Tuyos

Martes, 5 de abril de 2022. A las 19,30 horas. Nos hemos dado cita en el monasterio de la Encarnación, de las Madres Agustinas, en el monte Naranco de Oviedo, para la celebración de uno de los ritos conclusivos del itinerario neocatecumenal. Son de la parroquia de los Santos Apóstoles de Oviedo.

Treinta personas han llegado al final del proceso de mayor adentramiento en la vida cristiana, guiados por la Palabra de Dios, leída, meditada y celebrada en comunidad durante treinta años.

Treinta años. A la escucha. Perseverantes. Ilusionados. En obediencia. Desprendidos. Y tal vez incomprendidos. Treinta años. Esos fueron los de Jesús en Nazaret. También con su silencio, rutina y ocultamiento en Nazaret fue redimida la humanidad.

Se invoca al Espíritu Santo, cantando: «¡Oh, Señor, envía tu Espíritu!». Es el salmo 103. Imploran muy despacio, con clara conciencia de lo que piden, que nos sobrevenga. Yo, que solo lo canto en en ciertas ocasiones, no hago las pausas y me precipito. La mascarilla me permite disimular.

Y nos encontramos de repente transportados a un mirador desde el que se divisa la eternidad. Es el capítulo 21 del Apocalipsis. Mientras la catequista avanza en la lectura vamos acercándonos «al monte de Sion, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a millares de ángeles en fiesta, a la asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos, a las almas de los justos que han llegado a su destino y al Mediador de nueva alianza, Jesús, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel» (Hebreos 12,22-24).

Y entre tanta belleza de imágenes, evocaciones, semejanzas y anhelos, se escucha una voz que dice la verdad más grande que jamás hayan podido oír los siglos: «Yo soy para ti y tú para mí» (v.8). Así es. De modo que, a partir de hoy, quien han concluido el Camino Neocatecumenal le dirá a Dios: «soy tuyo». Y él le responderá: «y yo, tuyo». En ese epifonema se halla todo cuanto la Biblia, en su inmensidad, trata de que entendamos con la sabiduría de los humildes y sencillos (cf. Lucas 10,17-24).

Han sido necesarios años y años de catecumenado para llegar a asimilar algo tan esencial, breve, nuclear, basilar, fundamental y filial. Años y años para abocar al catecúmeno a una sola cosa. A que cada noche, antes de dormir; a que cada mañana, nada más despertar; a que en cada momento del día, cuando se acuerde, quien haya llegado a este instante de su vida cristiana diga con toda su mente, con todo su corazón y con toda su alma: «Dios mío, soy tuyo; soy tuya». Y Él le responderá: «Y tú, mío; mía».

Jorge Juan Fernández Sangrador

¡Que te lo expliquen bien!

En Oviedo, 

– Al Santo Sudario no le ha llamado nadie, nunca jamás, «pañolón». A oídos de un asturiano no puede sonar peor.

– Fue el evangelista san Juan quien refirió el hallazgo del Santo Sudario, después de la resurrección de Cristo: San Pedro entró en el sepulcro y «vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza (a Cristo), no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte» (Evangelio según san Juan 20,3-9).

– El Santo Sudario se muestra a los fieles en tres ocasiones a lo largo del año: Al final de la función religiosa del Viernes Santo (comienza a las 17,00 horas), al final de la Misa del 14 de septiembre (comienza a las 18,30 horas) y a final de la Misa del 21 de septiembre (comienza a las 12,00 horas).

– Durante la exposición del Santo Sudario se canta el salmo 51(50), que comienza, en latín, con la invocación «Miserere» («Misericordia, Dios mío, …»).

– “Misericordia” es la pieza en la parte de debajo de los asientos de la sillería del coro para poder estar medio sentado sobre ella cuando se debe estar de pie.

– Los varales que portan los dos canónigos que escoltan al Santo Sudario durante su exposición antes los fieles se llaman «cetros». Son obra del platero Enrique de Arfe (1527).

– La torre de la catedral no es «torre de santa Bárbara». Con ser «torre de la catedral» se basta y se sobra. No cabe otro título de mayor excelencia.

– Si acaso, podrán añadírsele aposiciones como las del capítulo 1 de «La Regenta»: poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, índice de piedra que señala al cielo, maciza sin perder nada de su espiritual grandeza, fuerte castillo, inimitable en sus medidas y proporciones.

– Lo que sí cabe decir es que Santa Bárbara es patrona y protectora de la torre, por declaración, en 1702, del obispo Tomás Reluz.

– Y la torre románica no es la torre de san Miguel.

– La ventana triple que aparece en la publicidad de “Asturias, paraíso natural” no es la de la iglesia de San Tirso el Real, sino la de la iglesia de Santa María del Naranco.

– Las monjas del monasterio (no convento) de San Pelayo son benedictinas (no pelayas).

– De las tres banderas que ondean en el balcón del Arzobispado, la de la derecha es la del Vaticano (amarilla y blanca).

– En ella figura el escudo del Papado. Se compone de tiara (corona triple que portaban los papas) y las llaves de san Pedro, del que los papas son sucesores.

– El anuncio de la entrega de las llaves a san Pedro tuvo lugar cuando Jesús le dijo: «Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos» (Evangelio según san Mateo 16,18-19).

– La bandera azul es la de Asturias. En ella figura la Cruz de la Victoria, que se custodia en la Cámara Santa de la catedral. El rey Alfonso III el Magno se la donó en el año 908.

– Es el emblema heráldico por excelencia del Principado de Asturias.

– Del travesaño de la cruz de la bandera penden dos letras del alfabeto griego: Alfa y Omega.

– Alfa está en mayúscula. Omega, en minúscula. Porque el principio de la historia ha sido puesto ya (Alfa mayúscula), pero no su cumplimiento (omega minúscula), que tendrá lugar al final de los tiempos, cuando Dios la lleve a su plenitud. 

– El uso cristiano de Alfa y Omega se debe a que, en el libro bíblico del Apocalipsis, se lee: «Dice el Señor Dios: «Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y ha de venir, el todopoderoso» (Apocalipsis 1,4-8).

– Y en otro pasaje: «Mira, yo vengo pronto y traeré mi recompensa conmigo para dar a cada uno según sus obras. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último» (Apocalipsis 22,12-14).

