Patrona de Asturias

Desde el 7 de marzo de 1964, la Virgen de Covadonga es oficialmente Patrona de Asturias, tal como aparece en el documento de la Sagrada Congregación de Ritos firmado por el cardenal Larraona, prefecto del dicasterio vaticano, en esa misma fecha. Y dice así, según la traducción del Boletín del Arzobispado de Oviedo:

«La Santísima Virgen de Covadonga declarada oficialmente Patrona de Asturias

La Santísima Virgen María, bajo el título de Nuestra Señora de COVADONGA, es reconocida por todos, desde tiempo inmemorial, como celestial Patrona de la región de Asturias (España); sin embargo no existe ningún documento de declaración y confirmación de este patronato. Por la cual el Excmo. y Rvdmo. señor don Segundo García de Sierra y Méndez, Arzobispo de Parium y Coadjutor de Oviedo con derecho a sucesión, suplicó al Santo Padre Pablo VI que, con su suprema Autoridad, se dignara benignamente declarar y confirmar a la Santísima Virgen María, bajo el título de COVADONGA, celestial Patrona de toda la región de Asturias. Y la Sagrada Congregación de Ritos, en virtud de las facultades a ella conferidas por el mismo Santo Padre, declaró, constituyó y confirmó celestial Patrona ante Dios de toda la región de Asturias, en España, a la Bienaventurada Virgen María de COVADONGA, con todos los derechos y privilegios que que competen, según las rúbricas. Sin que obste cosa alguna en contrario. – Día 7 de marzo de 1964.- Arcadio María Card. Larraona, Prefecto de la S.C. de Ritos – Enrique Dante, Arzobispo de Carpos, Secretario de la S.C. de R.»

En el Boletín del Arzobispado de Oviedo, 1964, p. 329.

Asturias en la Real Academia Española

En la Biblioteca del Seminario Metropolitano de Oviedo se exponen, con motivo de la fiesta del Libro, algunas obras que se encuentran entre sus fondos bibliográficos. Fueron escritas por asturianos que, elegidos entre 1763 y 1928, tuvieron sillón en la Real Academia Español. La presentación de la muestra en este vídeo va acompañada del delicioso poema sinfónico «Paisaje asturiano», de Manuel del Fresno (Oviedo, 1900-1936):

Felicitación pascual

Un amigo me felicita la Pascua con estas líneas del Evangelio según san Marcos y del Libro 2º de Samuel. Las recojo aquí, para, haciendo uso de ellas, desearles, a cuantos pasen por este paraje del blog, acaso desviándose de su camino habitual, un santo, luminoso y gozoso tiempo pascual. Y les recuerdo que las del fragmento veterotestamentario, en el tercer párrafo, son las últimas palabras del rey David.

Apasionados

Es costumbre que, en los días de la Semana Santa, las cadenas de televisión repongan películas ya muchas veces vistas sobre la vida de Jesús o de algunas figuras de la Biblia, del cristianismo primitivo o del santoral de la Iglesia.

La Semana Santa es, en efecto, un período de tiempo propicio para las evocaciones de historias particulares que o bien han fungido de preparación o bien han secundado la que ha sido denominada «la historia más grande jamás contada»: la de Jesús de Nazaret, que nació en Belén, vivió en Nazaret, predicó en las ciudades que se hallaban, en el siglo I, no lejos de Cafarnaún, y murió, resucitó y subió al cielo en Jerusalén.

La riquísima imaginería artística creada en los países tradicionalmente católicos para visibilizar lo acontecido en torno al nacimiento y a la muerte de Cristo constituyen la más elocuente expresión de la naturaleza esencialmente histórica del cristianismo.

Y las multitudinarias manifestaciones de piedad que, en estos días, han colmado las calles de las ciudades y pueblos de España en conmemoración de la cena última, la oración en el huerto, el apresamiento, la cárcel, el juicio, la sentencia condenatoria, el vía crucis y la crucifixión de Jesús, muestran hasta qué niveles de profundidad humana logra penetrar, año tras año, esta sucesión de acontecimientos que los evangelios refieren sucintamente.

No existe, en la historia, un proceso judicial equiparable al del Nazareno. Y eso que los ha habido importantes. Fue asombrosamente rápido y breve. E inolvidable. Hasta el punto de que el primer anuncio cristiano comenzaba, como se lee en una de las cartas del apóstol san Pablo, con estas palabras: Cristo murió por nuestros pecados.

No porque fuese la consecuencia de una vida que, por la coherencia de sus convicciones éticas, concluyó en un fatídico final, sino para se cumpliese lo que predecían las Escrituras. «Nadie me quita la vida, sino que yo la entrego libremente», les explicaba Jesús a los apóstoles. Todo estaba previsto en los designios de Dios.

Pero el relato era demasiado escueto y los que lo escuchaban querían saber más. Y así nacieron los evangelios. Martin Kähler, un estudioso, en el siglo XIX y principios del XX, de la Biblia, sostenía que un evangelio es un relato de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo precedido de una amplia introducción, tejida con los hechos y dichos más relevantes de su vida.

Así que, en la forma actual de los evangelios, lo más antiguo en cuanto a la preeminencia teológica y disposición literaria de los evangelios es aquello que se encuentra al final: la pasión, la muerte, la colocación en el sepulcro, la resurrección y las apariciones a los discípulos.

Ahora bien, si, en los primeros días del cristianismo, el núcleo del anuncio consistía en hacer saber primeramente a los oyentes que Cristo había padecido, muerto y sido sepultado para redimirlos de sus pecados, venía a continuación la referencia al testimonio de aquellos a quienes se les había aparecido resucitado, infundiéndoles valor, fuerza, alegría y esperanza.

Y la certeza de que, por la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, emprender una nueva vida, libre de las ataduras del pasado, reiniciada desde el ya lejano punto cero, no es algo imposible. Una vida absolutamente nueva. Aunque la que se hubiese llevado anteriormente fuera del estilo más abyecto que quepa imaginar. Y quien haya experimentado este tránsito pascual en su propia existencia personal no podrá contenerse sin salir a la calle, en la Semana Santa y siempre, para pregonarlo ante todo el mundo con pasión.

