Cultura en Siero

Dña. Aurora Cienfuegos Prada, concejal de Cultura, Recursos Humanos y Policía Local del Ayuntamiento de Siero, mantuvo un encuentro con D. Jorge Juan Fernández Sangrador, Vicario Episcopal de Cultura y de Relaciones Institucionales de la Diócesis de Oviedo, en la Casa de la Cultura de Pola de Siero.

La conversación giró en torno  a la gestión municipal de las instituciones culturales, área en el que la Concejalía de Cultura de Pola de Siero tiene gran experiencia. De hecho, el Ayuntamiento ha sabido crear un amplio espacio de edificaciones modernas en las que se desarrollan continuas, variadas e interesantes actividades culturales, como, por ejemplo, la Biblioteca, el Auditorio o la Escuela de Música.

El Vicario Episcopal agradeció la información que recibió, tanto de la Concejal de Cultura, como de las personas que colaboran con ella en la dirección de ese departamento municipal de Siero, y pudo admirar algunas muestras de la importante obra pictórica contemporánea que el Ayuntamiento ha ido recibiendo por distintas vías durante los últimos años.

Camino Lebaniego

Dña. Pilar Gómez Bahamonde, Directora de la Fundación Camino Lebaniego, ha recibido, en Santander, a D. Jorge Juan Fernández Sangrador, Vicario Episcopal de Cultura y de Relaciones Institucionales de la Diócesis de Oviedo.

El Vicario conoció, durante el encuentro, la extraordinaria labor que la Fundación realiza en la promoción y cuidado de los distintos Caminos de la fe que discurren por Cantabria: el de Liébana, el de Santiago y el de los Santuarios.

El tercero -Camino de los Santuarios- transcurre actualmente sobre las antiguas vías de comunicación que unían, por una parte, Oviedo con el Oriente asturiano y, por otra, Liébana con Asturias. Recuérdese, además que el Lignum Crucis de Liébana y el Santo Sudario de Oviedo son dos de las reliquias más importantes que hoy existen, en Occidente, de la Pasión y Muerte de Jesucristo.

De aquí el que, en este encuentro entre la Directora de la Fundación Camino Lebaniego y el Vicario Episcopal de Cultura, se acordasen posibles acciones de colaboración entre la Fundación y la Diócesis de Oviedo, haciendo efectiva, así, la función multisecular de esos itinerarios históricos, que ha sido la de unir continuamente los territorios del Norte de España por medio de la fe cristiana, la cultura y la historia, que durante siglos han compartido y sabido conservar.

En defensa del catolicismo

El autor es judío. Ha sido severamente criticado por verter sus opiniones en él con absoluta claridad. Muchos católicos, preocupados por la deriva de Europa, que parece querer renunciar a sus orígenes cristianos y olvidarse totalmente de ellos, encontrarán en este libro un análisis claro y valiente de cómo se ha llegado, según el autor, a este punto y qué es lo que se debe hacer para sobreponerse y superar la crisis en la que se halla Europa ¿y también la Iglesia?

Está en la Librería Diocesana de Oviedo-Gijón.

Arte con bolígrafo

Aarón Martínez es un joven de 16 años que vive en Piedras Blancas (Asturias). Ha expuesto en Avilés sus magníficos dibujos, realizados con un bolígrafo Bic azul. Cuando la genialidad y la técnica se llevan dentro, basta con un bolígrafo de unos céntimos de euro para crear obras de arte.

La exposición, ya clausurada, en la Escuela de Artes y Oficios de Avilés se titulaba Anagennisi, vocablo griego (αναγέννηση) que significa «renacimiento» o «regeneración».

Aarón forma parte del selecto grupo de jóvenes artistas católicos: ¡enhorabuena!

Un jardín en el escaparate

Tras asistir a una conferencia que pronuncié sobre jardines, una persona, que acogió el mensaje que yo intentaba hacer llegar al auditorio, lo plasmó en el escaparate de un conocido negocio en la ciudad de Oviedo. Por lo visto, hay alguien que me escucha y me hace caso. ¿El resultado? Muy «British». Y, dicho sea de paso, riquísimo todo lo que hay en el escaparate. Y los bollinos preñaos, de lo mejor.

La fe de Patti Smith (Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026)

Patti Smith visitó hace unos días el Oriente de Asturias. Venía de La Coruña, en donde había actuado en el Festival Noroeste Estrella de Galicia 2019. Allí, la “madrina del punk” interpretó algunas de las canciones que la elevaron, en los años 70, a lo más alto de la escena musical y la convirtieron en icono de la contracultura en todo el mundo.

