¿Pero no fue cuando les quemaron la biblioteca y les destruyeron el edificio?

Pues lo están celebrando como una hazaña épica, a lo grande (por cierto, no se dice «la efemérides», sino «la efeméride»).

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Y lo de que es para “celebrar esta efeméride» (aquí ya se dice bien) viene en el programa:

Diario «El Comercio» (5 de octubre de 2024)

147 likes. Se ve que hay seguimiento.

El director enseña la oreja

Ayer monasterios, hoy paradores, … Y hacia estos temas deriva la programación cultural elegida por el director de uno de ellos, el parador nacional «San Pedro de Villanueva»: masonería, solsticio de verano, atardeceres mágicos, rock en el claustro … ¡A ver si va a haber clientela a la que este tipo de programación no le guste y deje de ir al parador! ¡A ver si por agradar al que no es consumidor ni usuario del negocio van a dejar de ir los consumidores y usuarios del negocio!

Los nombres de los santos titulares de esos edificios emblemáticos han sido eliminados sistemáticamente de la nomenclatura: el de San Pedro de Villanueva es ahora el de parador nacional de Cangas de Onís (han fulminado el nombre de Villanueva porque se ve que les parece poco); el de San Juan Bautista es ahora el de parador nacional de Corias; el de San Vicente Ferrer es ahora el de parador nacional de Plasencia; el monasterio de San Salvador de Cornellana, que quieren convertir en parador, va por el mismo camino… Y todo así.

La Virgen de Guadalupe de Noceda

Hoy, 15 de septiembre, hemos celebrado la fiesta de la Virgen de Guadalupe, en la capillina de Noceda (Belmonte de Miranda). Los devotos la llaman «la Santina». Misa a las 12. Luego, comida. Y no muy lejos, los osos, que pasean tranquilamente de noche por aquellos pueblos como si tal cosa. Seríamos unas veinticinco personas. En el pueblo deben de ser ochos quienes vivan permanentemente. ¡Y cuánto quieren todos a la Virgen!

Navegar en busca del alma

Gianfranco Ravasi (Merate, 1942), cardenal presbítero de San Giorgio in Velabro, iglesia romana de la que fue titular también el cardenal inglés san John Henry Newman, dirigió hasta 2022, como presidente, el Pontificio Consejo de la Cultura y las Pontificias Comisiones para el Patrimonio Cultural de la Iglesia y de Arqueología Sacra.

Aunque sus escritos y conferencias son de variada naturaleza, la matriz de todos ellos se halla en la Biblia, de la que el cardenal Ravasi ha sido prolífico y exitoso investigador, profesor y divulgador hasta el presente.

A Ravasi le ha sucedido lo mismo que a otros biblistas del siglo XX, quienes, tras haber colocado al hombre, compuesto de alma y cuerpo, en el centro de su interés intelectual y de su extensa producción literaria, con una cierta preterición -preciso es decirlo- del concepto alma, han tratado, cuando ya se está acercando el final de su periplo vital y exegético, de recuperar esta noción sin la cual resulta imposible entender, explicar y amar al hombre en lo que hay en él de espiritual, sobrenatural, divino.

Es ese, por lo demás, un signo de nuestro tiempo, en el que andemos de acá para allá fatigados, desorientados, desalentados, como cuerpos que han perdido el alma, y no parece que haya ni deseo ni voluntad de recuperarla, siendo, sin embargo, una necesidad inaplazable en esta sociedad intensamente materialista y tecnificada. Hay, por ello, que volver al alma, que, por otra parte, como se podrá apreciar en el nada breve trabajo del cardenal, no ha dejado ni dejará nunca de estar ahí. Es lo que somos: carne y alma.

Pues bien, volver al alma es lo que Gianfranco Ravasi ha pretendido hacer con este libro que la editorial San Pablo acaba de publicar y que es traducción del que sacó a la luz en italiano, en 2022, Il Saggiatore. El título en español es Breve historia del alma. Desde las culturas primitivas hasta la sociedad actual (Madrid 2024, 466 páginas).

He de añadir que el cardenal Ravasi, en los años en los que fue presidente del Pontificio Consejo de la Cultura, permaneció muy atento a las derivas de la antropología actual, afectada por los postulados y efectos de las modernas corrientes interpretativas provenientes de los ámbitos del animalismo, la genética, el transhumanismo, el género, la inteligencia artificial y las neurociencias, por citar los más representativos de los paradigmas del discurso actual acerca de la naturaleza humana.

Creo que este libro sobre el alma deba ubicarse en ese horizonte de preocupación por tratar de definir la cuestión fundamental de toda antropología: ¿qué es el hombre? Y lo referente a las nuevas interpretaciones de lo humano, a las que el Pontificio Consejo de la Cultura dedicó importantes sesiones de análisis y reflexión, puede verse en las dos partes conclusivas del libro, la III y la IV, y especialmente en esta última, de la página 387 a la 436.