Jorge Juan Fernández Sangrador

La Nueva España, domingo 17 de abril de 2022, p. 21

Procesión en Sevilla

Procesión en Cuenca

Lo que no está en el Diccionario de la Lengua Española

He aquí algunos vocablos y locuciones que o no están en el actual Diccionario de la Lengua Española o, si están, no figura, en la respectiva entrada, la acepción que aparece indicada en los registros que enuncio a continuación y que he intentado definir con concisión.

Algunos se encuentran en el Diccionario Histórico de la Lengua Española y creo que deben ser rescatados porque aún son de uso corriente.

Como podrá apreciarse pertenecen a los campos de la Biblia y su contexto y del catolicismo.

Iré incorporando poco a poco las términos, giros y expresiones que reposan en mis archivos y que he ido recogiendo cuidadosamente impelido por la afectuosa amistad con la que siempre me he sentido unido a todas y cada una de las palabras de la lengua que me enorgullezco de hablar y que mis antepasados me han legado como el más preciado de los tesoros después del credo de la Iglesia católica.

Ad nutum episcopi: De «nuere»: Asentir con la cabeza. Fórmula canónica en los nombramientos eclesiásticos por medio de la cual se manifiesta que es por designación del obispo y de duración temporal indefinida. También Ad beneplacitum nostrum («Según nuestro beneplácito»).

Adórote te devote: Himno eucarístico («Te adoro con devoción»).

Aleluyático: Salmo o texto litúrgico con la voz “aleluya”.

Anámnesis: Memoria litúrgica.

Anicónico: Culto sin imágenes a la divinidad.

Armarium: Nicho en los claustros de los monasterios para guardar libros. También armariolum.

Armonía: Dícese de la fusión de los cuatro evangelios canónicos en uno.

Astete: Catecismo de la doctrina católica.

Auténtica: Documento emitido por la autoridad eclesiástica en el que se certifica la autenticidad de una reliquia.

Bojarte: Tabla con las Misas, los turnos para celebrarlas y las intenciones por las que se aplican entre los cartujos.

Cafarnaún: Caos. En «El cuaderno gris» de Josep Pla: «Un auténtico cafarnaún judicial».

Clériman: Camisa con alzacuello que visten los clérigos.

Calajera: Cajonera de sacristía.

Compasión: Ante el sufrimiento, movimiento para procurar aliviarlo.

Conopeo: Sombrilla semiabierta, con cenefas alternas doradas y rojas, que se coloca en el presbiterio de las iglesias distinguidas con el título de basílicas. También umbráculo.

Consecratorio/a: Úsase en vez de consagratorio/a.

Dantis: El que da un estipendio para que se aplique la Misa por su intención particular.

Deuterocanónico/a: Libro canónico de la Biblia cristiana que está en la Biblia en lengua griega (versión de «Setenta») y no en la Biblia en lengua hebrea.

Deuteronómico: Del libro del Deuteronomio.

Deuteronomista: Autor o escuela que, bajo influjo del libro bíblico del Deuteronomio, dio origen a los de Josué, Jueces, Samuel y Reyes.

Escriturista: Especialista en las escrituras sagradas del judaísmo y del cristianismo. Véase biblista.

Epí­clesis: Invocación del Espíritu Santo, con imposición de las manos sobre las ofrendas del pan y el vino, en la Misa, para que se transustancien en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Epojé: Suspensión. “Hacer epojé”: Suspender el juicio acerca de alguna materia.

Esponsal: Relativo a los esposos, en especial al amor entre el hombre y la mujer unidos en matrimonio. En la teología cristiana, se entiende que ese amor es imagen del amor que Dios tiene al Pueblo de Israel y a la Iglesia, así como del amor que ofrece al  creyente en Jesucristo.

Et incarnatus est: Artículo del credo en el que, para que se aprecie su relevancia, hay que inclinar la cabeza o, en algunas solemnidades, arrodillarse cuando se recita en la Misa. “Y se encarnó”.

Excusadora: Imagen que se saca en procesión en lugar de la original, para que esta no sufra daños.

Ferraiolo: Capa con cintas que se anudan al cuello y que visten los clérigos cuando se requieren, para asistir a actos de relevancia, algunas formalidades en el atuendo.

Férula: Bastón pastoral del Papa, rematado por una cruz. El que portan los últimos pontífices, desde san Pablo VI, ha sido diseñado por Lello Scorzelli.

Folias: En plural. Apuntes del profesor fotocopiados para uso de los alumnos.

Guematría: Técnica de interpretación judía de las escrituras sagradas basada en correspondencias numéricas.

Guenizá: Cámara de la sinagoga donde se depositan los manuscritos ya inservibles para el uso litúrgico, con el fin de enterrarlos después de cierto tiempo en tierra sagrada, preservándolos mientras tanto de toda profanación o corrupción.

Halaká: Interpretación judía de la Biblia cuyo fin es deducir de ella normas éticas y jurídicas.

In Coena Dómini: Dícese de la Misa del Jueves Santo, en la que se conmemora la Última Cena del Señor. Suele pronunciarse “In cena”.

In verbo sacerdotis: Fórmula que emplean los sacerdotes para declarar la veracidad de lo que, con recta conciencia, afirman.

Intertestamentario/a: Se dice del período histórico que va del siglo II a.C. al siglo II d.C. en el judaísmo y que produjo un tipo especial de literatura que no ha sido declarada canónica.

Juánico: Del Evangelio según san Juan. También joánico y joanneo.

Jueves Santo: Día en el que se conmemora la Última Cena de Jesucristo con los apóstoles. Uno de los tres jueves que relucen más que el sol, según el dicho popular español (anteriormente también la Ascensión y el Corpus Christi).

