La primera persona en obtener un doctorado en Ciencias de la Computación en Estados Unidos fue una monja llamada Mary Kenneth Keller. Es considerada una de las madres de la tecnología, pues ella formó parte del equipo que desarrolló el lenguaje de programación BASIC. Mary Keller fue la primera mujer en acceder a la prestigiosa Universidad de Dartmouth, donde solo admitían a hombres. Además, se licenció en matemáticas por la Universidad de DePaul en Chicago para posteriormente, cursar un máster en matemáticas y física en el mismo centro. Compaginó su vida religiosa con su pasión por la informática y trabajó para acercar la computación a las escuelas y abrir las puertas de la ciencia a las mujeres.
«O taste and see» fue compuesto por Ralph Vaughan Williams (1872-1958) para la coronación de Isabel II en 1953.
Fue interpretado nuevamente en sus honras fúnebres, en la Abadía de Westminster
The Choir of Westminster Abbey & The Choir of His Majesty’s Chapel Royal
Leitung: James O’Donnell (Organist and Master of the Choristers, Westminster Abbey)
El texto dice: «O taste and see how gracious the Lord is: blest is the man that trusteth in him (Psalm 34: 8) (Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él)
Tienen varias estrellas. ¿Clase? Ninguna. ¿A qué juegan? ¿A incordiar? ¿A denostar la imagen de la ciudad de Oviedo? ¿A deconstruir el icono de «Asturias, paraíso natural»? ¿De dónde sacan a los asesores de imagen? ¿Piensan que, molestando, ganarán clientela? ¿O es que hacen, a su manera, política? ¡A qué niveles han descendido los balnearios! ¡Pobre Europa!
Pues, para estar tan extendido, desarrollado y avanzado el laicismo, da la impresión de que, en Inglaterra y en el planeta tierra, nadie quiere perderse el acto religioso del lunes en Westminster.
LONDRES, 17 sept (Reuters) – «El funeral de estado de la reina Isabel el lunes se proyectará en unos 125 cines de Gran Bretaña, mientras que los parques, plazas y catedrales también instalarán pantallas para el gran evento ceremonial, dijo el sábado el gobierno.
El oficio religioso en la Abadía de Westminster será transmitido en directo por la BBC, ITV y Sky, dijo el departamento de cultura en un comunicado.
La entrada a las proyecciones de cine es gratuita y muchas de las proyecciones ya están llenas, dijo el jueves la Asociación de Cine del Reino Unido.»
Se espera que unas 150.000 personas vean la transmisión del funeral en el Hyde Park de Londres.
Ayer hablé de ti en clase. Señalé con el dedo índice el sitio en el que solías sentarte, en la bancada que está, según entras en el aula, a la derecha. Lo recuerdo perfectamente. Quedaron todos impresionados de lo que les referí acerca de ti.
Tardaste en decidirte, pero lo tuyo se precipitó cuando determinaste cursar presencialmente la materia que imparto en la Universidad y renunciar al puesto de trabajo que te ofrecían fuera de la provincia.
Ni remotamente barrunté, cuando ibas a clase, que dentro de ti se estaba librando una batalla, en la que pugnabas para que saliese vencedor el «¡No!», porque te decías a ti misma: «Son imaginaciones mías», «Me están comiendo la cabeza».
Hasta que, un día, hablando del drama existencial del profeta Jeremías, proyecté en la pantalla una diapositiva con estas palabras suyas:
«Pensé en olvidarme del asunto y dije: “No lo recordaré; no volveré a hablar en su nombre”; pero había en mis entrañas como fuego, algo ardiente encerrado en mis huesos. Yo intentaba sofocarlo y no podía» (20,9).
Y fue entonces cuando te diste cuenta de que la cosa iba en serio, de que Cristo te estaba pidiendo que te desposaras con Él y de que debías darle una respuesta. Y ésta, por tu parte, era «¡No!».
Mas Él no desistió de su propósito, porfió infatigable y, al final, caíste rendida ante su amor. Ahora has dicho «¡Sí!». Y te consagrarás para siempre a Él en una comunidad de religiosas. Las conozco. Verás qué bien. Y bendita sea la diapositiva.
Desde que me comunicaste que vas a entrar en religión y que tu decisión fue alumbrada en un aula no se me va de la mente Edith Stein, la universitaria, la discípula de Husserl, la que se convirtió al catolicismo y profesó como monja carmelita.