En Riazor cantó, como se esperaba, “Gloria”, del álbum “Horses” (1975), cuya letra dice así: «Jesús murió por los pecados de alguien, pero no por los míos». Ella misma declaró en cierta ocasión que esto no lo había escrito, innovando la versión de Van Morrison, por ser atea o intencionadamente blasfema, sino porque creía que la muerte de Cristo era algo muy grande y que sus errores de adolescencia, que eran muchos, no merecían que nadie hubiese padecido por ellos de la manera en la que lo hizo Jesús.

Mas con el transcurso del tiempo, fue teniendo una percepción totalmente distinta de la vida y de la muerte de Cristo. Algo tuvo que ver en ello la película “El Evangelio según san Mateo”, de Pasolini, por una parte, y el disgusto que se lleva una de las hermanas de Patti, que es muy religiosa, cada vez que la cantante sube a un escenario y acomete “Gloria”, por otra.

Ahora, Patti se expresa de manera diferente: «Gracias, gracias, Jesús, porque tu sacrificio salva a las personas que tienen necesidad de ti y te buscan». Y aunque cree que no existe un único sistema religioso, para ella, sin embargo, que sólo acepta el del amor, la plenitud de este se halla en el de Jesús.

No es católica, pero desearía serlo para poder recibir el Cuerpo de Cristo. Considera que las palabras más sublimes de la Biblia son las de la última Cena: «Tomad y comed: esto es mi Cuerpo y esta es mi Sangre, que se ofrecen en sacrificio por vosotros». Estando en París, entró casualmente en la iglesia de Saint Germain des Prés. Celebraban a esa hora la Eucaristía. Patti sintió unos deseos enormes de acercarse a comulgar, pero no lo hizo, por respeto a las normas de la Iglesia. Y descubrió entonces que podía unirse a Jesús, aun sin recibirlo en la boca, por medio de la comunión espiritual, tan recomendada por los místicos cristianos.

Lo de París le ha sucedido en otras ocasiones. Lo cuenta ella misma: «Entro con frecuencia en la iglesia y veo a muchas personas que reciben la Eucaristía. Una parte de mí desea hacerlo, pero respeto las normas de la Iglesia. Para mí, la comunión eucarística es el símbolo de Cristo que se entrega por nosotros y el cuerpo de Cristo está en la hostia consagrada. Encuentro muy bello el ritual de la santa Misa y que se pueda entrar en contacto con Él también espiritualmente, incluso no pudiendo recibir la comunión».

Patti se hallaba en Europa cuando Albino Luciani fue elegido Papa. Siguió el acontecimiento a través del televisor: «Su amor y su humanidad me hicieron llorar y me iluminaron. Cuando sonrió, sentí amor hacia él y la esperanza de que iba a ser un hombre grande. Pensé que era puro de corazón y que se podía sentir esa pureza. Mirándolo, me sentía salvada y supe que podían acaecer cosas maravillosas, y que sería un gran Papa. Cuando murió prematuramente, mi corazón se rompió como si hubiese fallecido alguien de mi propia familia». Piensa en él cuando canta “Wave”.

Y en el Papa Francisco cuando entona “These are the Words”. Patti lo adora: «Le entrego como un don mi amor y mis lágrimas. Le doy las gracias porque cuida de cada uno de nosotros, como se espera de una persona que pertenece a una institución religiosa que aspira a imitar a Cristo. Vigila para que la caridad de san Francisco llegue a los necesitados y en especial a los mendigos. Es el modo más noble de ser imitador de Cristo. Deseo solamente darle las gracias. Estaré con él siempre».

Esas lágrimas de las que Patti Smith habla son de amor y las vierte por Cristo, que murió para salvarla; por su Iglesia, en la que se hace presente en la Eucaristía; y por sus vicarios en la tierra: el Papa, al que venera, y los pobres, a los que Patti ha defendido toda su vida escribiendo y cantando.

Jorge Juan Fernández Sangrador

La Nueva España, domingo 1 de septiembre de 2019, p. 25

«Empecé a estudiar la Biblia cuando era pequeña, en el colegio. Tuve una buena educación religiosa. A los 13 años decidí que no quería una religión en particular ni quedarme atrapada en sus dogmas, pero siempre me ha atraído desde niña el arte religioso, especialmente el del catolicismo, como las pinturas de Giotto de la vida de San Francisco o el San Juan Bautista de Caravaggio. Y sigue teniendo un gran significado para mí. Básicamente, soy cristiana. Me criaron como cristiana, sigo los pasos de Cristo y me interesa lo mejor de cada religión, y me encanta la época de Pascua, pero a mi manera, en mi propia cosmología».