Kénosis: Vaciamiento. Dícese de la encarnación de Jesucristo.

Lipsanoteca: Caja o cofre para guardar reliquias; Lugar en donde se guarda y conserva una colección de reliquias.

Lucano: Del Evangelio según san Lucas.

Lucernario: Rito solemne de encendido de las velas en un oficio vespertino de oración.

Luna de Pascua: Primera luna llena después del equinoccio de primavera y por la que se determina en qué día ha de celebrarse la Pascua.

Marcano: Del Evangelio según san Marcos.

Mateano: De Evangelio según san Mateo.

Menorá: Candelabro de siete brazos en el templo de Jerusalén.

Misná: Es el compendio de la ley oral judía y de las tradiciones no recogidas en la Biblia.

Misnaico: Que está en la Misná. También mísnico.

Monición: Breve introducción explicativa a algunas partes de la Misa o de los ritos sacramentales (véase exordio).

Nisán: En el calendario hebreo, mes en el que se celebra la Pascua.

Opus Dei: Oficio divino en la Regla de San Benito.

Óstracon: En plural, óstraca. Se llaman así los fragmentos de un vaso de arcilla empleado como material de escritura. De aquí proviene ostracismo.

Partícula: Pequeña oblea consagrada  que reciben los fieles en la comunión.

Per ipsum: Doxología final de las plegarias eucarísticas (“Por Él, con Él y en Él”).

Picar la antífona: Iniciar alguien, para que luego lo sigan todos, el breve pasaje que se canta o reza, antes y después de cada salmo o cántico en el Oficio divino.

Praenotanda: Rúbricas al comienzo de los libros litúrgicos. También prenotandos.

Preguntona (La): En el texto nacional del Catecismo de la Doctrina Cristiana, la de cómo se realizó el misterio de la Encarnación, por ser la respuesta más extensa de todas: «La Encarnación del Hijo de Dios se realizó formando el Espíritu Santo de las purísimas entrañas de la Virgen María un cuerpo perfectísimo y creando un alma nobilísima que unió a aquel cuerpo; en el mismo instante a este cuerpo y alma se unió el Hijo de Dios; y de esta suerte el que antes era sólo Dios, sin dejar de serlo, quedó hecho hombre».

Protocanónico/a: Libro canónico de la Biblia cristiana que está en la Biblia en lengua hebrea y no en la Biblia en lengua griega (versión de «Setenta»).

Puntero: Vara que emplean los maestros de ceremonias para indicar el texto que se ha de leer. Entre los hebreos, yad.

Ramo: Estructura de madera engalanada, con forma de cono truncado, que se utiliza para transportar procesionalmente los panes que se ofrendan en las fiestas religiosas.

Ramera: Ternera que se ofrece, para cumplir un voto religioso, al santo patrono, en el día de su fiesta, para que se subaste y, con el dinero recabado, contribuir a la financiación de los gastos eclesiásticos del culto y de la capilla; Mujer que adorna el ramo.

Ripalda: Catecismo de la doctrina católica.

Rorate: Himno de Adviento y Misa que se celebra en este tiempo litúrgico antes de la salida del sol. “Destilad rocío”. Véase Isaías 45,8.

Sábado de Gloria: Sábado Santo.

Sábado Santo: Día en el que se conmemora que Jesucristo crucificado murió verdaderamente, estuvo en un sepulcro y descendió a los infiernos antes de su gloriosa resurrección.

Sálmico: De los salmos.

Secreta: Cada una de las oraciones que dice con voz inaudible el sacerdote durante la Misa.

Señor mío Jesucristo: Oración cristiana de pesar por los pecados: «Señor mío, Jesucristo».

Setenta: Edición en lengua griega del Antiguo Testamento.

Semá: “Escucha, (Israel)”. Primera de las palabras de Moisés, en Deuteronomio 6,4-9, sobre el amor al único Dios.

Signáculo: Ornamento con forma de piña en la línea cumbrera del tejado de una iglesia.

Síndone: Sábana con la que fue envuelto, para ser colocado en un sepulcro. el cuerpo de Cristo al bajarlo de la cruz.

Submissa voce: Dícese de la voz del sacerdote que concelebra la Misa en el momento de decir las palabras de la consagración (“En voz baja”).

Sume el Sánguis: Invitación a beber del cáliz durante la Misa. Por lo general para proceder a las purificaciones finales de los vasos sagrados. Pronúnciese «Sángüis».

Targum: Traducción de los textos hebreos de la Biblia al arameo.

Tabor: Plataforma, realizada por orfebres, sobre la que se coloca la custodia durante la exposición del Santísimo Sacramento para la adoración de los fieles.

Tacto péctore: Hacer un juramento llevándose la mano al pecho.

Talit: Manto con el que se cubren los judíos para la oración y el estudio de los textos sagrados y otros de su veneración.

Te ígitur: Primeras palabras de la Plegaria eucarística I o Canon romano: “A ti pues”. Página ennegrecida por el tacto diario con los dedos. De aquí la expresión “Más sobado que el Te ígitur”.

Tetragrama: Denominación del nombre propio de Dios en hebreo, que consta de cuatro letras (Y H W H). Se pronuncia Yavé.

Tintinábuli: Campanillas.

Tintinábulo: Pequeño campanario transportable que se lleva en las procesiones.

Tota pulchra: Dicho de la Virgen María: Hermosa sin defecto. Pronúnciese “pulcra”.

Umbrela: Especie de sombrilla con la que se acompaña al Santísimo Sacramento, llevado por un ministro, en trayectos cortos.

Vade retro: “Vuelve por donde has venido”. Conminación al diablo para que se aleje.

Valedictio: Última recomendación a Dios y despedida de un difunto en la conclusión de las exequias.

Veni Creator: Himno en el que se invoca al Espíritu Santo.

Veni Sancte Spiritus: Oración para invocar al Espíritu Santo. Se reza antes de las sesiones de Pleno de la Real Academia Española.

