La piedra con la que se construyeron la Catedral, los monumentos Prerrománicos y buena parte del patrimonio histórico de Oviedo acaba de recibir uno de los mayores reconocimientos internacionales que puede obtener un material geológico. La caliza de Piedramuelle ha sido declarada Piedra de Patrimonio Mundial por la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS), una distinción reservada a rocas que han desempeñado un papel relevante en la historia arquitectónica y cultural de diferentes lugares del planeta. El reconocimiento incorpora a la capital asturiana a un reducido catálogo internacional y añade un nuevo argumento al valor patrimonial de la ciudad.
La declaración es oficial desde este año y llega después de varios años de trabajo de investigadores de la Universidad de Oviedo y de la empresa GEA Asesoría Geológica, que han estudiado la composición, el comportamiento y la evolución de los materiales utilizados en algunos de los edificios más representativos del concejo. «Es algo así como la ONU de los geólogos», resume Víctor Cárdenes, investigador de la institución académica asturiana.
La IUGS, a través de una de sus subcomisiones científicas, se encarga de identificar y proteger piedras que forman parte del patrimonio histórico de la humanidad. Actualmente, apenas unas ochenta rocas cuentan con esta consideración en todo el mundo, una lista en la que figuran materiales empleados en monumentos y conjuntos arquitectónicos de relevancia internacional.
La presencia de la caliza de Piedramuelle en Oviedo resulta difícil de separar de la propia imagen de la ciudad. Su tonalidad característica puede apreciarse en la Catedral de San Salvador, en numerosos edificios históricos del casco antiguo y en
Solo unas ochenta rocas de todo el mundo cuentan con el reconocimiento que logran ahora las ovetenses
joyas del Prerrománico como Santa María del Naranco o San Miguel de Lillo. Durante siglos ha sido uno de los principales materiales de construcción del entorno ovetense y ha contribuido a definir una estética urbana fácilmente reconocible.
«Pone en relieve la arquitectura y la geología de las piedras de Oviedo y les otorga un papel cultural y social muy importante», señala Cárdenes. Porque la distinción no reconoce únicamente las propiedades de una roca, sino también la relación que un territorio ha mantenido con ella a lo largo del tiempo. En el caso de la capital asturiana, la caliza de Piedramuelle forma parte de algunos de sus principales símbolos monumentales y de buena parte de su patrimonio construido.
El reconocimiento tiene además una vertiente divulgativa. Según explican los investigadores, la inclusión en este catálogo internacional ayudará a dar a conocer fuera de Asturias el origen geológico de muchos de los edificios más representativos de Oviedo y favorecerá futuras iniciativas de conservación y estudio. «La piedra forma parte de nuestra memoria y de nuestro patrimonio colectivo», sostiene el geólogo.
La caliza de Piedramuelle comparte ahora distinción con materiales empleados en enclaves tan conocidos como el Taj Mahal o edificios históricos vinculados al Vaticano. Un reconocimiento que sitúa a Oviedo en una red internacional de ciudades cuya historia arquitectónica está estrechamente ligada a la piedra con la que fueron construidas.
La declaración llega además en un momento especialmente significativo para la capital asturiana, inmersa en la carrera por convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2031. La ciudad suma así un nuevo elemento para reforzar el valor de su patrimonio histórico y cultural. «Es otro motivo más para presumir de riqueza histórica, cultural y artística», afirma Cárdenes.
Oviedo gana también una nueva forma de explicar su pasado. La de una ciudad cuya imagen monumental, desde la Catedral hasta el Prerrománico, no puede entenderse sin la piedra extraída durante siglos de las canteras de Piedramuelle. Una roca local que acaba de obtener un reconocimiento de alcance mundial.
Mario Canteli, en el diario La Nueva España (3 de junio de 2026)

La fotografía es de la Iglesia de Santa Maria del Naranco
Fueron construidas con caliza de Piedramuelle también en Oviedo:
La Catedral de San Salvador
La iglesia de San Julián de los Prados
La iglesia de San Miguel de Lillo