– La calle Canóniga no se llama así porque hubiera una «mujer canóniga», sino porque fue calle en la que, en otro tiempo, residían canónigos.

– «Canóniga», que viene de «Canónica», era el nombre que solía darse a la casa en la que vivían en comunidad los canónigos.

– El nombre de «Canónica» perdura aún en Italia, en donde le llaman así a la que, en España, denominamos «Casa Rectoral o Parroquial», que es en la que reside el párroco.

– En el Vaticano existe «il Palazzo della Canonica»; en Florencia, «la Canonica di Santa Maria del Fiore». Fueron erigidas para la vida en común del clero que servía en la Basílica de San Pedro o en la catedral florentina. En Florencia existe aún la «Via della Canonica».

– «La Regenta» es una novela y, por tanto, el circuito que se hace por Oviedo, rememorando los lugares del relato de «Clarín», con los guías turísticos, es literario, no histórico.

– San Mateo no es el patrono de la ciudad de Oviedo. Ni tampoco san Salvador.

– La patrona de la ciudad de Oviedo es santa Eulalia de Mérida. Y lo es también de la diócesis de Oviedo. Por breve del Papa Urbano VIII, dado el 19 de febrero de 1639.

– La fiesta de santa Eulalia de Mérida se celebra el 10 de diciembre.

-En Asturias hay 62 lugares de culto, entre iglesias parroquiales y capillas, dedicados a santa Eulalia de Mérida (si no conté mal).

– El 7 de marzo de 1964, tras haber sido atendida favorablemente la solicitud cursada a la Santa Sede por el arzobispo coadjutor D. Segundo García de Sierra y Méndez, la Virgen de Covadonga fue declarada Patrona de Asturias («totius regionis Asturicensis»).

– San Salvador es el titular de la catedral.

– En Asturias hay 35 templos dedicados a san Salvador: la catedral, 21 parroquias y 13 capillas (si no conté mal).

– El título completo de la catedral es: Santa Iglesia Catedral Basílica Metropolitana de San Salvador de Oviedo.

– Se la conoce también por el título «Sancta Ovetensis». Y ojo al escribirlo: «Sancta» lleva «c» intercalada.

– Es una de las cuatro catedrales españolas a las que se les ha conferido un título en latín: La de Oviedo es «Sancta Ovetensis». La de León es «Pulchra Leonina». La de Toledo es «Dives Toletana». La de Salamanca es «Fortis Sal(a)mantina».

– Y lo explica Gil Gonçález de Ávila en «Historia de las antigüedades de la ciudad de Salamanca: vidas de sus obispos y cosas sucedidas en su tiempo» (Salamanca, 1606, página 84), refiriéndose a la catedral de Salamanca:

– «… una de las cuatro que antiguamente fueron celebradas entre las otras de España: La de Oviedo por sus muchas reliquias y cuerpos Santos (sic). La de Toledo, por su mucha riqueza. La de León, por la belleza de su edificio. La de Salamanca, por su fortaleza».

– Luego vinieron otras, como, por ejemplo, la de Sevilla: «Magna Hispalensis».

– La catedral fue dedicada, hace mil doscientos años, en tiempos del rey Alfonso II, al Santísimo Salvador y a los Doce Apóstoles, si bien existía ya un templo levantado cuando el rey Fruela I.

– La fiesta de la dedicación de la catedral se celebra el 13 de octubre.

– San Salvador, en el caso de la catedral y de las otras iglesias dedicadas a él, no es un santo, sino Jesucristo mismo: Jesucristo Salvador.

– San Salvador es forma apocopada de «Santo» o «Santísimo Salvador». Además de las iglesias dedicadas a él en Asturias, San Salvador es la capital de la República de El Salvador y numerosos monasterios e iglesias de Europa llevan los títulos de Saint-Sauveur o San Salvatore.

– Y en Estambul, San Salvador de Chora (pronúnciese Jora). Hermosa iglesia y preciosos mosaicos.

– Y en Jerusalén, el convento franciscano de San Salvador, sede de la Custodia de Tierra Santa.

– Y, en Brasil, San Salvador de Bahía.

– La fiesta de San Salvador se celebra el 6 de agosto, unida al misterio de la Transfiguración de Jesucristo ante los apóstoles san Pedro, Santiago y san Juan (Evangelio según san Marcos 9,2-9).

– El misterio de la Transfiguración está representado, en el pórtico de la catedral, en el cuadro de alto relieve que se encuentra sobre la puerta central de entrada al templo.

– ¿Por qué se celebran juntamente la fiesta de la Transfiguración y la de san Salvador?

– Porque, el 6 de agosto de 1456, los cruzados lograron levantar el cerco de Belgrado frente al asedio de los turcos.

– Al año siguiente, 1457, el Papa Calixto III instituyó para toda la Iglesia la fiesta de la Trasfiguración del Señor en recuerdo de aquella victoria debida a Jesucristo Salvador, que había manifestado su luz ante los enemigos del cristianismo, al igual que, en la cima del monte, ante los apóstoles presentes.

– Hasta entonces la fiesta de la Trasfiguración se celebraba solo en iglesias particulares. Entre otras, en España, de donde era oriundo Calixto III.

– Ya san Pablo, en la carta a los Filipenses, hablaba de Cristo Salvador como el que habrá de transfigurarnos también a nosotros: «Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. El transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo» (3,20-21).

– La Transfiguración de Jesús se conmemora tradicionalmente en la cima del monte Tabor, en la llanura de Esdrelón, en Israel.

– Y a la plataforma, realizada por orfebres, sobre la que se coloca la custodia durante la exposición del Santísimo Sacramento para la adoración de los fieles se llama, tal vez por cierta similitud con lo que sucedió en el monte de la Transfiguración, en el que Jesús manifestó su gloria, también «tabor”.

– La Corporación municipal de Oviedo asiste a los cultos catedralicios en cuatro ocasiones: Domingo de Ramos, Domingo del Corpus Christi, Transfiguración del Señor-San Salvador (6 de agosto) y Santa Eulalia de Mérida (10 de diciembre).

– Es tradición que el Cabildo y la Corporación municipal de Oviedo compartan un caldo, después de la Misa, en el Domingo de Ramos.