Viernes Santo: Día en el que se conmemora la pasión, crucifixión y muerte de Jesucristo.

Por Jorge Juan Fernández Sangrador

Vicario General de Oviedo

Miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua

(Entrada abierta el 10 de abril de 2022 y actualizada el 18 de mayo de 2022)

Dante según Mandelstam

Uno no puede considerarse plenamente escritor hasta que no haya vertido sobre un papel los destellos que las reverberaciones de las sucesivas lecturas de la obra de Dante han encendido en su interior.

Y no podrá decir que se ha adentrado como es debido en la obra del Sumo Poeta hasta que no se las haya tenido que ver con el tratadillo de Ósip Mandelstam: “Coloquio sobre Dante”, del que Selma Ancira ha hecho la traducción para la editorial “El Acantilado”.

Con esa intención, para que me introduzca en el universo dantesco, guiado por Madelstam, una persona amiga, de Italia, me ha regalado la edición que Serena Vitale, con el título “Conversazione su Dante”, ha preparado para el refinado sello editorial milanés “Adelphi”. Es reciente, del pasado 2021.

Ósip Mandelstam nació, en 1891, en Varsovia, y falleció, en 1938, en un campo al que fue deportado por las autoridades soviéticas, cerca de Vladivostok. Comenzó a estudiar italiano en 1932, leyendo la “Divina Comedia”, que ya conocía, y de la que había quedado prendado, a través de las versiones, generalmente alemanas, que había manejado. La llevaba siempre consigo. También en los diversos lugares en los que estuvo preso.

En abril de 1933, Ósip y Nadezda, su esposa, viajaron a Crimea. En la maleta llevaban, junto a ropa ya muy usada, un kilo de pan y el “Dante de Oxford”, la revisión que Edward Moore había realizado de todas las obras del autor florentino y publicado en la universidad oxoniense.

Eran tiempos de gran carestía, pero los Mandelstam encontraron alojamiento en la “Casa de los Poetas” de Koktebek, a orillas del mar Negro, en donde, además de ofrecerles una comida al día, se les permitía hacer uso de la bien surtida biblioteca de la Casa.

En los paseos por la playa, Ósip recogía calcedonias, cornalinas, yesos cristalinos, espatos y cuarzos, a los que observaba y con los que establecía un diálogo. Y de esos coloquios que mantenía con los minerales resultaron sus reflexiones acerca de la naturaleza cristalográfica de la “Divina Comedia”. 

Hasta que un día, de repente, le sobrevino la imperiosa necesidad de dictárselos a Nadezda. Y así fueron quedando registradas aquellas conversaciones en un libro, que Mandelstam no logró ver impreso, pues los editores lo rechazaban una y otra vez. Tuvieron que transcurrir décadas para que saliera a la luz. Fue en los Estados Unidos.

Las “Conversaciones” de Mandelstam no son solo un ensayo, denso, sobre Dante Alighieri, sino también sobre el discurso y el pensamiento poético, desde el cual enjuicia la obra del autor florentino, al que define como «estratega de las transformaciones y de los entrecruzamientos».

En la poesía de Dante, asevera Mandelstam, se dan todas las formas que conoce la ciencia contemporánea: «La unidad de luz, sonido y materia compone su naturaleza interna. Leer a Dante es una fatiga que no acaba: cuanto más se avanza, la meta se aleja aún más». Y se necesitan para ello, dice él, unas buenas botas suizas, con clavos, de las que no se gastan.

Caminar, detenerse, inspirar, expirar, escalar. Así es como se progresa hacia la inalcanzable meta de la plena comprensión de la “Divina Comedia”. Y es preciso ser, además, cristalógrafo, para poder admirar las complejas interrelaciones de la materia poética, sus reflejos, sus ángulos, su textura y su morfología; y director de orquesta, para saber interpretar los sonidos, los acentos, los timbres, las modulaciones de la inmensa partitura que es la “Comedia”, a la que Giovanni Boccacio calificó de “divina».

«Si las salas del Ermitage de pronto enloquecieran, si los cuadros de todas las escuelas y de todos los maestros de pronto se soltaran de sus clavos, entraran unos en otros, se mezclaran y llenaran el aire de las habitaciones con un bramido futurista y una desenfrenada agitación colorida, tendríamos algo parecido a la “Commedia” de Dante», dice Mandelstam cuando ya está a punto de concluir la obra. Mas antes de ponerle fin, nos advierte:

«Cuando se habla de Dante es más correcto tener en cuenta la formación de los impulsos que los de las formas: impulsos textiles, de vela, escolares, meteorológicos, de ingeniería, municipales, artesanos-menesterales y otros, cuya lista se puede continuar hasta el infinito». Porque así es, en efecto, de humana, además de divina, la “Comedia” de Dante Alighieri.

Jorge Juan Fernández Sangrador

La Nueva España, domingo 9 de abril de 2022, pp. 22-23

Ósip y Nadezda

Domingo de Ramos

En la pétrea fealdad de la gárgola ha renacido la vida. Hasta el monstruo se ciñe con un penacho de florecillas primaverales y amarillas (crepis vesicaria) para recibir a Jesús, el Nazareno, que, a lomos de un pollino, entra en Jerusalén.

Y con su boca enorme lo aclama, uniéndose, así, a aquellos que, desde la iglesia de San Tirso el Real a la Catedral de San Salvador, portando palmas de Elche y ramos de laurel con romero, procesionan y cantan: «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor ¡Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!».

¡Santa y feliz Pascua de Resurrección!

Jorge Juan Fernández Sangrador

«Se alegrará vuestro corazón y vuestros huesos florecerán como un prado» (Isaías 66,14)

Tuyos

Martes, 5 de abril de 2022. A las 19,30 horas. Nos hemos dado cita en el monasterio de la Encarnación, de las Madres Agustinas, en el monte Naranco de Oviedo, para la celebración de uno de los ritos conclusivos del itinerario neocatecumenal. Son de la parroquia de los Santos Apóstoles de Oviedo.

