El viaje de Scalfari

Ha fallecido Eugenio Scalfari (1924-2022), fundador del diario “La Repubblica”, cofundador del magacín “L’Espresso” y figura muy destacada del periodismo italiano. El Papa Francisco lo apreciaba muchísimo. Y eso que Scalfari se declaraba no creyente y no era especialmente benévolo con la Iglesia ni con la religión, pero habían mantenido ambos una estrecha relación, que el Papa ha calificado de «leal amistad».

Una lealtad muy peculiar, porque el Vaticano tuvo que salir, al menos en dos ocasiones, a dar explicaciones, pues algunas expresiones que Scalfari puso en boca de Francisco, como dichas literalmente por el Papa en unas entrevistas que el director de “La Repubblica” le hizo, eran, tal como aparecieron en el periódico, una interpretación de Scalfari. Éste admitió abiertamente su tergiversación.

«Soy un no creyente que se interesa y se siente fascinado, desde hace muchos años, por la predicación de Jesús de Nazaret, hijo de María y de José, hebreo de la estirpe de David. Tengo una cultura iluminista y no busco a Dios. Pienso que Dios es una invención consolatoria de la mente humana», confesaba Scalfari.

Sin embargo, en “Incontro con Io” (1994), el primer libro de su trilogía sobre asuntos metafísicos, al que han seguido “Alla ricerca della morale perduta” (1995) y “L’uomo che non credeva in Dio” (2008), Scalfari inició su relato escrito con la evocación de una historia personal.

Se hallaba con unos amigos en la parte de atrás de un bar y conversaban sobre temas diversos. Uno de ellos, levantándose, dijo: «Y queda finalmente Dios, pero no sabemos en dónde está”. Y otro respondió: «Hagamos un viaje y lo descubriremos».

«Haremos ese viaje largo. Propongo que lo hagamos todos juntos, intercambiándonos las informaciones que logremos obtener. Al final, escribiremos el libro más formidable que se haya escrito jamás, en el que todo, finalmente, se esclarezca», dijo uno de ellos.

Scalfari emprendió aquel viaje y se encontró, no sé si con Dios, pero sí con el “Yo”, al que dedicó “Incontro con Io”, que es una suerte de autobiografía. «No soy yo quien ha hecho mi libro, sino que es mi libro el que me ha hecho a mí», decía citando a Montaigne, su maestro cultural. Un libro que, durante su gestación, fue llevándolo a lecturas imprevistas, a ensartar pensamientos que le sobrevenían, uno tras otro, inesperadamente, a encontrarse con su propio ser.

Todas las obras escritas por Scalfari están aderezadas con referencias bíblicas o teológicas. «Se declaraba no creyente, si bien en los años en los que yo lo conocí reflexionaba profundamente también sobre el sentido de la fe. Se interrogaba siempre por la presencia de Dios, por las cosas últimas y por la vida después de esta vida», dijo de él Francisco en las declaraciones que hizo tras el fallecimiento del periodista.

Tuvo, en los años de infancia y primera juventud, una buena formación y práctica religiosas, pero las abandonó porque, explicaba Scalfari, se encontró con Atenas. Aunque, a decir verdad, no se ve, en eso, la necesidad de la relación causa-efecto, porque también hemos llegado a Atenas otros y seguimos creyendo en Cristo. Además, él mismo reconoció que había aprendido a razonar haciendo Ejercicios espirituales de san Ignacio con el Padre Lombardi.

Hizo el viaje de su vida a su manera. Si no hubiese andado en lides políticas, periodísticas y empresariales, puede que hubiese llegado más allá en el alcance de nuevas luces que iluminasen sus interrogaciones por las cuestiones últimas de la existencia. O no, ¡quién sabe! Y pienso igualmente que, en el trasfondo de su singladura intelectual, siempre estuvo presente, para bien, la figura de su catolicísima madre y lo que ésta le transmitió en los años iniciales de su vida en el hogar familiar.

Jorge Juan Fernández Sangrador

La Nueva España, domingo 31 de julio de 2022, p. 24

El bautismo de Chesterton

Hoy, 30 de julio de 2022, hace cien años que Gilbert Keith Chesterton fue recibido en la Iglesia Católica.

Se convirtió al catolicismo porque es «la única religión antigua que se halla en grado de parecer nueva» y «en la que todas las verdades se dan cita».

A Chesterton se le dio el nombre de the laughing philosopher, el filósofo que ríe, porque desenmascaró las falsedades y las contradicciones que se esconden tras las herejías y ciertas modas de pensamiento.

Y después de haber recibido el bautismo, escribió unos versos que concluyen así: «Mi nombre es Lázaro y estoy vivo».

Y por católica, nada

«Aquella esfinge maragata«, Tercera de ABC (29 de julio de 2022), por Martín-Miguel Rubio Esteban, escritor:

«Si Concha Espina no hubiese llevado el más acendrado cristianismo en el alma y sí hubiese sido una patente ‘roja’, ‘La esfinge maragata’ hubiera sido el libro pionero de la novela social en España, y primera muestra de un espléndido feminismo combativo.