– Y fresas de Candamo, después de la Misa y la procesión, en el Domingo del Corpus Christi.

– La Corporación municipal de Oviedo asiste también al responso que anualmente se reza, el 20 de marzo, en el Panteón Real de la Capilla de Santa María del Rey Casto, por el eterno descanso del rey Alfonso II el Casto.

– Se llama Catedral porque en ella está la cátedra o sede desde la que enseña el Arzobispo.

– Es Basílica porque le fue concedido ese privilegio, el 20 de agosto de 1872, por el Papa Pío IX.

– Es Metropolitana porque es, desde 1954, sede de un Arzobispo Metropolitano, el cual preside una Provincia eclesiástica. A la de Oviedo pertenecen, como sufragáneas, las de Astorga, León y Santander.

– Solo en las misas que preside el Arzobispo se enciende, junto a las seis velas habituales, una más, que se coloca en el centro del altar.

– El Cabildo, que es como se llama a la agrupación de sacerdotes adscritos a la catedral, es la institución más antigua de Oviedo.

– De las aulas en los claustros de las catedrales, en las que los canónigos impartían sus saberes, nacieron las primeras instituciones académicas que conocemos. Entre ellas, las universidades.

– Entre los bienes documentales más preciados de la Catedral se encuentra el “Libro de los Testamentos”. Es del siglo XII.

– Es una joya del románico español y el códice más importante de Asturias.

– A la Arqueta o Caja de las Ágatas, donada a la Catedral por el rey Fruela II, en el año 910, se le da el nombre también de Arqueta o Caja de las Calcedonias.

– Al sacerdote que preside el Cabildo se le llama Deán.

– En la actualidad hay doce canónigos.

– A los canónigos se les denomina también «capitulares».

– El Cabildo tiene el tratamiento de «Excelentísimo».

– Los canónigos tienen el tratamiento de «Muy Ilustres Señores».

– El tratamiento entre canónigos es de «Su Señoría».

– El canónigo encargado del culto durante la semana (hebdómada) es el «Hebdomadario».

– El canónigo que puede absolver ciertos pecados para los que otros sacerdotes no tienen licencias es el «Penitenciario».

– El canónigo encargado de las ceremonias es el «Prefecto de Liturgia», aunque todo el mundo le llama «Maestro de Ceremonias».

– El canónigo encargado de la música y el canto es el «Prefecto de Música».

– El canónigo encargado de interpretar al órgano es el «Organista».

– El canónigo encargado de los bienes patrimoniales es el «Prefecto de Patrimonio Artístico».

– El canónigo que cuida del Archivo y de la Biblioteca capitular es el «Archivero».

– El canónigo encargado de las obras y del personal es el «Administrador de Fábrica».

– El canónigo encargado de la contabilidad y de la administración del fondo económico es el «Contable».

– El canónigo que levanta acta de las sesiones capitulares es el «Secretario».

– El canónigo que apunta las asistencias de los demás miembros del cabildo a los actos capitulares es el «Puntador» (sin «a» inicial).

– Ya no existe la canonjía, pero, hasta no hace mucho, el canónigo que tenía las llaves de la Cámara Santa era el «Clavero».

– Canonjía es la plaza de canónigo.

– La Misa solemne a la que asisten todos los canónigos es la Misa Capitular o Conventual. Se celebra diariamente a las 9,15 horas en la Capilla de Santa Bárbara.

– Al finalizar la Misa Capitular de los sábados, los canónigos y los fieles se dirigen procesionalmente desde la Capilla de Santa Bárbara hasta la de Santa María del Rey Casto para saludar a la Virgen con el canto de la Salve u otro himno mariano.

– La reunión semanal de los canónigos, que tiene lugar todos los sábados del año, para tratar los asuntos ordinarios de la catedral, se llama Ángulo, porque se celebra, permaneciendo los capitulares de pie, en un ángulo de la sacristía.

– La reunión anual de canónigos, para tratar los asuntos de mayor importancia, se llama Cabildo.

– El cuadro, colgado en la sacristía, en el que semanalmente se publican las encomiendas confiadas a los canónigos se llama Tabla.

– El ropaje ceremonial ordinario de los canónigos consta de sotana negra, roquete blanco, capa negra y muceta negra, que, en el verano, es de raso en su parte delantera, y, en el invierno, de terciopelo.

– El 21 de septiembre es fiesta grande en Oviedo, no porque sea san Mateo, sino porque es el último día del Jubileo de la santa Cruz, que comienza el 14 de septiembre. Dura siete días.

– Y empieza el 14 porque es la fiesta de la Exaltación de la santa Cruz.

– En esos días se puede ganar «indulgencia». Y para ello hay que cumplir los siguientes requisitos: tener deseos de no ofender a Dios, confesar los pecados a un sacerdote y recibir la absolución, comulgar y rezar por las intenciones del Papa.

– La «indulgencia» no perdona los pecados, sino que es en la confesión sacramental en donde se perdonan.

– De modo que no se debe decir que «por pasar por la «Puerta del perdón» se perdonan todos los pecados».

– Por la «indulgencia» se remite la pena temporal de los pecados ya perdonados. Y esto no resulta fácil de explicar.

– La plaza del Arzobispado es «Corrada -no corrala- del Obispo».

– Y no pases de largo sin detenerte a admirar, en la Corrada del Obispo, la piedra dorada y rojiza de la fachada del claustro de la catedral.

– El Palacio Arzobispal es la residencia oficial del Arzobispo de Oviedo y en él se hallan las oficinas de gobierno y administración de la Diócesis.

– La diócesis de Oviedo fue erigida en el año 811 y es sede arzobispal metropolitana desde 1954.

– Los dos escudos que flanquean la puerta del arzobispado no son de «cardenal», sino de «obispo».

– Las borlas no se suman a cada uno de los órdenes por grado jerárquico superado (1: obispo; 2: arzobispo; 3: cardenal)

– El escudo de un obispo tiene dos series de seis borlas. Cada una de ellas pende de un lado u otro del capelo (sombrero de ala ancha con cordones terminados en borlas que se colocan sobre el pecho). El de un arzobispo tiene dos series de diez. Y el de un cardenal, de quince.