Treinta personas han llegado al final del proceso de mayor adentramiento en la vida cristiana, guiados por la Palabra de Dios, leída, meditada y celebrada en comunidad durante treinta años.

Treinta años. A la escucha. Perseverantes. Ilusionados. En obediencia. Desprendidos. Y tal vez incomprendidos. Treinta años. Esos fueron los de Jesús en Nazaret. También con su silencio, rutina y ocultamiento en Nazaret fue redimida la humanidad.

Se invoca al Espíritu Santo, cantando: «¡Oh, Señor, envía tu Espíritu!». Es el salmo 103. Imploran muy despacio, con clara conciencia de lo que piden, que nos sobrevenga. Yo, que solo lo canto en en ciertas ocasiones, no hago las pausas y me precipito. La mascarilla me permite disimular.

Y nos encontramos de repente transportados a un mirador desde el que se divisa la eternidad. Es el capítulo 21 del Apocalipsis. Mientras la catequista avanza en la lectura vamos acercándonos «al monte de Sion, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a millares de ángeles en fiesta, a la asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos, a las almas de los justos que han llegado a su destino y al Mediador de nueva alianza, Jesús, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel» (Hebreos 12,22-24).

Y entre tanta belleza de imágenes, evocaciones, semejanzas y anhelos, se escucha una voz que dice la verdad más grande que jamás hayan podido oír los siglos: «Yo soy para ti y tú para mí» (v.8). Así es. De modo que, a partir de hoy, quien han concluido el Camino Neocatecumenal le dirá a Dios: «soy tuyo». Y él le responderá: «y yo, tuyo». En ese epifonema se halla todo cuanto la Biblia, en su inmensidad, trata de que entendamos con la sabiduría de los humildes y sencillos (cf. Lucas 10,17-24).

Han sido necesarios años y años de catecumenado para llegar a asimilar algo tan esencial, breve, nuclear, basilar, fundamental y filial. Años y años para abocar al catecúmeno a una sola cosa. A que cada noche, antes de dormir; a que cada mañana, nada más despertar; a que en cada momento del día, cuando se acuerde, quien haya llegado a este instante de su vida cristiana diga con toda su mente, con todo su corazón y con toda su alma: «Dios mío, soy tuyo; soy tuya». Y Él le responderá: «Y tú, mío; mía».

Jorge Juan Fernández Sangrador

¡Que te lo expliquen bien!

En Oviedo, 

– Al Santo Sudario no le ha llamado nadie, nunca jamás, «pañolón». A oídos de un asturiano no puede sonar peor.

– Fue el evangelista san Juan quien refirió el hallazgo del Santo Sudario, después de la resurrección de Cristo: San Pedro entró en el sepulcro y «vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza (a Cristo), no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte» (Evangelio según san Juan 20,3-9).

– El Santo Sudario se muestra a los fieles en tres ocasiones a lo largo del año: Al final de la función religiosa del Viernes Santo (comienza a las 17,00 horas), al final de la Misa del 14 de septiembre (comienza a las 18,30 horas) y a final de la Misa del 21 de septiembre (comienza a las 12,00 horas).

– Durante la exposición del Santo Sudario se canta el salmo 51(50), que comienza, en latín, con la invocación «Miserere» («Misericordia, Dios mío, …»).

– “Misericordia” es la pieza en la parte de debajo de los asientos de la sillería del coro para poder estar medio sentado sobre ella cuando se debe estar de pie.

– Los varales que portan los dos canónigos que escoltan al Santo Sudario durante su exposición antes los fieles se llaman «cetros». Son obra del platero Enrique de Arfe (1527).

– La torre de la catedral no es «torre de santa Bárbara». Con ser «torre de la catedral» se basta y se sobra. No cabe otro título de mayor excelencia.

– Si acaso, podrán añadírsele aposiciones como las del capítulo 1 de «La Regenta»: poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, índice de piedra que señala al cielo, maciza sin perder nada de su espiritual grandeza, fuerte castillo, inimitable en sus medidas y proporciones.

– Lo que sí cabe decir es que Santa Bárbara es patrona y protectora de la torre, por declaración, en 1702, del obispo Tomás Reluz.

– Y la torre románica no es la torre de san Miguel.

– La ventana triple que aparece en la publicidad de “Asturias, paraíso natural” no es la de la iglesia de San Tirso el Real, sino la de la iglesia de Santa María del Naranco.

– Las monjas del monasterio (no convento) de San Pelayo son benedictinas (no pelayas).

– De las tres banderas que ondean en el balcón del Arzobispado, la de la derecha es la del Vaticano (amarilla y blanca).

– En ella figura el escudo del Papado. Se compone de tiara (corona triple que portaban los papas) y las llaves de san Pedro, del que los papas son sucesores.

– El anuncio de la entrega de las llaves a san Pedro tuvo lugar cuando Jesús le dijo: «Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos» (Evangelio según san Mateo 16,18-19).

– La bandera azul es la de Asturias. En ella figura la Cruz de la Victoria, que se custodia en la Cámara Santa de la catedral. El rey Alfonso III el Magno se la donó en el año 908.

– Es el emblema heráldico por excelencia del Principado de Asturias.

– Del travesaño de la cruz de la bandera penden dos letras del alfabeto griego: Alfa y Omega.

– Alfa está en mayúscula. Omega, en minúscula. Porque el principio de la historia ha sido puesto ya (Alfa mayúscula), pero no su cumplimiento (omega minúscula), que tendrá lugar al final de los tiempos, cuando Dios la lleve a su plenitud. 

– El uso cristiano de Alfa y Omega se debe a que, en el libro bíblico del Apocalipsis, se lee: «Dice el Señor Dios: «Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y ha de venir, el todopoderoso» (Apocalipsis 1,4-8).

– Y en otro pasaje: «Mira, yo vengo pronto y traeré mi recompensa conmigo para dar a cada uno según sus obras. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último» (Apocalipsis 22,12-14).