(Patti Smith, en «El Mundo» del sábado, 27 de mayo de 2023)

El Jardín de las Palabras

Exposición Bibliográfica

«Deshe. Encuentro en el jardín de las palabras»

Seminario Metropolitano de Oviedo

17 de abril de 2026

Buenos días, señoras y señoras

Deseo que mis palabras, para concluir este acto de hoy sean, ante todo, de gratitud: al Seminario, al Instituto Superior de Estudios Teológicos, a los organizadores de esta exposición bibliográfica, al personal de la Biblioteca y del Seminario, al violinista, Saúl Suárez Lobo, que nos ha introducido en la exposición con la interpretación de la melodía del Concierto de Aranjuez, del Maestro Rodrigo, un compositor ciego que logró reproducir, en una partitura musical, la belleza del jardín que él llevaba dentro de sí mismo-; al Arzobispado de Oviedo, y a todos Ustedes, que nos honran con su presencia en este fabuloso espacio en el que ha sido posible conjuntar los dos lugares en los que, unidos, uno halla inmensa felicidad: una biblioteca y un jardín.

Son ampliamente conocidas las sentencias, a este respecto, de Cicerón («Si hortum in biblioteca habes, deerit nihil»: «Si tienes un jardín en una biblioteca, no te faltará nada») y de Borges («Lento en mi sombra, la penumbra hueca / exploro con el báculo indeciso / yo, que me figuraba el Paraíso / bajo la especie de una biblioteca»).

La selección bibliográfica ha estado motivada -creo- por el tema que ha capitalizado la actividad de la Vicaría de Cultura del Arzobispado de Oviedo en el presente curso 2025-2026: «Descansar en la belleza».

El primer acto del programa del curso tuvo lugar en el Palacio de Meres, en donde, por tercer año consecutivo, hemos celebrado las jornadas sobre la belleza. El título de este año ha tenido que ver con el de esta exposición que hoy se inaugura. Aquel era «La belleza del jardín». Éste, «Deshe. Encuentro en el jardín de las palabras»

Personalmente aplaudo el que esta iniciativa haya surgido y se haya desarrollado en el Seminario, la institución en la que se preparan los sacerdotes del mañana, por lo siguiente:

El naturalista Charles Darwin dejó escrito en sus Recuerdos autobiográficos: «Después de la lectura de Selborne de White, hallé gran placer en estudiar la vida de los pájaros y hasta tomé algunas notas sobre el asunto. En mi simplicidad me asombraba de que todo caballero no se convirtiera en ornitólogo».

El libro al que Darwin se refería era La historia natural de Selborne, del clérigo anglicano Gilbert White (1720-1793), rector de la parroquia de esa localidad del condado de Hampshire.

La obra consiste principalmente en la agrupación de cartas dirigidas a los zoólogos Thomas Pennant y Daines Barrington –junto con algunos otros documentos sobre el lugar-, a través de la cuales White confecciona la que él llama historia parroquial: descripción del territorio, las aves, los peces, los fósiles, las plantas, las antigüedades… En fin, todo cuanto sus ojos perspicaces captaron de aquel entorno en el que desempeñó un apasionado ministerio pastoral, gustoso de la naturaleza, la literatura y la amistad.

Gilbert White perteneció a una estirpe tristemente extinta de clérigos del Reino Unido (parson-naturalists) que, desde William Turner (+1568)) hasta William Richardson Linton (+1908), se entregaron al estudio de las Ciencias Naturales para así comprender y dar a conocer mejor la obra amorosa del Creador.

En el ámbito de la lengua española ha habido un clérigo que ha sobresalido por su conocimiento de las plantas: el gaditano José Celestino Mutis (1732-1808), del que un gijonés, Carlos Magdalena, el llamado «Mesías de las plantas», del equipo de botánicos de Kew Gardens, es ferviente admirador, como él mismo me confesaba hace unos días. Y no ha de causar extrañeza, porque la misma admiración le profesaban Linneo y Humboldt.

Las ilustraciones que nos han legado Mutis y sus colaboradores son increíbles. Fue tal su relevancia en esa especialidad que el Jardín Botánico de Bogotá lleva su nombre. En nuestros días hemos conocido al Padre Vicente Mundina Balaguer, que es religioso de la congregación Hijos de la Sagrada Familia. Ojalá siga habiendo clérigos que sepan apreciar la naturaleza como realidad integrante de su parroquia y de su quehacer ministerial.

Reitero mi gratitud a todas las personas que han participado de diversas maneras en la confección de esta exposición y a todos Ustedes por habernos acompañado hoy, en el marco de los actos del Día Internacional del Libro en la Biblioteca del Seminario Metropolitano de Oviedo.

Muchas gracias.

Jorge Juan Fernández Sangrador

Vicario Episcopal de Cultura y de Relaciones Institucionales

de la Diócesis de Oviedo

Tabla de Santa Eulalia de Mérida, en la que la mártir, celestial patrona de la Diócesis de Oviedo, riega los campos, huertos y jardines de Asturias para que den frutos abundantes. La tabla se encuentra en el Rectorado del Seminario Metropolitano de Oviedo.