– Y, si no me equivoco, esos dos escudos, idénticos, son los del obispo Diego Aponte de Quiñones, obispo de Oviedo entre 1585 y 1599. Murió siendo obispo de Málaga.

– El escudo de armas que hay junto al balcón y la bandera de Asturias es el del rey Felipe II.

– No hay que confundir el misterio de la «Asunción» con el de la «Ascensión».

– La Ascensión fue la de Cristo, que ascendió, transcurridos cuarenta días desde su resurrección, al cielo. Lo cuenta san Lucas en su Evangelio (24,50-52) y en los Hechos de los Apóstoles (1,9-11).

– La fiesta es movible, es decir, la fecha de la celebración varía de un año para otro. Eso sí, es siempre en domingo.

– La fiesta de la Ascensión se celebra en Oviedo con una importante feria de ganado. Y hay un refrán que dice: «Por la Ascensión, cerezas en Oviedo y trigo en León».

– La Asunción fue la de la Virgen María, llevada (asunta) en cuerpo y alma a los cielos. Es un dogma que definió solemnemente, el 1 de noviembre de 1950, el Papa Pío XII en 1955. La fiesta se celebra el 15 de agosto.

– No hay que confundir «Inmaculada Concepción» y «Concepción Virginal».

– «Inmaculada Concepción» se dice de la Virgen María: fue concebida sin pecado original y libre de toda mancha (mácula) de pecado.

– El dogma de la «Inmaculada Concepción» de María fue definido, el 8 de diciembre de 1854, por el Papa Pío IX.

– La fiesta de la «Inmaculada Concepción» es el 8 de diciembre.

– «Concepción Virginal» se dice de Cristo: fue concebido en las entrañas virginales de María por obra del Espíritu Santo y sin concurso de varón.

– La fiesta de la «Concepción Virginal» es el 25 de marzo, si bien en el calendario figura como fiesta de la Anunciación (del arcángel Gabriel a María). Véase el Evangelio según san Lucas 1,26-38.

– No hay que confundir, en las representaciones artísticas, la de santa Ana enseñando a leer a la Virgen y la de la Anunciación del arcángel Gabriel a la Virgen.

– “Transfixión” es, según el Diccionario de la Lengua Española, «Acción de herir pasando de parte a parte. Usado frecuentemente en religión, hablando de los dolores de la Virgen ante la agonía de su Hijo». Téngase presente al hallarse ante el retablo homónimo de la girola de la Catedral.

– Como saben bien los peregrinos que han visitado la “Gruta de la Leche”, en Belén, la arenisca blanca de las paredes es la que, bien en trocitos, bien disuelta en agua, se traía a Europa en la Edad Media y se depositaba en los relicarios de las catedrales como “Leche de la Virgen”. La «Gruta de la Leche», en Belén, es aún hoy meta de peregrinaciones.

– A los cuatro evangelistas se los distingue porque van acompañados:

– San Mateo, de una figura humana.

– San Marcos, de un león.

– San Lucas, de un toro.

– San Juan, de un águila.

– Para citar con precisión los Evangelios es preferible el uso de la preposición “según”. Por ejemplo, Evangelio según san Mateo. Pues es un único y mismo Evangelio según (en griego “kata”) la versión de cada uno de los evangelistas.

– La tinaja de piedra de las Bodas de Caná de Galilea, que está en una hornacina junto al altar barroco de la Purísima, es una «hidria» (con «i«). Y no se ha decir «hidra», porque «hidra» es un ser monstruoso de la mitología griega.

– En el Evangelio según san Juan (2,6) se dice que, en donde tuvo lugar el banquete de la Bodas de Caná de Galilea, había seis «hidrias» (en griego) de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Una de ellas es la que se guarda en Oviedo y se llena de agua, en la festividad de san Mateo, que los fieles recogen para llevársela, en recipientes, a sus domicilios.

– En la escena de la Bodas de Caná, en el retablo mayor, hay solo cinco hidrias. La sexta es la que está en la hornacina del brazo del crucero.

– Y es «Caná -no Canaán- de Galilea».

– En el retablo del presbiterio falta la escena de la Última Cena, en la que fue instituida la Eucaristía por Jesucristo, porque, como ésta se actualiza sacramentalmente cada vez que el sacerdote, en nombre y representación de Cristo, celebra la Misa sobre el altar, no se necesita la imagen. Se tiene ya, en la Misa, la realidad.

– La casa que, enfrente de la catedral, tiene un andamio antepuesto a la fachada y un anuncio publicitario con la leyenda “Oviedo, origen del Camino” no es de la Iglesia.

Y en Covadonga,

– La arqueta que está debajo del altar de la basílica no contiene los restos mortales del rey don Pelayo, sino reliquias de santos y beatos: santa Eulalia de Mérida, san Atanasio, san Melchor de Quirós, san Pedro Poveda y los beatos seminaristas Ángel Cuartas Cristóbal, Juan José Castañón Fernández, Luis Prado García, Mariano Suárez Fernández, Jesús Prieto López, César Gonzalo Zurro Fanjul, José María Fernández Martínez.

– La Cruz de la Victoria está en la Cámara Santa de la catedral de Oviedo, no en Covadonga.

– Las imágenes que están en el ábside que se halla a la derecha de la basílica, en donde las banderas de la Hispanidad, no representan a Isabel la Católica donando unas joyas a Cristóbal Colón, sino la Virgen entregando el Rosario a santo Domingo de Guzmán.

(Entrada en permanente actualización)

Dona nobis pacem

Treinta y seis coros de Asturias se reunieron en la plaza del Ayuntamiento de Oviedo para cantar el canon, atribuido, entre otros, a Mozart, “Dona nobis pacem”. Con este gesto pretendían mostrar su deseo de que la paz torne a Ucrania y cesen las guerras en todo el mundo. 

No han sido los únicos, ya que, en días pasados, cientos de coros y miles de voces se dieron cita en sus respectivas localidades de residencia con el mismo propósito. En nuestro país, la asociación “Coros por la paz” ha sido la principal impulsora de esta iniciativa, que fue acogida con gran entusiasmo e implicación por parte de los integrantes de los, incuantificables en número, coros españoles.