– La calle Canóniga no se llama así porque hubiera una «mujer canóniga», sino porque fue calle en la que, en otro tiempo, residían canónigos.

– «Canóniga», que viene de «Canónica», era el nombre que solía darse a la casa en la que vivían en comunidad los canónigos.

– El nombre de «Canónica» perdura aún en Italia, en donde le llaman así a la que, en España, denominamos «Casa Rectoral o Parroquial», que es en la que reside el párroco.

– En el Vaticano existe «il Palazzo della Canonica»; en Florencia, «la Canonica di Santa Maria del Fiore». Fueron erigidas para la vida en común del clero que servía en la Basílica de San Pedro o en la catedral florentina. En Florencia existe aún la «Via della Canonica».

– «La Regenta» es una novela y, por tanto, el circuito que se hace por Oviedo, rememorando los lugares del relato de «Clarín», con los guías turísticos, es literario, no histórico.

– San Mateo no es el patrono de la ciudad de Oviedo. Ni tampoco san Salvador.

– La patrona de la ciudad de Oviedo es santa Eulalia de Mérida. Y lo es también de la diócesis de Oviedo. Por breve del Papa Urbano VIII, dado el 19 de febrero de 1639.

– La fiesta de santa Eulalia de Mérida se celebra el 10 de diciembre.

-En Asturias hay 62 lugares de culto, entre iglesias parroquiales y capillas, dedicados a santa Eulalia de Mérida (si no conté mal).

– El 7 de marzo de 1964, tras haber sido atendida favorablemente la solicitud cursada a la Santa Sede por el arzobispo coadjutor D. Segundo García de Sierra y Méndez, la Virgen de Covadonga fue declarada Patrona de Asturias («totius regionis Asturicensis»).

– San Salvador es el titular de la catedral.

– En Asturias hay 35 templos dedicados a san Salvador: la catedral, 21 parroquias y 13 capillas (si no conté mal).

– El título completo de la catedral es: Santa Iglesia Catedral Basílica Metropolitana de San Salvador de Oviedo.

– Se la conoce también por el título «Sancta Ovetensis». Y ojo al escribirlo: «Sancta» lleva «c» intercalada.

– Es una de las cuatro catedrales españolas a las que se les ha conferido un título en latín: La de Oviedo es «Sancta Ovetensis». La de León es «Pulchra Leonina». La de Toledo es «Dives Toletana». La de Salamanca es «Fortis Sal(a)mantina».

– Y lo explica Gil Gonçález de Ávila en «Historia de las antigüedades de la ciudad de Salamanca: vidas de sus obispos y cosas sucedidas en su tiempo» (Salamanca, 1606, página 84), refiriéndose a la catedral de Salamanca:

– «… una de las cuatro que antiguamente fueron celebradas entre las otras de España: La de Oviedo por sus muchas reliquias y cuerpos Santos (sic). La de Toledo, por su mucha riqueza. La de León, por la belleza de su edificio. La de Salamanca, por su fortaleza».

– Luego vinieron otras, como, por ejemplo, la de Sevilla: «Magna Hispalensis».

– La catedral fue dedicada, hace mil doscientos años, en tiempos del rey Alfonso II, al Santísimo Salvador y a los Doce Apóstoles, si bien existía ya un templo levantado cuando el rey Fruela I.

– La fiesta de la dedicación de la catedral se celebra el 13 de octubre.

– San Salvador, en el caso de la catedral y de las otras iglesias dedicadas a él, no es un santo, sino Jesucristo mismo: Jesucristo Salvador.

– San Salvador es forma apocopada de «Santo» o «Santísimo Salvador». Además de las iglesias dedicadas a él en Asturias, San Salvador es la capital de la República de El Salvador y numerosos monasterios e iglesias de Europa llevan los títulos de Saint-Sauveur o San Salvatore.

– Y en Estambul, San Salvador de Chora (pronúnciese Jora). Hermosa iglesia y preciosos mosaicos.

– Y en Jerusalén, el convento franciscano de San Salvador, sede de la Custodia de Tierra Santa.

– Y, en Brasil, San Salvador de Bahía.

– La fiesta de San Salvador se celebra el 6 de agosto, unida al misterio de la Transfiguración de Jesucristo ante los apóstoles san Pedro, Santiago y san Juan (Evangelio según san Marcos 9,2-9).

– El misterio de la Transfiguración está representado, en el pórtico de la catedral, en el cuadro de alto relieve que se encuentra sobre la puerta central de entrada al templo.

– ¿Por qué se celebran juntamente la fiesta de la Transfiguración y la de san Salvador?

– Porque, el 6 de agosto de 1456, los cruzados lograron levantar el cerco de Belgrado frente al asedio de los turcos.

– Al año siguiente, 1457, el Papa Calixto III instituyó para toda la Iglesia la fiesta de la Trasfiguración del Señor en recuerdo de aquella victoria debida a Jesucristo Salvador, que había manifestado su luz ante los enemigos del cristianismo, al igual que, en la cima del monte, ante los apóstoles presentes.

– Hasta entonces la fiesta de la Trasfiguración se celebraba solo en iglesias particulares. Entre otras, en España, de donde era oriundo Calixto III.

– Ya san Pablo, en la carta a los Filipenses, hablaba de Cristo Salvador como el que habrá de transfigurarnos también a nosotros: «Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. El transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo» (3,20-21).

– La Transfiguración de Jesús se conmemora tradicionalmente en la cima del monte Tabor, en la llanura de Esdrelón, en Israel.

– Y a la plataforma, realizada por orfebres, sobre la que se coloca la custodia durante la exposición del Santísimo Sacramento para la adoración de los fieles se llama, tal vez por cierta similitud con lo que sucedió en el monte de la Transfiguración, en el que Jesús manifestó su gloria, también «tabor”.

– La Corporación municipal de Oviedo asiste a los cultos catedralicios en cuatro ocasiones: Domingo de Ramos, Domingo del Corpus Christi, Transfiguración del Señor-San Salvador (6 de agosto) y Santa Eulalia de Mérida (10 de diciembre).

