado y tenga un hogar dignísimo entre ellos. Allí, siendo la Señora de la Ría y del Mar, como es, en el Auseva, de la Montaña, brillará en la Atalaya con ese resplandor suyo que ni la más rutilante de las estrellas logrará jamás igualar: «Respice Stellam, voca Mariam!»

Jorge Juan Fernández Sangrador

La Nueva España, domingo 5 de marzo de 2023, pp. 26-27

Una tarde en Pravia

Doy las gracias a los numerosos lectores de la Unidad pastoral de Pravia y de las parroquias de San Pedro de Soto del Barco y de Santa María de Riberas que siguen semana tras semana esta tribuna del periódico. No imaginaba que fuesen tantos.

Y aprovecho la ocasión para enviar desde aquí un fuerte abrazo a quienes la leen todos los domingos a primera hora, que yo sepa, en España, Italia, Reino Unido, Bolivia, Argentina, Portugal y Estados Unidos. «Tu artículo», me dice un amigo misionero en Bolivia, «es mi himno de Laudes del domingo». Lo aclaro: Laudes es la oración litúrgica matutina de la Iglesia.

Tenía preparada para este fin de semana una columna sobre un tema diferente, pero la dejo aparcada a causa de haber tenido un encuentro memorable, en la tarde del pasado viernes, con los pravianos y otras personas provenientes de distintas partes de Asturias en la biblioteca pública “Antón de la Braña” de Pravia. Fue con motivo de una conferencia cuaresmal que me pidieron que pronunciase. En la biblioteca, no en la iglesia, pensando en que podría ser también de interés para quienes no van a misa.

El párroco estaba preocupado porque temía que a la convocatoria respondiesen, como mucho, solo una decena de feligreses. Lo habíamos estado tranquilizando previamente todos: verás cómo acuden; y si no hay gente, no pasa nada, nos comemos los bizcochos con nuez y los pajaritos de la Virgen del Valle, que van a llevar esas personas estupendas que te ayudan, y en paz. Pues no. A rebosar estaba el salón.

Hubo que demorar el inicio de la conferencia para ir a coger más sillas a la iglesia. En cinco minutos lo resolvieron los voluntarios, que había que ver cómo iban de bien vestidos para el evento. Y la organización del acto, por parte del Consejo parroquial, de matrícula de honor. Con estand de libros y todo.

Allí estaban en primera fila los alcaldes de Pravia y de Soto del Barco. Ni reglamento de laicidad ni historias. Todos a lo de todos, como debe ser. La bibliotecaria y el personal del centro, de lo más atentos. Y es que así da gusto. Además, los aparatos, que, incluso habiendo hecho pruebas anteriormente, nunca se sabe en qué momento van a dejar de funcionar en venganza de los malos tratos que les infligen los humanos, funcionaron a la perfección.

La cosa iba sobre el cambio que puede operarse en una persona cuando se encuentra ante una obra de arte. Y les hablé de los literatos Paul Claudel y Charles Péguy, del escritor y político Léon Daudet, del adolescente Aaron Lustiger, de san Francisco de Asís cuando era joven y de santa Teresa de Jesús cuando alcanzó la madurez, de la universitaria Edith Stein (santa Teresa Benedicta de la Cruz) y de la estudiante Cristina Kaufmann, de los pintores Pablo Picasso, Antonio López, Eduardo Arroyo y Miquel Barceló.

Todos ellos experimentaron, en un instante único en sus vidas, que, bien a través de una pieza musical, o de un edificio sacro, o de una imagen, o de una obra literaria, o de un cuadro, estaba acaeciendo algo más que la pura emoción que la contemplación de la bello provoca en el ánimo del oyente o del espectador.

Algunas de las personalidades arriba citadas percibieron que se trataba de un encuentro. Estaban ante Alguien por el que se sentían amadas, llamadas y transformadas, con tal evidencia que se produjo entonces, merced a ese hecho, una inflexión en sus vidas, de tal calado que puede decirse que hubo en ellas, a partir de ese episodio, un antes y un después. Tres llegaron a los altares.

Así que muchas gracias a los de Pravia por haberme regalado una tarde tan plena de estética, cultura, familiaridad y religiosidad, y la hermosa reproducción de la imagen de la Virgen del Valle mandada hacer para la ocasión. “Tota pulchra est”. Siempre.

