El Espejo de la Iglesia (8): La salvaguarda de los lugares religiosos

La ONU ha lanzado un Plan de Acción para Salvaguardar los Lugares Religiosos, a petición del Secretario General de las Naciones Unidas, que los ha definido como “potentes símbolos de la conciencia colectiva”, y, sin embargo, son atacados por los enemigos de la libertad y de la religión. El Plan ha sido elaborado en conformidad con el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el que se reconoce el de la libertad de conciencia, pensamiento y religión. El Plan, además, ofrece orientaciones para que los sitios religiosos sean seguros, de modo que los creyentes puedan cumplir con los ritos y prácticas de sus respectivos cultos en paz. Y es que, como ha dicho el Secretario General de la ONU, cada vez que a las personas se las ataca a causa de su religión, es a la sociedad entera a la que se la cercena, mutila y damnifica.

(Jorge Juan Fernández Sangrador, en «El Espejo de la Iglesia», en Cope Asturias, 27 de septiembre de 2019)

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El Espejo de la Iglesia (7): Los ángeles

En Hong Kong, las madres tienen que explicar a sus hijos que, por encima de las nubes y de la reverberación de la contaminación lumínica, existen las estrellas, que los niños de aquella megalópolis no han visto nunca, y, sin embargo, las estrellas están. Y la primera imagen de un agujero negro, difundida el pasado mes de abril, ha mostrado que las teorías de los científicos de la primera mitad del siglo XX, respecto a la posibilidad de la existencia de esa concentración de masa densa, generadora de un campo gravitatorio irresistible, era verdad y que los agujeros negros no se veían, pero estaban. También en abril, en Lerma, fue inaugurada una nueva edición de “Las Edades del Hombre”, que permanecerá abierta hasta el próximo mes de noviembre, dedicada a los Ángeles, que tampoco se ven, y, sin embargo, están.

(Jorge Juan Fernández Sangrador, en «El Espejo de la Iglesia», en Cope Asturias, 20 de septiembre de 2019)

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El Espejo de la Iglesia (6): Amor y resurrección

Decía el pensador español Julián Marías que, en la medida en que se ama, se necesita seguir viviendo o volver a vivir después de la muerte. Y cuando, en 1977, falleció su esposa, Dolores, con 65 años, a causa de un cáncer, el discípulo de Ortega y Gasset confesó: “Sólo me sostenía la profunda fe en la resurrección, la evidencia de que la persona que era Lolita no podía haberse destruido por un proceso corporal, de que volvería a verla y a estar con ella”. Y lo que se celebra hoy, en esta fiesta de Todos los Santos, es justamente eso: la victoria del amor sobre la muerte y el afianzamiento en la esperanza de que, un día, nos encontraremos de nuevo con aquellos a quienes hemos amado con toda nuestra alma en esta vida, fundiéndonos gozosos, más allá del espacio y del tiempo, en un abrazo infinito.

(Jorge Juan Fernández Sangrador, en «El Espejo de la Iglesia», en Cope Asturias, 1 de noviembre de 2019)

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El Espejo de la Iglesia (5): Educación cristiana y libertad

Casi dos millones de niños no podrán volver a la escuela este año en África central y occidental, y ya se eleva a cuarenta millones la cifra de los que se hallan, en aquella parte del mundo, privados del derecho a la educación. Los ataques a profesores y alumnos, disparando contra ellos, y la destrucción de las escuelas, se incrementan de año en año. Grupos armados perpetran esa barbarie porque consideran que la educación impartida es de estilo occidental, y, en definitiva, cristiana. Y es que las categorías de raigambre evangélica como libertad, autonomía, desarrollo y futuro han de abrirse camino ellas solas siempre, pues las ideologías totalizantes que persiguen aminorarlas no solo existen en África sino también en los demás continentes, incluido, por tanto, el nuestro.