– Es tradición que el Cabildo y la Corporación municipal de Oviedo compartan un caldo, después de la Misa, en el Domingo de Ramos.

– Y fresas de Candamo, después de la Misa y la procesión, en el Domingo del Corpus Christi.

– La Corporación municipal de Oviedo asiste también al responso que anualmente se reza, el 20 de marzo, en el Panteón Real de la Capilla de Santa María del Rey Casto, por el eterno descanso del rey Alfonso II el Casto.

– Se llama Catedral porque en ella está la cátedra o sede desde la que enseña el Arzobispo.

– Es Basílica porque le fue concedido ese privilegio, el 20 de agosto de 1872, por el Papa Pío IX.

– Es Metropolitana porque es, desde 1954, sede de un Arzobispo Metropolitano, el cual preside una Provincia eclesiástica. A la de Oviedo pertenecen, como sufragáneas, las de Astorga, León y Santander.

– Solo en las misas que preside el Arzobispo se enciende, junto a las seis velas habituales, una más, que se coloca en el centro del altar.

– El Cabildo, que es como se llama a la agrupación de sacerdotes adscritos a la catedral, es la institución más antigua de Oviedo.

– De las aulas en los claustros de las catedrales, en las que los canónigos impartían sus saberes, nacieron las primeras instituciones académicas que conocemos. Entre ellas, las universidades.

– Entre los bienes documentales más preciados de la Catedral se encuentra el “Libro de los Testamentos”. Es del siglo XII.

– Es una joya del románico español y el códice más importante de Asturias.

– A la Arqueta o Caja de las Ágatas, donada a la Catedral por el rey Fruela II, en el año 910, se le da el nombre también de Arqueta o Caja de las Calcedonias.

– Al sacerdote que preside el Cabildo se le llama Deán.

– En la actualidad hay doce canónigos.

– A los canónigos se les denomina también «capitulares».

– El Cabildo tiene el tratamiento de «Excelentísimo».

– Los canónigos tienen el tratamiento de «Muy Ilustres Señores».

– El tratamiento entre canónigos es de «Su Señoría».

– El canónigo encargado del culto durante la semana (hebdómada) es el «Hebdomadario».

– El canónigo que puede absolver ciertos pecados para los que otros sacerdotes no tienen licencias es el «Penitenciario».

– El canónigo encargado de las ceremonias es el «Prefecto de Liturgia», aunque todo el mundo le llama «Maestro de Ceremonias».

– El canónigo encargado de la música y el canto es el «Prefecto de Música».

– El canónigo encargado de interpretar al órgano es el «Organista».

– El canónigo encargado de los bienes patrimoniales es el «Prefecto de Patrimonio Artístico».

– El canónigo que cuida del Archivo y de la Biblioteca capitular es el «Archivero».

– El canónigo encargado de las obras y del personal es el «Administrador de Fábrica».

– El canónigo encargado de la contabilidad y de la administración del fondo económico es el «Contable».

– El canónigo que levanta acta de las sesiones capitulares es el «Secretario».

– El canónigo que apunta las asistencias de los demás miembros del cabildo a los actos capitulares es el «Puntador» (sin «a» inicial).

– Ya no existe la canonjía, pero, hasta no hace mucho, el canónigo que tenía las llaves de la Cámara Santa era el «Clavero».

– Canonjía es la plaza de canónigo.

– La Misa solemne a la que asisten todos los canónigos es la Misa Capitular o Conventual. Se celebra diariamente a las 9,15 horas en la Capilla de Santa Bárbara.

– Al finalizar la Misa Capitular de los sábados, los canónigos y los fieles se dirigen procesionalmente desde la Capilla de Santa Bárbara hasta la de Santa María del Rey Casto para saludar a la Virgen con el canto de la Salve u otro himno mariano.

– La reunión semanal de los canónigos, que tiene lugar todos los sábados del año, para tratar los asuntos ordinarios de la catedral, se llama Ángulo, porque se celebra, permaneciendo los capitulares de pie, en un ángulo de la sacristía.

– La reunión anual de canónigos, para tratar los asuntos de mayor importancia, se llama Cabildo.

– El cuadro, colgado en la sacristía, en el que semanalmente se publican las encomiendas confiadas a los canónigos se llama Tabla.

– El ropaje ceremonial ordinario de los canónigos consta de sotana negra, roquete blanco, capa negra y muceta negra, que, en el verano, es de raso en su parte delantera, y, en el invierno, de terciopelo.

– El 21 de septiembre es fiesta grande en Oviedo, no porque sea san Mateo, sino porque es el último día del Jubileo de la santa Cruz, que comienza el 14 de septiembre. Dura siete días.

– Y empieza el 14 porque es la fiesta de la Exaltación de la santa Cruz.

– En esos días se puede ganar «indulgencia». Y para ello hay que cumplir los siguientes requisitos: tener deseos de no ofender a Dios, confesar los pecados a un sacerdote y recibir la absolución, comulgar y rezar por las intenciones del Papa.

– La «indulgencia» no perdona los pecados, sino que es en la confesión sacramental en donde se perdonan.

– De modo que no se debe decir que «por pasar por la «Puerta del perdón» se perdonan todos los pecados».

– Por la «indulgencia» se remite la pena temporal de los pecados ya perdonados. Y esto no resulta fácil de explicar.

– La plaza del Arzobispado es «Corrada -no corrala- del Obispo».

– Y no pases de largo sin detenerte a admirar, en la Corrada del Obispo, la piedra dorada y rojiza de la fachada del claustro de la catedral.

– El Palacio Arzobispal es la residencia oficial del Arzobispo de Oviedo y en él se hallan las oficinas de gobierno y administración de la Diócesis.

– La diócesis de Oviedo fue erigida en el año 811 y es sede arzobispal metropolitana desde 1954.