“Dona nobis pacem” es la última petición del Agnus Dei que se canta o se recita en la Misa antes de la comunión, mientras el sacerdote “rompe” el Cuerpo sacramentado de Cristo y pone en el cáliz una partícula de éste. Es la “fractio panis”. «Agnus Dei, qui tollis peccata mundi: Dona nobis pacem», se dice en latín. Y “Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: Danos la paz” es la traducción al español.

Fue Juan el Bautista el que señaló a Jesús designándolo con esa expresión: «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Juan 1,29). Las evocaciones veterotestamentarias son tantas y tan significativas que la Iglesia estimó que, en estas palabras del hijo de Zacarías e Isabel, se hallaba la más sustanciosa definición de la misión redentora de Jesucristo, quien cargó con los pecados de todos, para redimirlos con el derramamiento de su sangre inocente, cumpliendo así el plan salvífico de Dios, anunciado en las Escrituras del pueblo judío. Y de ahí el que la frase haya sido incorporada, como un elemento fijo, a la liturgia eucarística.

La verdad es que me ha sorprendido gratamente el hecho de ver que, en esta ocasión, en vez de los acostumbrados cantos para las concentraciones en las que se pide la paz para la humanidad, como eran hasta ahora, por poner dos ejemplos, la “Oda a la alegría” de Ludwig van Beethoven o “Imagine” de John Lennon, se haya hecho uso de dos canciones de inspiración religiosa: “Dona nobis pacem” y “Va, pensiero”.

“Va, pensiero” (Vuela, pensamiento) fue propuesta también por “Coros de la paz” para que se cantase, como muestra de solidaridad con el pueblo de Ucrania, en la calle. La entonan los exiliados judíos en la ópera “Nabucco”, de Giuseppe Verdi, y es una paráfrasis del salmo 136 (137) de la Biblia:

«Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sion; en los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras. Allí los que nos deportaron nos invitaban a cantar; nuestros opresores a divertirlos: “Cantadnos un cantar de Sion”. ¡Cómo cantar un cántico del Señor en tierra extranjera! Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha; que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no pongo a Jerusalén en la cima de mis alegrías».

En fin, que Europa entera, unida en oración, se ha dirigido al cielo suplicando a Dios que conceda la paz a Ucrania y al mundo. Y es que no hay como dejar a la sociedad que discurra por el camino de la laicidad, cosa en la que se ha emperrado últimamente, para que retome ella sola, sin que haya ni siquiera que sugerírselo, por propio convencimiento, el de la religión.

La Nueva España, domingo 3 de abril de 2022, p. 21

Dante en la parroquia

Gabriele dell’Otto (Roma, 1973) es un ilustrador de cómics que goza de fama internacional. El espectro que cubre con su arte es amplio y va desde el ámbito científico hasta el publicitario, desde las portadas de libros y revistas hasta las cubiertas de videojuegos.

Trabaja para la sección europea del sello Marvel y fue el ilustrador del comentario a la “Divina Comedia” que el italiano Franco Nembrini escribió para la editorial Mondadori.

La lámina que dibujó para acompañar el primer canto de “El Purgatorio” es la que ha adoptado la parroquia asturiana de San Martín de La Carrera, en el arciprestazgo de Siero, para anunciar el ciclo de conferencias cuaresmales del presente año, que ha llevado por título “Con Dante hacia la Luz”. Las sesiones tuvieron lugar en tres viernes sucesivos del mes de marzo.

El párroco, Manuel Alonso Martín, recogió inmediatamente una sugerencia hecha en una tribuna del diario La Nueva España, en el marco de las celebraciones del séptimo centenario de la muerte de Dante Alighieri (1321-2021), en la que se decía que la “Divina Comedia” es una obra que encuentra en el ciclo de Cuaresma y Semana Santa su mejor contexto para ser leída, comentada, comprendida y bien aprovechada.

El Sumo Poeta pasó la noche que va del Jueves al Viernes Santo en una “selva oscura”, una fronda «salvaje, áspera y ardua», «¡tan amarga, que era poco menos que la muerte!» y, tras las salida de ese lugar, emprendió el viaje literario que lo condujo, primero bajo la guía del poeta Virgilio y después de la amada Beatriz, a la luz del paraíso, luego de haber descendido a las profundidades del infierno y subido a la montaña del purgatorio.

De igual modo, la comunidad cristiana rememora litúrgicamente en estas fechas, con la luna llena de primavera, la Pascua de Cristo, quien, siendo Dios, se despojó de su rango, se abajó hasta morir en una cruz, descendió a los infiernos y resucitó victorioso de entre los muertos, haciendo partícipes de la vida divina a cuantos creen en Él y son bautizados en el nombre de la santa Trinidad y en la fe de la Iglesia.

De ahí la oportunidad del ciclo de conferencias cuaresmales en el salón parroquial de La Carrera. En el cartel que se confeccionó para publicitarlas, sobre el motivo dibujado por Gabriele dell’Otto, aparece Dante en el momento en el que Virgilio le lava, como ablución purificatoria, el rostro:

«Caminábamos por la solitaria llanura como el hombre que vuelve a la senda perdida y hasta que no está en ella le parece que camina en vano. Cuando estuvimos allí donde el rocío resiste al sol y, por hallarse en parte sombría, se evapora lentamente, mi maestro (Virgilio) puso suavemente ambas manos abiertas sobre la hierbecilla, y yo (Dante), que me di cuenta de su propósito, tendí hacia él mis mejillas, que habían bañado las lágrimas, y él hizo que quedara al descubierto aquel color que el infierno me había oscurecido».

La “Divina Comedia” es un inspiradísimo y extenso poema que induce, valiéndose de unos magníficos recursos literarios, a desear la libertad y la luz, a mirar de frente nuestro lado oscuro, a vencer los miedos, a reconocer a los verdaderos maestros y a dejarse guiar por ellos cuando la mente está ofuscada, a no decaer ante las vicisitudes que surjan en el particular itinerario vital, a tener esperanza, a descubrir el amor «que mueve el sol y las demás estrellas» y a estar inmensamente agradecidos por el hecho de que, en el cielo, alguien se ocupa de nosotros.