Gianfranco Ravasi, que aún escribe, no a ordenador, sino con bolígrafo o pluma, se vio inmerso, al acometer esta obra, en un proyecto inacabable. Tuvo la impresión de que, a bordo de un barco, descendía por un gran río, desde las fuentes hasta la desembocadura, apartándose, en ocasiones, de la corriente principal y remontando afluentes que conducían a paisajes de virginal hermosura, encontrándose con poblados en los que se conservaban tradiciones antiquísimas, aventurándose en arriesgadas exploraciones a través de tupidas espesuras y gozando siempre de la belleza del viaje, de las inimaginables sorpresas que éste le iba deparando en el día a día y de la satisfacción que le producía el hecho de ir superando con paciencia y perseverancia aquellos escollos que, a primera vista, parecían insalvables.

La obra es muy del estilo de Ravasi, cuya erudición es amplísima. Nos hallamos en realidad ante un compendio de referencias literarias y artísticas del vocablo alma. La relación es exhaustiva. El lector se preguntará: ¿cómo se las ha arreglado el autor para reunir tantas? Lo cierto es que han sido muy bien elegidas, traídas oportunamente al contexto en el que han de ser citadas y aparecen magníficamente hilvanadas.

Quien se adentre en las páginas de este libro con la pretensión de llegar a definir por sí mismo qué es el alma se encontrará inmediatamente con la constatación de que es una realidad conceptualmente inasible, aunque para su uso corriente le baste el definirla como sustancia incorpórea, espiritual e inmortal, y entenderá entonces aquel anhelo de san Agustín que él mismo formuló así en sus Soliloquios: «Quiero tener conocimiento de Dios y del alma. ¿Y nada más? Absolutamente nada más» (1,2,7).

Jorge Juan Fernández Sangrador

Vicario Episcopal de Cultura y de Relaciones Institucionales de la Diócesis de Oviedo

Publicado con el título “Un viaje de vuelta”, en Revista Vida Nueva, 14-20 de septiembre de 2024, n.º 3.378, p. 44.

Ángel Fernández Artime y el sueño de don Bosco

El Gobierno del Principado de Asturias ha otorgado la distinción «Hijo predilecto» al cardenal Ángel Fernández Artime, quien ha sido, hasta hace unos días, en la Sociedad de San Francisco de Sales, vulgo «salesianos», y en su calidad de décimo sucesor de san Juan Bosco, Rector Mayor, que es así como ellos llaman al superior general.

Tiene que llegar uno a cardenal para que se le concedan públicamente los honores, que, aun sin ser príncipe de la Iglesia, merece sobradamente, cual es el caso de nuestro paisano luanquín, porque, durante diez años, ha estado, elegido en votación por sus hermanos, en un capítulo de la orden, al frente de una congregación religiosa de riquísima historia, de importantes realizaciones sociales y de enorme proyección internacional: los salesianos.

Presentes en ciento treinta y cuatro países, los salesianos son en la actualidad casi catorce mil quinientos, pero es que la familia salesiana está compuesta por más de cuatrocientos mil miembros, pertenecientes a los que entre ellos se denominan «grupos», a saber, institutos religiosos y laicales, congregaciones, asociaciones, comunidades y movimientos espirituales. La obra y el espíritu de san Juan Bosco, y de san Francisco de Sales, su inspirador, han sido de una fecundidad extraordinaria.

Los salesianos han creado una universidad, colegios, centros culturales, misiones, casas de acogida, museos e infinidad de oratorios para la formación y la sana diversión de los jóvenes, porque para el servicio de éstos nacieron, trabajan y consagran el día a día de sus vidas. «Apasionados por Jesucristo y dedicados a los jóvenes». Así define el cardenal Fernández Artime a los salesianos. Éstos regentan, desde 1952, el Colegio Fundación Masaveu de Oviedo. Hay una comunidad de hijos de don Bosco también en Avilés.

En mi opinión, si bien en su día le fue otorgada la Medalla de Plata de Asturias a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, una congregación religiosa de gran prestigio y muy apreciada en todo el mundo, no creo que se haya dado anteriormente una de esas distinciones del Gobierno del Principado de Asturias, a título individual, a ninguna otra personalidad de tanta presencia e influencia internacional como lo es Ángel Fernández Artime.

Por otra parte, el papa Francisco lo ha hecho cardenal, incorporándolo así al Sacro Colegio de purpurados, que eligen en cónclave al Sumo Pontífice de la Iglesia, la institución más importante, extendida y activa de la tierra. La designación para ser el sucesor de san Pedro puede recaer en cualquiera de ellos. Y los de Luanco desean que, llegado el momento, sea en su querido Ángel.