– Los dos escudos que flanquean la puerta del arzobispado no son de «cardenal», sino de «obispo».

– Las borlas no se suman a cada uno de los órdenes por grado jerárquico superado (1: obispo; 2: arzobispo; 3: cardenal)

– El escudo de un obispo tiene dos series de seis borlas. Cada una de ellas pende de un lado u otro del capelo (sombrero de ala ancha con cordones terminados en borlas que se colocan sobre el pecho). El de un arzobispo tiene dos series de diez. Y el de un cardenal, de quince.

– Y, si no me equivoco, esos dos escudos, idénticos, son los del obispo Diego Aponte de Quiñones, obispo de Oviedo entre 1585 y 1599. Murió siendo obispo de Málaga.

– El escudo de armas que hay junto al balcón y la bandera de Asturias es el del rey Felipe II.

– No hay que confundir el misterio de la «Asunción» con el de la «Ascensión».

– La Ascensión fue la de Cristo, que ascendió, transcurridos cuarenta días desde su resurrección, al cielo. Lo cuenta san Lucas en su Evangelio (24,50-52) y en los Hechos de los Apóstoles (1,9-11).

– La fiesta es movible, es decir, la fecha de la celebración varía de un año para otro. Eso sí, es siempre en domingo.

– La fiesta de la Ascensión se celebra en Oviedo con una importante feria de ganado. Y hay un refrán que dice: «Por la Ascensión, cerezas en Oviedo y trigo en León».

– La Asunción fue la de la Virgen María, llevada (asunta) en cuerpo y alma a los cielos. Es un dogma que definió solemnemente, el 1 de noviembre de 1950, el Papa Pío XII en 1955. La fiesta se celebra el 15 de agosto.

– No hay que confundir «Inmaculada Concepción» y «Concepción Virginal».

– «Inmaculada Concepción» se dice de la Virgen María: fue concebida sin pecado original y libre de toda mancha (mácula) de pecado.

– El dogma de la «Inmaculada Concepción» de María fue definido, el 8 de diciembre de 1854, por el Papa Pío IX.

– La fiesta de la «Inmaculada Concepción» es el 8 de diciembre.

– «Concepción Virginal» se dice de Cristo: fue concebido en las entrañas virginales de María por obra del Espíritu Santo y sin concurso de varón.

– La fiesta de la «Concepción Virginal» es el 25 de marzo, si bien en el calendario figura como fiesta de la Anunciación (del arcángel Gabriel a María). Véase el Evangelio según san Lucas 1,26-38.

– No hay que confundir, en las representaciones artísticas, la de santa Ana enseñando a leer a la Virgen y la de la Anunciación del arcángel Gabriel a la Virgen.

– “Transfixión” es, según el Diccionario de la Lengua Española, «Acción de herir pasando de parte a parte. Usado frecuentemente en religión, hablando de los dolores de la Virgen ante la agonía de su Hijo». Téngase presente al hallarse ante el retablo homónimo de la girola de la Catedral.

– Como saben bien los peregrinos que han visitado la “Gruta de la Leche”, en Belén, la arenisca blanca de las paredes es la que, bien en trocitos, bien disuelta en agua, se traía a Europa en la Edad Media y se depositaba en los relicarios de las catedrales como “Leche de la Virgen”. La «Gruta de la Leche», en Belén, es aún hoy meta de peregrinaciones.

– A los cuatro evangelistas se los distingue porque van acompañados:

– San Mateo, de una figura humana.

– San Marcos, de un león.

– San Lucas, de un toro.

– San Juan, de un águila.

– Para citar con precisión los Evangelios es preferible el uso de la preposición “según”. Por ejemplo, Evangelio según san Mateo. Pues es un único y mismo Evangelio según (en griego “kata”) la versión de cada uno de los evangelistas.

– La tinaja de piedra de las Bodas de Caná de Galilea, que está en una hornacina junto al altar barroco de la Purísima, es una «hidria» (con «i«). Y no se ha decir «hidra», porque «hidra» es un ser monstruoso de la mitología griega.

– En el Evangelio según san Juan (2,6) se dice que, en donde tuvo lugar el banquete de la Bodas de Caná de Galilea, había seis «hidrias» (en griego) de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Una de ellas es la que se guarda en Oviedo y se llena de agua, en la festividad de san Mateo, que los fieles recogen para llevársela, en recipientes, a sus domicilios.

– En la escena de la Bodas de Caná, en el retablo mayor, hay solo cinco hidrias. La sexta es la que está en la hornacina del brazo del crucero.

– Y es «Caná -no Canaán- de Galilea».

– En el retablo del presbiterio falta la escena de la Última Cena, en la que fue instituida la Eucaristía por Jesucristo, porque, como ésta se actualiza sacramentalmente cada vez que el sacerdote, en nombre y representación de Cristo, celebra la Misa sobre el altar, no se necesita la imagen. Se tiene ya, en la Misa, la realidad.

– La casa que, enfrente de la catedral, tiene un andamio antepuesto a la fachada y un anuncio publicitario con la leyenda “Oviedo, origen del Camino” no es de la Iglesia.

Y en Covadonga,

– La arqueta que está debajo del altar de la basílica no contiene los restos mortales del rey don Pelayo, sino reliquias de santos y beatos: santa Eulalia de Mérida, san Atanasio, san Melchor de Quirós, san Pedro Poveda y los beatos seminaristas Ángel Cuartas Cristóbal, Juan José Castañón Fernández, Luis Prado García, Mariano Suárez Fernández, Jesús Prieto López, César Gonzalo Zurro Fanjul, José María Fernández Martínez.

– La Cruz de la Victoria está en la Cámara Santa de la catedral de Oviedo, no en Covadonga.

– Las imágenes que están en el ábside que se halla a la derecha de la basílica, en donde las banderas de la Hispanidad, no representan a Isabel la Católica donando unas joyas a Cristóbal Colón, sino la Virgen entregando el Rosario a santo Domingo de Guzmán.

(Entrada en permanente actualización)