Y es la “Divina Comedia”, por todo esto, una obra que, en una parroquia, ayuda a prepararse para las celebraciones pascuales, a reflexionar sobre las grandes cuestiones que nos afligen, como son las del mal, los fracasos personales y la muerte, y a gozarnos en las que nos reconfortan, como son las de la gracia, el perdón y la bienaventuranza eterna.

La Nueva España, domingo 27 de marzo de 2022, p. 22

Ilustración de Gabriele dell’Otto

«Divina Comedia», Canto I de «El Purgatorio», versos 120-129

Estorninos

Luca Lorenz es un joven de dieciséis años que vive en las afueras de Berlín. Se dedica desde hace algún tiempo a la captura de instantáneas fotográficas de la Naturaleza.

Optó, junto a más de mil setecientos fotógrafos, que enviaron dieciséis mil fotografías, al Premio “Memorial María Luisa”, que se otorga en el homónimo certamen internacional de “Fotografía y Vídeo de Montaña, Naturaleza y Aventura”. Luca lo hizo en la categoría de fotógrafos menores de diecinueve años. 

Y el jurado decidió concederle el galardón por la fotografía con la que concursó. En ella figura una gaviota, durante una tormenta, en medio de una bandada de estorninos.

La obtuvo en la costa del mar del Norte, en donde se hallaba en compañía de otros jóvenes: «Me concentré en una gran bandada de estorninos que buscaban comida en la orilla. Cuando comenzó a llover de nuevo, la bandada de estorninos voló frente a un acantilado que estaba a la sombra», refiere Luca.

Y prosigue: «Yo los seguía desde el visor de mi cámara cuando, de repente, apareció la gaviota entre ellos. Destacaba perfectamente por el plumaje brillante. Además, el sol ayudaba a iluminar las alas de los estorninos y cada gota de lluvia en un ángulo desde atrás». Y con el contraste del acantilado, haciendo de fondo a los volátiles, hizo la foto que resultó ganadora del “María Luisa”.

Otro observador del vuelo de los estorninos es el italiano Giorgio Parisi, Premio Nobel de Física en 2021, quien se ha concentrado en el estudio del llamado “vidrio de espín”, un sistema magnético sumamente desordenado y, valga la expresión, carente del estado de equilibrio estable.

Y esto es lo que Parisi ha declarado acerca de las coreografías de los estorninos: «Puede servir para entender otras cosas relacionadas. La idea originaria era que el vuelo de estos pájaros tuviera que ver con la idea de “moda”. Como hemos podido averiguar, unos pocos pájaros empiezan a dar la vuelta, y los demás los siguen. Más o menos la misma manera en la que empieza una nueva moda».

Este científico, que nació en Roma en 1948, recurrió en varias ocasiones, para explicar la interacción entre el desorden y las fluctuaciones en los sistemas físicos, desde la escala atómica hasta la planetaria, al vuelo de los estorninos, en que un individuo, a la vista de un predador, cambia el rumbo y, con él, simultáneamente, toda la bandada, que se reorganiza de inmediato y dibuja en el cielo bellísimas y variadas formas geométricas.

Se cree que funciona a base de una comunicación eficacísima, de un bajo rumor que un estornino hace llegar a sus siete vecinos más próximos y éstos a los siete que vuelan junto a cada uno de ellos, hasta alcanzar a los últimos de la colonia, que reaccionan casi al unísono con el primer emisor. 

Así que cuando veamos a los estorninos realizar, en el cielo, sus acrobacias impredecibles, sincronizadas, rápidas y gráciles, consideremos que son así también las relaciones de la materia, que estudian los físicos, y las humanas, en las que nos hallamos involucrados todos, y que en donde parece que reina el desorden, la mutabilidad y la improvisación existe igualmente, a su manera, orden, estabilidad y método.

Y, en no pocas ocasiones, sucede, en los movimientos sociales, lo mismo que en esas bandadas de pájaros: uno da la voz y todos cambian de rumbo inopinadamente. Son las consignas.

No es de extrañar, pues, que quienes extrajeron derivadas de la observación de las coreografías aéreas de los estorninos, las asociasen primeramente a la moda, de la que Oscar Wilde decía que, como es de una fealdad tan intolerable, nos vemos obligados a cambiarla cada seis meses.

Y las modas no son solamente las que se refieren al vestir, al comer o al viajar, sino también a otros hábitos, inducidos por el casi inaudible rumor que no dejan de proferir los instigadores de nuevas ideologías, construidas para desbancar a las anteriores y con voluntad de permear la integridad de un sistema, así como de sus correspondientes relatos.

Jorge Juan Fernández Sangrador

La Nueva España, domingo 20 de marzo de 2022, p. 22-23

Fotografía realizada por Luca Lorenz y ganadora del Premio «Memorial María Luisa» para fotógrafos menores de diecinueve años

Doctoras

“Doctoras de la Iglesia y Patronas de Europa en diálogo con el mundo de hoy” ha sido el título del congreso celebrado, hace unos días, en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma, promovido por la Universidad Católica de Ávila en colaboración con la mencionada Universidad Urbaniana y el Instituto Superior de Estudios sobre la Mujer del Pontificio Ateneo “Regina Apostolorum”, también de Roma.

Las doctoras son Teresa de Jesús, Catalina de Siena, Teresa del Niño Jesús e Hildegarda de Bingen. Las patronas, Catalina de Siena, Brígida de Suecia y Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein). Todas ellas, según la organización del congreso, tienen mucho que aportar, desde los respectivos contextos históricos, culturales y religiosos, a las grandes cuestiones que preocupan a nuestro tiempo, siendo, por ello, plenamente actuales.

Repárese en que, de las seis, dos eran carmelitas e hijas espirituales, por tanto, de Teresa de Jesús: Teresa del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz. Y es que era mucha Teresa la de Ávila. Con ella se rompió la tradición de que solo hombres fueran doctores. Había de ser el gran Papa Pablo VI quien, al proclamarla Doctora, el 27 de septiembre de 1970, abriese esa nueva vía, que él mismo continuó al declarar también Doctora, el 3 de octubre de 1970, a Catalina de Siena.

A Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, conocida como Teresa de Lisieux, le fue conferido el título, el 20 de octubre de 1997, por Juan Pablo II, y a Hildegarda de Bingen, el 7 de octubre de 2012, por Benedicto XVI. Con Hildegarda fue proclamado Doctor un sacerdote español: Juan de Ávila, inigualable maestro de santos. Entre ellos, Teresa de Jesús.