Toda la novela es en sí apasionado homenaje a la mujer maragata que, entregada su belleza y juventud al trabajo esclavo incesante y desagradecido, conseguía convertir trozos de las tierras del páramo, en donde aún resuenan los cascos guerreros de la batalla terrible en que el godo Teodorico destruyó las tropas del rey suevo Rechiario, en pequeños edenes de centeno y flores, como este de Valdecruces, topónimo literario bajo el que quizás se esconda el corónimo actual de Castrillo de los Polvazares, aunque no siempre se puede identificar automáticamente la geografía de un universo literario con la realidad ésta por la que andamos.

Es así que es necio buscar, por ejemplo, La Mancha universal de Don Quijote en la de Emiliano García-Page. ‘La esfinge maragata’ es la novela de la dignidad triunfante en medio de la desoladora pobreza y desgracias colaterales.

El párroco de Valdecruces, don Miguel, es el reverso santo del diabólico don Fermín de Pas, de Vetusta, siendo verdadero y humilde apóstol de Jesús y hermano mayor de la aldea. Por otro lado, su relación de amistad con Rogelio Terán, hidalgo montañés, el amor de Mariflor, lo hace elemento fundamental e imprescindible en la trama amorosa, lo mismo que el franciscano fray Lorenzo en ‘Romeo y Julieta’.

Don Miguel es ejemplo del cura que se arruina procurando que no se arruinen sus parroquianos.»

La Virgen de la Cuarentena se gana a la Corporación Municipal de Mieres (en la Red de Municipios por un Estado laico)

  • La Nueva España
  • 28 de julio de 2022
La imagen de la Virgen de la Cuarentena, con velas, cartas y flores que dejan los vecinos. |

A pocos metros de la popular plaza de Requejo nace una senda en la que se guarece parte de la historia minera de Mieres. Pese a que el camino fluye en su inicio entre la apodada como catedral de la sidra y la iglesia de San Juan, hasta ahora, este sendero apenas tenía fieles. Es más, durante lustros permaneció olvidado, hasta que un minero jubilado aficionado a la escultura decidió convertir la solitaria senda del Peñón en una sala de exposiciones. Para empezar, Tomás Argüelles hizo surgir a la Virgen de la Cuarentena de una enorme roca. En septiembre, el párroco de San Juan, Miguel del Campo, bendecirá la citada imagen religiosa, que se ha convertido en la esencia de un acogedor lugar de peregrinación con un creciente magnetismo.

Hasta tal punto se ha hecho popular la Virgen de la Cuarentena, y por extensión la senda del Peñón en que está contenida, que el Ayuntamiento de Mieres ha decidido dar difusión a la ruta. El recorrido de unos cinco kilómetros que une Mieres y Rioturbio ha sido señalizado y está siendo promocionado por el Consistorio. El resultado es que un espacio desconocido se ha convertido en un punto de encuentro. Es uno de los efectos más insospechados de la pandemia.

Un gran cartel situado frente a la iglesia de San Juan y a pocos metros de la escultura dedicada a Teodoro Cuesta marca el inicio de la ruta del Peñón. Tras superar una rápida subida por Arriondo, el caminante toma la vieja trinchera del ferrocarril de Baltasara, proyectada a mediados del siglo XIX. «Es una zona muy atractiva, ya que todo el camino transita entre arboleda y en sombra, algo que se agradece mucho en verano», explica Tomás Argüelles, picador jubilado con una enorme inquietud artística.

Acostumbrado a quebrar la roca, su afición por la escultura le ha estimulado para dar un trato más amable a la piedra, moldeándola para extraerles formas hasta entonces ocultas. Eso es lo que ha hecho con una de las grandes rocas que salpican el antiguo paso férreo. Tras la cuarentena tuvo la idea de tallar una imagen religiosa. El proyecto acabó en lo que es hoy la Virgen de la Cuarentena: «Observé que uno de los laterales de una piedra parecía el mantón de una virgen y me entró el gusanillo, así que decidí hacer algo».

Los cada vez más visitantes que recibe la senda ponen flores diariamente a la escultura. «Al principio, quise llamarla la Virgen del coronavirus, pero me decanté por la Virgen de la Cuarentena». Argüelles ha soldado a la roca una hucha de hierro que sirve como cepillo para limosnas. «La gente deja monedas y luego las recogemos para donarlo al comedor solidario».

El éxito de la Virgen de la Cuarentena ha hecho revivir la senda del Peñón. «Antes te podías cruzar que un par de vecinos que suelen pasear por la zona, pero ahora son decenas y decenas las personas que se acercan para disfrutar de este paraje», comenta orgulloso Tomás Argüelles. Hasta el párroco de San Juan se ha percatado de la popularidad creciente de este enclave. «Ya está todo organizado para que septiembre el cura acuda a bendecir la imagen», explica el escultor mierense.