Ángel Fernández Artime se siente hijo de un sueño. El de don Bosco: «el sueño de los nueve años». Tuvo más, pero es ese el que ha permanecido como el sueño inicial de la salesianidad bosconiana. Y es que sólo siendo un soñador inteligente, dinámico, humilde y esperanzado se puede realizar la magna obra que aquel gran sacerdote italiano logró llevar a cabo en el siglo XIX, teniendo que soportar cruces, sufrimientos, incomprensiones, zancadillas, penurias, calumnias, fallos, pero, eso sí, siempre asentado en la arraigada confianza de que la acción providente de Dios habría de mostrar su infinito poder en el momento oportuno y del modo silencioso y patente en que suele hacerlo.

Sobre aquel sueño de don Bosco a los nueve años escribió el cardenal asturiano el último «aguinaldo» dirigido a la familia salesiana. Ésta llama «aguinaldo» al programa que el Rector Mayor le regala por Navidad en forma de meditación para el año entrante. El que redactó para 2024 se titula «El sueño que hace soñar. Un corazón que transforma los lobos en corderos». Es, en cierta manera, el testamento que Fernández Artime deja, en su último año como Rector Mayor, a los salesianos.

¿En qué consistió el sueño? Il piccolo Giovanni Bosco vio mientras dormía una extensión de terreno en la que unos chiquillos jugaban y blasfemaban. Entonces, Jesús y María se acercaron al pequeño Juan para decirle lo que había de hacer y con qué espíritu. ¿Y qué era? Intentar transformar el campo de insano e irreverente desenfado, brutalidad e irreligiosidad en el que discurría la vida de aquellos chicos en un lugar de concordia, creatividad y festiva amistad.

¿En qué consiste el sueño de Ángel Fernández Artime? El de que su sueño se corresponda con el de Dios para la humanidad, manteniéndose en la escucha de su propio corazón y en la plena conciencia de que lo que él no haga quedará sin hacer, porque en la singularidad y originalidad de cada cual hay algo que es tan personal e irrepetible que debe ser puesto en acto en la relación con los demás.

Su sueño es, en palabras que él toma prestadas de san Juan Bosco, hacerse «humilde, fuerte y robusto», para no sucumbir desalentadamente ante los fracasos, las dudas, los errores y las dificultades que se alzan siempre en cualquier camino que haya de conducir hacia algo grande, hermoso, excelente y divino. 

Su sueño es servir a la Iglesia, a los jóvenes y al mundo siguiendo a Cristo, que socorre a las gentes de Luanco y a la humanidad entera; ser servidor bajo la divina inspiración del Evangelio, con la sabiduría de san Juan Bosco, con la universalidad del catolicismo, con el espíritu apostólico de los pescadores llamados por Jesús, con la alegría de los oratorios festivos, con la cordialidad expansiva de los asturianos, con la dulzura de san Francisco de Sales, con el auxilio de la Virgen María, con el vigor juvenil de santo Domingo Savio.

Su sueño es servir a Cristo, a la Iglesia, a los jóvenes y al mundo, dándose totalmente, «usque ad effusionem sanguinis», como se espera de un cardenal, pues el rojo de sus vestiduras no es el del poder de los príncipes de la tierra, sino el de la sangre de Jesucristo, derramada por la salvación de todos, y la de los mártires, gloria de la «Sancta Romana Ecclesia», que dieron, con su muerte, el supremo testimonio de su fe en Aquel que es único Señor de la vida y de la historia.

Jorge Juan Fernández Sangrador

Vicario Episcopal de Cultura y de Relaciones Institucionales de la Diócesis de Oviedo

(La Nueva España, domingo 8 de septiembre de 2024, en el suplemento Siglo XXI, p. 22)

El fenómeno de las sectas. También en Asturias

El fenómeno inasible de las sectas en el mundo es una realidad que también se produce en Asturias. Un informe que el Arzobispado de Oviedo encargó, hace algún tiempo, a uno de los expertos más reconocidos en esa inabarcable área, Luis Santamaría del Río (Zamora, 1982), nos ha permitido saber que nos hallamos ante un reto pastoral de enorme importancia.

La obra de captación de adeptos es tan sutil, imperceptible y efectiva, que tal vez esté dándose justamente al lado de nuestras iglesias, si no es dentro incluso de nuestros locales parroquiales, de los colegios católicos, de las casas de espiritualidad y, por supuesto, de infinidad de casas rurales de los maravillosos pueblos de nuestra región, hoy sin culto ni presencia habitual del sacerdote.

En Asturias hay sectas de origen cristiano, islámico, oriental, grupos esotéricos, nueva era, métodos de potencial humano, terapias y cientos de denominaciones curiosas que ejercen una atracción irresistible en almas deseosas de la espiritualidad que no encuentran en donde debiera ofrecerse la que es conforme a la verdad revelada por Cristo.

Le he pedido a Luis Santamaría que venga al Club de Prensa Asturiana para que hable del último libro que publicó en la BAC y, especialmente, de las sectas: identificación, actuación, influjo, mimetización y versatilidad. Por si pudiera ser de tu interés o de alguna persona que tú conozcas, te informo de que el acto tendrá lugar en el Club de Prensa de La Nueva España (Oviedo), a las 19,30 horas del martes 10 de septiembre de 2024.