Hay, hasta el presente, 37 doctores de la Iglesia, cuya designación se ha llevado a efecto tras haber sido acreditada su santidad de vida y la eminencia de la doctrina que han enseñado y legado a la posteridad. El último, en enero de este año, Ireneo de Lyon.

¿Cuál es la doctrina eminente que la Iglesia ha apreciado en estas cuatro mujeres como digna de ser declarada de valor universal? Pues nada más y nada menos que Dios mismo, conocido y testimoniado en ellas y por ellas en una experiencia personal, singular e inequívocamente real y auténtica en lo más íntimo de su ser.

Y me explico. No fue por el sistema teológico que alumbraron, aunque su discurso se atuvo rigurosamente a los principios de la razón y su versión escrita a la más alta y bella expresión literaria, sino que las cuatro, manteniéndose muy unidas a Dios, se dejaron ilustrar por Él, que las allegó al insondable, inasible e inefable misterio de su Ser, infundiéndoles un conocimiento interior, directo y verdadero Suyo. Y acertaron a referirnos algo de todo lo que estaba aconteciendo en ellas valiéndose de su ágil pluma y de su fino estilo descriptivo.

No han sido las únicas a lo largo de la historia. Mas, con la proclamación de su doctorado universal, la Iglesia da garantías de que, en sus escritos, el lector de todos los tiempos podrá encontrar un camino seguro que lo lleve al encuentro con Dios. Y de ahí el que el magisterio de Hildegarda de Bingen (siglo XII), Catalina de Siena (siglo XIV), Teresa de Jesús (siglo XVI) y Teresa del Niño Jesús (siglo XIX) no se haya apagado jamás, perdure por los siglos, siga siendo actual y funja como galvanizador de mociones interiores en almas capaces de Infinito.

La organización del congreso de Roma ha colgado un libro de acceso gratuito en internet, para que quienes lo deseen puedan acercarse a la vida y a la obra de las doctoras de la Iglesia y de las patronas de Europa. Está en italiano, inglés, español y francés:

https://congresomujeresdoctoras.es/descargas/Donne_Dottori_della_Chiesa_e_Patrone_d_Europa_WEB_FINAL.pdf.

Y en estos días de guerra feroz, la Iglesia eleva oraciones a aquellas a cuyo patronazgo ha sido confiado nuestro continente, a santa Catalina, santa Brígida y santa Teresa Benedicta de la Cruz, para que, junto a san Benito, san Cirilo y san Metodio, copatronos de Europa, por sus ruegos ante Dios, cese la violencia destructora y reine la paz.

Jorge Juan Fernández Sangrador

La Nueva España, domingo 13 de marzo de 2022, p. 25

Academia Dominicana de la Lengua

La Academia Dominicana de la Lengua fue creada en 1927 por iniciativa del arzobispo de Santo Domingo, monseñor Adolfo Alejandro Nouel, quien, con la colaboración de once personalidades de la sociedad dominicana, puso las bases de la corporación que actualmente tiene su sede en la casa de la calle Mercedes, número 204, en la zona colonial de la capital de la República. Su lema es “La lengua es la patria”.

A ese hermoso edificio, otrora residencia del presidente Ulises Hilarión Heureaux Lebert, se lo conoce también como Casa de las Academias, pues en él tienen su domicilio social, junto a la de la Lengua, también la de la Historia y la de Medicina.

La Academia Dominicana de la Lengua es, desde 1931, correspondiente de la Real Academia Española y, desde 1960, miembro de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), a la que pertenecen otras veintidós, entre las que figuran, fuera del continente americano, la española, la filipina y la ecuatoguineana.

La Dominicana cuenta, en la actualidad, según el Boletín de la Academia del pasado mes de febrero, con veinticuatro académicos de número y cincuenta y siete correspondientes, treinta y siete nacionales y veinte extranjeros. Hay, en ambas categorías, varios españoles. Entre los correspondientes extranjeros se halla el asturiano Víctor García de la Concha, ex director de la Real Academia Española y promotor de determinantes labores realizadas conjuntamente por las academias que componen la ASALE.

Desde sus inicios, la Academia Dominicana de la Lengua se trazó el objetivo de cultivar el estudio del español como fundamento de la cultura nacional y el fomento de una literatura local imaginativa, excelente, vigorosa y múltiple en sus modalidades y formas. A esta línea fundamental se ha añadido la vigente hoy en casi todas las academias: la de la valoración del léxico propio del país como legítima variedad de la lengua española. 

En 2013, la Academia publicó el “Diccionario del español dominicano”, con cerca de once mil voces, casi catorce mil acepciones y más de cuatro mil locuciones. Una obra magna que fue posible gracias a la meticulosa indagación y sistematización de palabras por parte de buenos filólogos y el mecenazgo de una entidad plenamente comprometida con el idioma en la República Dominicana y, por ende, con la Academia: la Fundación Guzmán Ariza Pro Academia Dominicana de la Lengua.

Bajo su patrocinio se han confeccionado y editado otros dos diccionarios: el de frases y el de refranes. Contribuye, además, con partidas económicas, a la financiación de premios a lingüistas, la adquisición de libros para la biblioteca, la dotación de recursos electrónicos, el asesoramiento gramatical a instituciones del Estado o a la creación de programas de ayuda a empresas o a medios de comunicación social con el fin de que hagan un buen uso del español.

La obra que la Academia realiza es admirable y puedo atestiguar, porque he conocido otras de la Lengua fuera de España, que la Dominicana es de las más activas y constantes en el servicio a nuestro idioma, así como a sus expresiones locales. Tiene por guía al doctor Bruno Rosario Candelier, su director, y cuenta con la colaboración de un extraordinario equipo de lingüistas, filólogos, lexicógrafos y literatos, que se dedican cualificada y amorosamente a conocer, preservar y glosar todas y cada una de las palabras que conforman la Lengua española en Quisqueya.

Jorge Juan Fernández Sangrador

Miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua

La Nueva España, domingo 6 de marzo de 2022, p. 44

Virgen Odigitria

Este icono de la Virgen, que se conserva en el Vaticano, fue regalado al Papa Juan Pablo II en Leópolis, durante su visita a Ucrania, en 2001. Debe de ser del siglo XVII o del XVIII.