Oración por el arzobispo Gabino Díaz Merchán (1926-2022)

Nuestro admirado don Gabino Díaz Merchán, arzobispo emérito de Oviedo, manifestó el deseo de que, después de su fallecimiento, se orase por él al Salvador, hacia cuya imagen, cerca del altar de la catedral, se halla orientado el sepulcro en el que espera la resurrección de la carne.

Jesucristo fue el centro de su vida y de su predicación, como puede apreciarse en el rico magisterio pastoral que nos ha dejado por escrito. Bien podría aplicársele aquello que santa Teresa dijo de san Pablo: «que no parece se le caía de la boca siempre Jesús, como quien le tenía bien en el corazón» (Vida 22,7). 

De su amor a Cristo emanaba la exigencia de la conversión a la que constantemente nos exhortaba, porque sin purificación y regeneración interior no podría haber jamás autenticidad en nada de cuanto hiciésemos, nos advertía don Gabino.

La reproducción de su retrato, obra, en 2003, del pintor José Pantaleón, acompaña a una oración a Cristo Salvador y Pontífice único de los bienes que esperamos (Hebreos 9,11), para que le conceda, perdonadas sus faltas, estar por siempre con Él, con el Padre y con el Espíritu Santo, en la gloria eterna (Juan 17,24).

«Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo» (Juan 17,24)

Que esté en donde estás Tú.

Y mejor que la medalla de oro: ¡Cristo!

La estadounidense Sidney McLaughlin (22 años) acaba de batir un nuevo record mundial en los 400 metros vallas. ¿El secreto del éxito? Dios, sus padres y las zapatillas. Y el haber ganado de nuevo una medalla de oro es un triunfo total en su trayectoria como deportista ¡claro que sí!, pero, como ella misma ha declarado en su cuenta de instagram después de la victoria: «Es un honor poder representar no solo a mi país, sino también al reino de Dios; sin embargo, lo que tengo en Cristo es mucho más grande que lo que tengo o no tengo en la vida».

No es católica. Si lo fuera, puede que le diera vergüenza decir algo así.

Como una patena

Los prados en los que acamparon los peregrinos a Covadonga de Nuestra Señora de la Cristiandad (23 al 25 de julio de 2022) quedaron como si no hubiese estado nadie allí. Todo recogido y limpio. La gente de los pueblos estaba admirada del orden y la educación de los centenares de chavales que se dirigían a pie al santuario de Nuestra Señora de Covadonga. Y no es de extrañar que se admirasen de que hubiera unos jóvenes tan responsables y cuidadosos, viendo cómo dejan otros los prados durante la celebración de alguna que otra fiesta de verano en Asturias.

Nuestra Señora de la Cristiandad

El Xiringüelu

Les Piragües

El Carmín

El presidente Sergio Mattarella y ¿la laicidad de la República?

Ángel Gómez Fuentes, corresponsal de ABC en Roma, dedica su artículo de hoy (24 de julio de 2022) al presidente de la República de Italia: Sergio Mattarella, del que dice:

«Al día siguiente de ser elegido duodécimo presidente de la República (31 de enero 2015), Sergio Mattarella, católico practicante, asistió a la misa matutina en la basílica de Santi Apostoli.

Acudió a pie, porque al ser domingo el tráfico en la zona estaba cortado. A la salida de la iglesia, un grupo de monjas le ‘robaron’ una fotografía. El nuevo Jefe del Estado, siempre muy discreto y reservado, sentía la importancia del momento, lo que se reflejó en la frase con la que saludó a las religiosas:

«Recen para que yo sea un instrumento para el bien del país».

Después emprendió el camino hacia su despacho del Tribunal Constitucional, donde era juez, para preparar el discurso a la nación».

Mattarella cumplió ayer, 23 de julio de 2022, 81 años, y el Papa le envió este mensaje:

«Nella felice ricorrenza del Suo genetliaco, desidero parteciparle cordiali espressioni augurali, assicurando il ricordo orante per la Sua persona e per l’alto servizio che svolge a favore dell’amato popolo italiano.

In questo particolare frangente, segnato da non poche difficoltà e scelte cruciali per la vita del Paese, Lei continua a offrire un contributo fondamentale e imprescindibile, con gentile autorevolezza ed esemplare dedizione.

Mi unisco dunque volentieri a quanti condividono l’odierna gioia, formulando i migliori voti per il Suo compleanno e, mentre le rinnovo la mia personale stima, invio la Benedizione Apostolica, che estendo ai familiari, ai collaboratori e all’intera Nazione, chiedendole di pregare per me» (Vaticano, 23 de julio de 2022).

El Papa le pide oraciones al presidente de la República.

Y es que Mattarella no disimula la importancia que tiene, para él, la oración. Durante una visita a Turín, fue a rezar y a depositar una corona de flores ante la urna que contiene los restos mortales de san Juan Bosco en el santuario de Santa María Auxiliadora, en donde confesó:

«Tengo una imagen de don Bosco en mi despacho».

Igualito igualito que en España.