Sé también de una estudiante que, fuera de España, se abrió a la fe cristiana en la escuela a la que iba. Lo curioso del caso es que quien la puso en el camino de la entrega a Cristo fue un profesor ateo. Acabó siendo, como Edith Stein, carmelita descalza.
Estimada C., en la Universidad, tomando apuntes, en horario académico, acodada sobre un pupitre, en la monotonía de las tardes del fin del verano, del otoño completo y del comienzo del invierno, en el relativo silencio que se establece entre el alboroto del principio y de la conclusión de la clase, en el capítulo del temario que menos pensabas que pudiera encerrar tanto significado para ti, en unas frases escritas en hebreo hace más de dos mil quinientos años, se produjo una inflexión en tu vida, que, a partir de ahora, será más bella, más interesante y tendrá, además, un increíble, por su inabarcable amplitud, alcance proyectivo.
Y si hasta el presente mantuviste esa experiencia tuya en secreto, solo para ti («secretum meum mihi, secretum meum mihi», Isaías 24,16), y no la compartiste nada más que con unos pocos confidentes, a partir de ahora ¡cuéntala! Prestarás así un servicio impagable a quienes te escuchen. Ya lo verás. Y ya me dirás. Quedo, como siempre, a tu disposición. Salve.
Jorge Juan Fernández Sangrador
La Nueva España, domingo 18 de septiembre de 2022, p. 24
Imagen de santa Catalina de Alejandría (siglo XVII), patrona del distrito universitario de Oviedo, que está en la capilla de la Universidad. Formaba parte del retablo que quemaron el 13 de octubre de 1934.
Como en tantos otros lugares del mundo, también es una capilla la que, al menos eso se dice en el pueblo, se halla en el centro geográfico de Asturias: San Juan Bautista, en Lamuño (en la parroquia de Santa Marta, Carbayín Bajo, Siero).
El MoMA subastará obras de Picasso, Bacon y Renoir para pagar la digitalización del museo
La institución pretende obtener entre 70 y 100 millones de dólares y adquirir más NFT
IKER SEISDEDOS (El País, 15 Sep 2022)
El Museo de Arte Moderno de Nueva York sacará este otoño a subasta 29 obras de su colección y el dinero recaudado, que los intermediarios de la venta calculan entre 70 y 100 millones de dólares —al cambio actual, la misma cantidad en euros—, se destinará a la transición digital del centro de arte. El conjunto que abandona la colección estadounidense constituye una tercera parte del legado recibido a la muerte del fundador de la CBS William Paley, que dejó al museo 81 piezas de gran valor, pinturas y esculturas que incluyen nombres como Picasso y Francis Bacon.
Esos dos artistas aportan las piezas de mayor relieve de la operación; una venta en Sotheby’s, en Londres, prevista para el 14 de octubre. Del pintor malagueño saldrá al mercado una de sus guitarras cubistas, de 1919 (a partir de 20 millones). Del británico, un tríptico de pequeño formato de 1953, titulado Three Studies for Portrait of Henrietta Moraes (35 millones). En el lote también hay pinturas de Renoir, un derain de época fauvista y un lienzo de Henri Rousseau, así como esculturas de Rodin y Maillol.
La mayor parte del dinero se destinará a ahondar en la digitalización del museo, según adelantó el Wall Street Journal, tras confirmarlo con fuentes de la fundación de Paley y con el director del centro, Glenn D. Lowry. El rotativo añade que hay planes para lanzar un canal propio de streaming y de mejorar la colección de arte digital, posiblemente sumándose a la incierta revolución de los NFT, obras de arte digital que, por emplear un símil pecuniario, son a un cuadro impresionista lo que un bitcoin a una montaña de billetes de curso legal.
El MoMA es la clase de institución que marca desde su fundación en 1929 el camino que las demás acaban recorriendo, así que el gesto trasciende a la mera operación económica. Tras la pandemia, los niveles de público del MoMA no han vuelto aún a los previos al coronavirus; las visitas han caído un 40%. La covid puso a los centros ante el espejo de su digitalización. Todos se lanzaron a ofrecer exposiciones en línea, charlas por Zoom, podcasts y recorridos guiados con comisarios por streaming. Eso les permitió también darse cuenta de que no todo vale en el mundo virtual, que es lo mismo que decir que todo cuesta. De ahí que el MoMA se disponga a cambiar joyas del viejo arte tangible por la urgencia de actualizar su imagen digital.