Estaba escondido en un armario abandonado en un campanario, en el pueblo ucraniano de Popeliv, para que no fuera capturado ni destruido por el régimen comunista.

Se encuentra, a pesar de todo, es ese mal estado de conservación que aparece en la foto. Y no se ve al Niño.

Tal vez pensando en que ahora son todos los niños de Ucrania quienes están en los brazos de la Madre del cielo, es por lo que el Papa Francisco ha colgado esta imagen en twitter para pedir por la paz:

«Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre De Dios; no desoigas las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro ¡oh, Virgen gloriosa y bendita».

Tantur

Al conmemorar el centésimo vigésimo aniversario del nacimiento de Oscar Cullmann, teólogo luterano, el 28 de febrero de 1902, en Estrasburgo, se ha recordado aquella comida a la que, en diciembre del 1965, fue invitado, junto con el pensador Jean Guitton y el teólogo jesuita Padre Henri de Lubac, por Pablo VI.

Eran días de Concilio Vaticano II aún no clausurado. Y el Papa, que fue quien llevó principalmente la conversación, traslucía la gran alegría que le había producido la lectura de la versión definitiva del texto del levantamiento de mutuas excomuniones por parte de las Iglesias Católica y Ortodoxa.

El coloquio en la mesa giraba en torno el ecumenismo. Oscar Cullmann manifestó al Papa su deseo de ver ya pronto en funcionamiento el Instituto de Teología Ecuménica en Jerusalén, del que se había hablado, junto a otros proyectos de naturaleza interconfesional, en el contexto de las sesiones conciliares, a la que asistieron, como observadores, figuras importantes del protestantismo.

Y es que Oscar Cullmann había sido designado para formar parte del comité de asesores internacionales que debía acompañar con su saber y experiencia el nacimiento e inicial desarrollo de ese Instituto, que iba a ser erigido en una parcela, que se encontraba entre Jerusalén y Belén, y que el Vaticano compró a la Soberana Orden de Malta.

En realidad, las actuaciones concretas para la adquisición del terreno y la creación de las instalaciones las inició Pablo VI en 1964, al confiar al Padre Theodore Hesburgh y a la universidad norteamericana de Notre-Dame la misión de obtener el dinero que se precisaba para la construcción del edificio, ofrecer la cobertura institucional que se requería para que fuese una realidad sólidamente fundada y conducir a puerto el plan.

Las obras comenzaron en 1967, aunque, a causa de la Guerra de los Seis Días y otras circunstancias sobrevenidas por el conflicto árabe-israelí, la inauguración del Instituto Ecuménico de Tantur se demoró hasta 1972, año en el que finalmente pudieron comenzar a convivir, como deseaban los promotores de la creación del Instituto, unos treinta investigadores de diferentes confesiones cristianas, con sus familias, una comunidad de seis monjes benedictinos de Montserrat y algunos funcionarios.

La finalidad que se le trazó al Instituto Ecuménico de Estudios Teológicos de Tantur fue la de trabajar por la unidad de los cristianos, favorecer las relaciones de cordial entendimiento entre los que se confiesan hijos de Abrahán en la fe y mediar en los conflictos y desavenencias que dividen y enfrentan a los pueblos.

Y todo ello sustentado por la plegaria constante. Por eso fueron enviados al Instituto, en representación de los católicos, los benedictinos. Con el padre Adalbert Franquesa Garrós a la cabeza. ¡Qué buen monje! Estuvo en Tantur hasta su retorno a Montserrat en 1983. Falleció en 2005.

El mismo padre Franquesa me comentó, cuando tuve la oportunidad de saludarlo una vez que fui a visitar al padre Cebrià María Pifarré i Clapés, que estaba pasando una temporada en Tantur, el porqué de su presencia allí: puesto que la unidad es un don del Espíritu Santo, decía Pablo VI, hay que pedirle, por medio de la oración, que la conceda, y por eso quiso que hubiera permanentemente en el Instituto una comunidad monástica.

Los benedictinos de Montserrat se fueron de Tantur hace unos años y regresaron a su monasterio. Pero el espíritu de oración no se ha agotado. Se perpetúa en la Iglesia, que ora continuamente para que los seguidores de Cristo estén unidos, las distintas religiones se respeten unas a otras y prevalezca la concordia entre los pueblos.

Y hoy ora especialmente por Ucrania, para que sean depuestas las armas, cesen los sufrimientos, se restablezcan las libertades y la caridad evangélica, predicada y vivida heroicamente durante siglos en aquellas tierras de hondas raíces cristianas y venerables tradiciones litúrgicas, aliente en el corazón de quienes pueden detener la guerra e instaurar la paz.

Jorge Juan Fernández Sangrador

La Nueva España, domingo 27 de febrero de 2022, p. 24

Las benedictinas de Zhytomyr

En Zhytomyr, ciudad situada a 150 kilómetros de la frontera con Bielorrusia, se halla el monasterio de la Inmaculada Concepción, en el que hay diez monjas, que, a causa de los bombardeos, han debido refugiarse en el sótano de la casa.

A oscuras, cantan el Oficio Divino y dicen no sentirse en absoluto solas, ya que tienen una píxide con la Eucaristía, que han retirado de la iglesia, por lo que pudiera suceder. Saber que Jesús está allí abajo con ellas les da fortaleza y serenidad.

Han enviado a las hermanas enfermas a Leópolis, pero las que se valen bien por sí mismas han decidido permanecer en el monasterio. Pasan la noche en oración, con el temor de que caiga sobre ellas un misil, pero, aun así, no pierden la calma.

Han acogido con ellas a dos familias, que no tienen a dónde ir, al igual que las monjas benedictinas de Leópolis, que están recibiendo en su monasterio a quienes huyen del país con el propósito de llegar a Polonia.

Y, en ese oscuro sótano de Zhytomyr, unas monjas, de las cuales dos son rusas y otras dos son bielorrusas, tratan, sabiéndose esposas de Cristo, de mantenerse en el espíritu de oración, en la estabilidad y en la fraternidad que distinguen a quienes siguen la Regla de san Benito.