(Jorge Juan Fernández Sangrador, en «El Espejo de la Iglesia», en Cope Asturias, 13 de septiembre de 2019)

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El Espejo de la Iglesia (4): «Poorism»

El área inmensa de chabolas “Dharavi slum”, en Mumbai, es el destino más demandado por los turistas que viajan a la India este año. Mucho más que Taj Mahal, una de las 7 maravillas del mundo moderno. El afán por dárselas de “viajero alternativo”, frente al convencional, figura entre los múltiples motivos que conducen a muchos a esta nueva modalidad de viaje, que los ingleses denominan “poorism”, es decir, “pobrismo”, porque el visitante desea conocer los lugares más pobres del país elegido, por lo general la India, Etiopía, Kenia, Namibia, Sudáfrica o Brasil, entre otros. Aunque puede que, en su habitual lugar de residencia, ese viajero no muestre el mismo interés por saber cómo viven o de qué carecen los hijos de los inmigrantes que provienen de aquellas barracópolis que planea visitar, para fotografiarse en ellas, este verano.

(Jorge Juan Fernández Sangrador, en «El Espejo de la Iglesia», en Cope Asturias, 26 de julio de 2019)

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El Espejo de la Iglesia (3): Desde la luna

La NASA rogó a los primeros astronautas que iban a pisar la luna, hace 50 años, que se reservasen para sí los sentimientos religiosos y que no manifestasen, durante la operación, sus convicciones cristianas, pues, unos meses antes, una activista del ateísmo en América había denunciado a la Agencia Espacial ante los tribunales de justicia porque consideraba inconstitucional el que los tripulantes de la misión Apolo 8 hubieran recitado unos versos de la Biblia, mientras contemplaban la magnífica desolación de la luna, en torno a la cual orbitaban, y el bellísimo color azul de la tierra. El enojo solo logró poner de relieve una cosa: que el pequeño paso para el hombre, pero grande para la humanidad, se había dado nada más que con un pie, y que aún quedaba por dar, con el otro, uno no menos importante: el de la libertad desposada con el perdón.

(Jorge Juan Fernández Sangrador, en «El Espejo de la Iglesia», en Cope Asturias, 19 de julio de 2019)

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El Espejo de la Iglesia (2): Fútbol femenino

El fútbol femenino no deja de crecer en España. En 2010 se habían concedido 24.000 licencias; en 2018, 42.000. Y lo mismo está sucediendo en otros países. Incluso el Vaticano tiene un equipo de fútbol compuesto por mujeres, que fueron invitadas hace unos días a jugar su primer partido internacional en Viena. Se trataba de un encuentro amistoso con el Club de Fútbol Mariahilf. Mas cuando, al inicio, sonó el himno de Vaticano, jugadoras del equipo austriaco levantaron sus camisetas para exhibir pintadas sobre el vientre en favor del aborto y del movimiento LGBT. Fue tal el grado de provocación que las italianas tuvieron que abandonar el campo. Y hasta el presente nadie ha salido a reprobar el hecho de que un equipo híper ideologizado invitase a otro, formado por mujeres ilusionadas con el deporte, para amedrentarlas.

(Jorge Juan Fernández Sangrador, en el programa «El Espejo de la Iglesia», en Cope Asturias, 12 de julio de 2019)

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El Espejo de la Iglesia (1): Eric Clapton

El cantante británico Eric Clapton se retira de los escenarios a causa de la neuropatía periférica y del acúfeno que padece. Dentro de poco ya no podrá rasgar en absoluto las cuerdas de la guitarra con las que llegó incluso a hacernos llorar. Y si en los días de alcohol y drogas compuso aquella sentida canción que era una plegaria a la Madre del cielo, “Holy Mother”, ahora se ha hecho ésta, de nuevo, oración en su alma de poeta: “Siento que ha llegado el fin y que ya no podré correr nunca más. Sin embargo, tú sabes cuánto, cuánto, deseo estar entre tus brazos esta noche. Y cuando con mis manos ya no pueda volver a tocar, y mi voz se apague, y yo me muera, entonces, Madre santa, entonces, yo, descansaré seguro entre tus brazos”.

(Jorge Juan Fernández Sangrador, en el programa “El espejo de la Iglesia”, en Cope Asturias, 5 de julio de 2019)

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La puerta estrecha

«Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: “Señor, ábrenos”; pero él os dirá: “No sé quiénes sois”»(Lucas 13,24-25)

La puerta «estrecha» del convento de san Pedro de Alcántara en El Palancar (Cáceres).