Con motivo de la canonización del cardenal John Henry Newman (13 de octubre de 2019), el príncipe Carlos de Inglaterra publicó el siguiente artículo en L’Osservatore Romano (12 de octubre de 2019):
«Cuando el Papa Francisco canonice mañana al cardenal John Henry Newman, el primer británico en más de cuarenta años en ser proclamado santo, será motivo de celebración no solo en el Reino Unido, ni tampoco solo para los católicos, sino también para todos aquellos que se preocupan por los valores en los que se inspiró.
En la época en que vivió, Newman representó la vida del espíritu contra las fuerzas que degradaron la dignidad humana y el destino humano. En la época en que alcanza la santidad, su ejemplo es más necesario que nunca: por la forma en que, en el mejor de los casos, pudo defenderse sin acusar, estar en desacuerdo sin faltar al respeto y quizá, sobre todo, porque sabía ver las diferencias como lugares de encuentro en lugar de exclusión.
En un momento en el que la fe fue cuestionada como no lo había sido nunca antes, Newman, uno de los más grandes teólogos del siglo XIX, aplicó su intelecto a una de las preguntas más apremiantes de nuestra era: ¿cuál debería ser la relación entre la fe y una era escéptica, secular? Su compromiso, primero con la teología anglicana, y luego, después de la conversión, con la teología católica, impresionó incluso a sus oponentes con su audaz honestidad, rigor implacable y originalidad de pensamiento.
Cualesquiera que sean nuestras creencias y cualquiera que sea nuestra tradición, solo podemos estar agradecidos a Newman por los dones, enraizados en su fe católica, que compartió con la sociedad en general: su intensa y conmovedora autobiografía espiritual y su poesía profundamente sentida en «The Dream of Gerontius», que, con música compuesta por Sir Edward Elgar –otro católico del que todos los británicos pueden sentirse orgullosos–, ha dado al mundo de la música una de sus obras maestras corales más imperecederas.
En el momento culminante de «The Dream of Gerontius», el alma, al acercarse al cielo, percibe algo de la visión divina:
Una gran armonía misteriosa:
Me inunda como el profundo
y solemne sonido
de muchas aguas
La armonía requiere diferencia. Esta idea está en el corazón mismo de la teología cristiana sobre la Trinidad. En el mismo poema, Gerontius dice:
Creo firme y verdaderamente
Que Dios es Tres
y que Dios es Uno
No hay que temer a la diferencia como tal. Newman no solo lo demostró en su teología y lo ilustró en su poesía, sino también en su vida. Bajo su liderazgo, los católicos se han convertido en parte integral de la sociedad en general, enriqueciéndose así aún más como comunidad de comunidades.
Newman está comprometido no solo con la Iglesia, sino también con el mundo. Aunque estaba totalmente dedicado a la Iglesia, a la que llegó atravesando muchas pruebas intelectuales y espirituales, sin embargo, inició un debate abierto entre católicos y otros cristianos, allanando el camino para los diálogos ecuménicos posteriores. Cuando fue elevado al cardenalato en 1879, eligió como lema “Cor ad cor loquitur” («Corazón habla al corazón»), y sus conversaciones más allá de las diferencias confesionales, culturales, sociales y económicas se basaron en esta amistad íntima con Dios.
Su fe era verdaderamente católica, ya que abarcó todos los aspectos de la vida. Es en este mismo espíritu en el que nosotros, seamos católicos o no, podemos, en la tradición de la Iglesia cristiana a lo largo de los siglos, abrazar la perspectiva única, la sabiduría y la comprensión particulares, que esta sola alma ha traído a nuestra experiencia universal. Podemos hallar inspiración en sus escritos y en su vida, al tiempo que reconocemos que, como toda existencia humana, era inevitablemente imperfecta. El propio Newman fue consciente de sus propias deficiencias, como el orgullo y el estar a la defensiva, lo que no estaba a la altura de sus ideales,; sin embargo, al final, solo sirvieron para que estuviese más agradecido por la misericordia de Dios.