Jorge Juan Fernández Sangrador

La Nueva España, domingo 26 de febrero de 2023, p. 28

Felipe VI: La cultura, alimento del espíritu

Discurso del rey Felipe VI en la entrega de los Premios Nacionales de Cultura 2021, que tuvo lugar, el 20 de febrero de 2023, en el Edificio Pignatelli de Zaragoza:

«Queridos, premiados:
Representáis disciplinas artísticas muy variadas. Ejercéis una importante influencia en vuestras generaciones; a menudo, abriendo caminos a otras. Y lo hacéis fomentando la reflexión, suscitando emociones, mostrando una formidable capacidad creativa, con trabajos de gran calidad y propuestas ambiciosas.

Veros a todos aquí nos reafirma en la gran salud de la cultura, del arte y de la creación en sus distintas expresiones y manifestaciones en nuestro país. En circunstancias no siempre fáciles, con pasión, voluntad, y entrega, hacéis posible la cultura que estimula nuestro día a día, que nos reconforta, nos enseña, nos enriquece; que, en definitiva, tiene en nosotros, en la sociedad en su conjunto, una influencia muy relevante.

El inevitable retraso en la entrega de estos premios, concedidos en 2021 y que recibís hoy, esperamos que sea el último de los recuerdos que nos dejan unos años muy difíciles en nuestra historia reciente. Un retraso que no oculta, sino que engrandece la admiración por vuestro trabajo, con el que ayudáis a construir un país mejor: respetuoso, solidario, innovador y creador. Porque el arte funciona como espejo de la sociedad, pero también como imagen de aquello a lo que se aspira, como motor de cambio y progreso.

Señoras y señores,
Esta edición nos ha traído hasta Zaragoza, en donde precisamente se rodó una de las primeras películas del cine español, apenas unos años después de que los Hermanos Lumière presentaran en sociedad un invento llamado a cambiar la historia de la humanidad.

Si aquella cámara pionera estuviera aquí hoy, filmaría un país completamente diferente. Las cámaras presentes ahora mismo, en esta Sala de la Corona de Aragón del Edificio Pignatelli, dejarán testimonio de otro momento destacado de la cultura española: ese en el que recogéis estos premios como reconocimiento a vuestro talento, y dedicación. El momento en que vuestros nombres se incorporan a la amplia relación de creadores que os precedieron, quedando unidos ya a esa larga historia compartida de cultura que nos vertebra y nos proyecta hacia el futuro.

Porque vuestro trabajo es mucho más que un aliciente para el presente. Sois mensajeros del país futuro. Vuestras canciones, composiciones, novelas, poesías, fotografías, ilustraciones, diseños representan a todos y nos enorgullecen como país.

Porque ese trabajo —y permitidme la expresión— alimenta el espíritu, pero también la economía de un país entero, que se mueve hacia el futuro también gracias a vuestras aportaciones en distintos ámbitos. Porque la cultura es al mismo tiempo motor de progreso y de desarrollo personal; promueve e impulsa el conocimiento, y favorece la mejora material de toda la sociedad.

Por ello, es una alegría comprobar que el empleo cultural, en 2022, alcanzó ya cifras previas a la pandemia, con casi 700.000 trabajadores en el sector, que representan el 3,4% del empleo total en España. Cifras que animan a seguir trabajando en favor de quienes hacéis de la cultura vuestro medio de vida.

Vivimos en tiempos difíciles, pero la cultura siempre estará a nuestro lado para acompañarnos y darnos fuerza, reconfortarnos, y ofrecernos caminos por los que transitar con seguridad. Porque la cultura nos demuestra que la libertad, el respeto y la convivencia forman parte de los valores más arraigados de nuestro país. Por eso hemos de reivindicarla entre todos, su profundo valor, algo que merecen cuantos hacen posible la creación y el arte en España y que trascienden, con mucho éxito, nuestras fronteras.

Señoras y señores,
Hace unos días, la Reina y yo inauguramos la exposición “Sorolla a través de la luz” en el Palacio Real. Y este año, en el que conmemoramos el centenario de su fallecimiento, volver a su obra luminosa, vanguardista, feliz, alegre, y orgullosa del país en el que se desarrolló, puede servir a todos como guía y motivación, como refugio, como inspiración. Sorolla, “el pintor de la luz”, fue un artista profundamente español y profundamente internacional.

Que esa luz que Sorolla tan brillantemente recogió en sus pinturas, ilumine vuestro trabajo, y os permita seguir ofreciéndonos ese arte que la sociedad tanto necesita. Que esa luz nos encuentre a todos unidos en torno a la admiración y el respeto que os merecéis».