Y estrecha también su celda

Pero encendido fuego era su amor a Dios

Traperos del tiempo

La escritora asturiana Carmen Gómez Ojea (1945-2022) acaba de fallecer y ha dejado un legado literario que ronda la treintena de títulos. Recibió a lo largo de su carrera varios premios, de entre los que destaca el Nadal, y le fueron concedidas afectuosas distinciones con las que se pretendía otorgarle el reconocimiento que, a juicio de la crítica, merecía.

En las entrevistas que le hicieron en vida siempre dejó claro que no quería ser otra que no fuera lo que ya era: ama de casa. «Cocino muy requetebién y lo mismo hago un espléndido plato chino que una fabada», declaró en cierta ocasión. Ama de casa, sí, pero que «dedica tres horas diarias, desde la nueve a las doce de la noche, a escribir como una máquina».

Cuando leí esto me acordé de que Carmen Laforet (1921-2004), también ama de casa y premio Nadal, escribía, debido a sus obligaciones familiares durante el día, de cinco a ocho de la mañana. Y María Moliner (1900-1981), autora del “Diccionario de uso del español”, se levantaba también a las cinco de la mañana y hacía fichas de palabras. Hasta que llegaba el momento de preparar desayunos. Seguidamente se ocupaba de las labores del hogar e iba a trabajar a una biblioteca.

«Trapero del tiempo». Así es como se autodefinía Gregorio Marañón (1887-1960), cuya altura profesional, intelectual y literaria lo condujo a ser miembro de varias Reales Academias. A las siete de la mañana atendía la correspondencia, pasaba a limpio las anotaciones del día anterior y ordenaba fichas. A eso de las nueve y media se entregaba al cumplimiento de sus deberes como médico.

Para él, una jornada no se contabilizaba por horas, sino por minutos. Alguien me contó en cierta ocasión que Marañón era un as aprovechando, para escribir, el tiempo que distaba entre el momento en el que le avisaban de que la comida estaba lista sobre la mesa y el de alzarse de la silla frente al escritorio.

Se ve que en ese instante entre el pensar que ya hay que ir a comer e ir decididamente a comer se puede iniciar, proseguir o concluir la redacción de un libro. Virginia Woolf (1882-1941) refiere, en su “Diario” (5 de enero de 1939), que dio principio a uno de los suyos en «los últimos cinco minutos antes del almuerzo».

Marañón leía, después de la cena, hasta las dos de la mañana. Se acostaba tarde. Como el Papa Pablo VI (1897-1978). Solo que éste se levantaba un poco más temprano: a las seis de la mañana. Celebraba la Misa, recitaba la Liturgia de las Horas, rezaba las oraciones y hacía la meditación. Después desayunaba y leía los periódicos.

A las nueve menos cuarto repasaba el plan de audiencias del día, que daban comienzo a las diez. Almorzaba a la una y media. Luego, oración, descanso y lectura. Por la tarde, a trabajar. Hasta la hora de la cena. A las nueve y media de la noche volvía al despacho para seguir con la tarea. Paraba a las once para rezar Completas. Se despedía de los colaboradores: «Buenas noches. Dios os bendiga. Gracias por todo». Y se dirigía nuevamente al despacho para sumirse, hasta las dos, en la lectura de papeles de todo tipo, que subrayaba y glosaba. Los discursos solía escribirlos él mismo. Son buenísimos.

De modo que el que diga que no emprende, redacta y concluye una tesina, una tesis, un ensayo, una novela, un artículo o un discurso, porque no dispone de tiempo, verá que, si lo piensa un poco, hay, a lo largo del día y de la noche, diminutos espacios de tiempo, que duran lo que un semáforo en rojo, en los que se puede llegar a construir, de diez en diez líneas, una inmensa obra literaria.

Jorge Juan Fernández Sangrador

La Nueva España, domingo 21 de agosto de 2022, p. 28

Giovanni Battista Montini (Pablo VI) de joven. Y escritor desde siempre.