Su influencia fue inmensa. Como teólogo, su trabajo sobre el desarrollo de la doctrina mostró que nuestra comprensión de Dios puede crecer con el tiempo y produjo un profundo impacto en los pensadores posteriores. Cristianos individuales se sintieron interpelados y fortalecidos en su devoción personal por la importancia que le daba a la voz de la conciencia. Las personas de todas las tradiciones que buscan definir y defender el cristianismo están agradecidas por la forma en que reconcilió a la fe y a la razón. Quienes buscan lo divino en lo que puede parecer un entorno intelectual cada vez más hostil encuentran en él un fuerte aliado que abogó por la conciencia individual contra un relativismo abrumador.
Y, quizá lo más importante de todo en este momento, cuando hemos sido testigos de demasiados ataques serios por parte de las fuerzas de intolerancia contra comunidades e individuos, incluidos muchos católicos, debido a sus creencias, él es una figura que defendió sus convicciones a pesar de las desventajas de pertenecer a una religión a cuyos seguidores se les negó la plena participación en la vida pública. Durante todo el proceso de emancipación católica y la restauración de la jerarquía eclesiástica católica, fue el guía que necesitaban su pueblo, su Iglesia y su tiempo.
Su capacidad para la calidez personal y la amistad generosa se aprecia en su correspondencia. Más de 30 volúmenes recogen sus cartas, muchas de las cuales, significativamente, no están dirigidas a colegas intelectuales y líderes prominentes, sino a familiares, amigos y feligreses que buscaron su sabiduría.
Su ejemplo ha dejado un legado perdurable. JJ Como educador, su trabajo ha sido profundamente influyente en Oxford, Dublín y más allá, mientras que su tratado «La idea de la universidad» sigue siendo un texto fundamental a día de hoy. Sus esfuerzos, a menudo olvidados, en favor de la educación de los niños testimonian su compromiso de garantizar que las personas en todas las áreas puedan participar en las oportunidades que la educación puede ofrecer. Como anglicano, condujo a esa Iglesia a sus raíces católicas y, como católico, estuvo preparado para aprender de la tradición anglicana. Así, por ejemplo, la promoción de la función de los laicos. Le dio a la Iglesia católica una renovada confianza cuando fue restablecida en una tierra de la que había sido erradicada. Hoy, la comunidad católica en Gran Bretaña tiene una deuda incalculable con su incansable trabajo, al igual que la sociedad británica tiene motivos para agradecerle a esta comunidad su inestimable contribución a la vida de nuestro país.
Esta confianza se expresó en su amor por el paisaje inglés y la cultura de su país natal, a la que él tan notablemente contribuyó. En el Oratorio que estableció en Birmingham, que ahora alberga un museo dedicado a su memoria, así como una comunidad de culto activa, vemos la realización, en Inglaterra, de una visión que tomó de Roma, descrita por él como «el lugar más maravilloso sobre la tierra». Llevando la Congregación del Oratorio de Italia a Inglaterra, Newman trató de transmitir el carisma de la educación y el servicio.
Amaba Oxford, honrándolo no solo con sermones apasionados y eruditos, sino también con la hermosa Iglesia anglicana en Littlemore, construida después de un viaje formativo a Roma, en donde, buscando orientación para su futuro sendero espiritual y meditando sobre su relación con la Iglesia de Inglaterra y con el catolicismo, escribió su amado himno «Lead Kindly Light». Cuando finalmente decidió abandonar la Iglesia de Inglaterra, su último sermón, con el que se despidió de Littlemore, hizo llorar a la asamblea. Se titulaba “The Parting of Friends”.
Mientras recordamos la vida de este gran británico, de este gran eclesiástico y, como podemos decir ahora, este gran santo, que pasa por encima de las divisiones entre tradiciones, es ciertamente justo dar las gracias por la amistad que, a pesar de la separación, no solo se ha mantenido, sino que incluso se ha fortalecido
En la imagen de la divina armonía que Newman expresó de un modo tan elocuente podemos ver cómo, en el fondo, cuando seguimos con sinceridad y valentía los diferentes senderos por los que la conciencia nos llama, todas nuestras divisiones pueden conducirnos a una comprensión más grande y todos nuestros caminos pueden llevarnos a una casa común.
Minnie Louise Haskins lo escribió en 1908 y lo publicó en 1912 con el título «God knows». Dicen que era uno de los poemas favoritos de las dos Elizabeth: la Reina Madre y Elizabeth II.
«Y le dije al hombre que estaba a la puerta del año:
“Dame una luz para que pueda caminar con seguridad hacia lo desconocido”.
Y él respondió: “Sal a la oscuridad y pon tu mano en la Mano de Dios.
Eso será para ti mejor que la luz y más seguro que un camino conocido».
Así que salí y, encontrando la Mano de Dios, me adentré con alegría en la noche.
Y Él me condujo hacia las colinas y el amanecer en el solitario Este».
Minnie Louise Haskins (1875-1957) nació en la localidad inglesa de Bitton (Gloucestershire), fue miembro de la Sociedad Misionera Metodista Wesleyana, de la London School of Economics and Political Science y misionera en Madrás.
Con el fin de recaudar fondos para una de las obras apostólicas y sociales en las que colaboraba, Minnie publicó, en 1912, bajo el título “The Desert”, un libro de poemas. En él figuraba uno, escrito en 1908, que llegó a alcanzar gran popularidad, porque el rey Jorge VI, padre de Isabel II, lo citó en su célebre discurso a la nación y al imperio en la Navidad de 1939, año en el que el Reino Unido entró en la Segunda Guerra Mundial: “God knows”.
Los versos recitados por el Rey fueron estos: «Y le dije al hombre que estaba a la puerta del año: / “Dame una luz para que pueda caminar con seguridad hacia lo desconocido” / Y él respondió: “Sal a la oscuridad y pon tu mano en la Mano de Dios. / Eso será para ti mejor que la luz y más seguro que un camino conocido”».
Se dice que era el poema favorito de Isabel Bowes-Lyon, Reina Madre, y que fue ella quien lo dio a conocer a Jorge VI, su marido. En el libreto del oficio religioso (“Funeral of Her Majesty Queen Elizabeth, The Queen Mother”) celebrado en la abadía de Westminster cuando murió, en 2002, aparece como colofón.
Y debió de haber sido evocado con frecuencia en la real Casa de Windsor, porque cuando se publicó un libro en honor de Isabel II, con motivo de su nonagésimo cumpleaños, en 2016, en el prólogo, firmado por la Reina misma, ésta pide, tanto a los editores como a los lectores, que mediten los arriba mencionados versos de Minnie Haskins.
El libro se titula “The Servant Queen and the King she serves” y en él se recogen fragmentos de discursos navideños pronunciados por Isabel II, en los que la Reina confiesa abiertamente su ferviente adhesión a Cristo, «ni un filósofo ni un general –aunque son importantes-, sino el Salvador, con poder de perdonar», y al Evangelio.
En el del año 2014 dijo: «Para mí, la vida de Jesucristo, Príncipe de la Paz, cuyo nacimiento celebramos hoy, es una inspiración y un ancla de mi vida. Es un modelo a seguir de reconciliación y perdón».
En el de 2002 declaró: «Sé cuánto confío en mi propia fe para conducirme en los buenos y malos momentos. Cada día es un nuevo comienzo. Sé que la única forma de vivir mi vida es tratar de hacer lo correcto, mirar a largo plazo, dar lo mejor de mí en todo lo que me depare el día y poner mi confianza en Dios. Como muchos de vosotros, que sacáis inspiración de vuestra propia fe, yo saco fuerzas del mensaje de esperanza del Evangelio cristiano».
Y en el de 2008 habló así a los oyentes: «Espero que, como yo, seáis confortados por el ejemplo de Jesús de Nazaret, quien, a menudo en circunstancias de gran adversidad, supo vivir una vida abierta, desinteresada y sacrificada. Millones de personas en todo el mundo continúan celebrando su nacimiento en Navidad, inspirados por su enseñanza, en la que deja claro que la felicidad y la satisfacción humanas genuinas radican más en dar que en recibir, más en servir que en ser servido».
Y es que Isabel II no manifestó nunca en público su parecer acerca de las más altas cuestiones de Estado, ni de los primeros ministros, ni de las políticas de sus gobiernos, ni de la economía, ni del parlamento, ni del Brexit, y esto ha sido considerado por todo el mundo como un rasgo definitorio de su modo de ejercer el reinado, pero hubo algo sobre lo que jamás extendió ese manto de admirado, aplaudido y regio silencio, sino que hablaba de ello, cuando se presentaba la ocasión, con libertad y convicción: su confianza en Dios y su fe en Cristo.
Jorge Juan Fernández Sangrador
La Nueva España, domingo 11 de septiembre de 2022, p. 26