He visitado esta tarde el Seminario católico de Londres (Allen Hall Seminary), en Beaufort Street, 28 (Chelsea). Por el olor a incienso, se ve que celebraron por todo lo alto la fiesta de san John Henry Newman (9 de octubre). El Seminario se halla en lo que fue la hacienda de Tomás Moro. Sólo queda de todo aquello un árbol que dicen que fue plantado por Tomás Moro: Mulberry Tree (¿una morera?).
Sammy Basso es un joven de 23 años que padece el Síndrome de Hutchinson-Gilford, una enfermedad genética rarísima, que afecta a un centenar de personas en el mundo. Es conocida también por el nombre griego “progeria”, ya que su principal manifestación externa, de resultas de una complicación en el ADN, es el envejecimiento prematuro.
Sammy nació, en 1995, en Tezze sul Brenta, una localidad de la provincia italiana de Vicenza. Sus padres, Laura y Amerigo, se propusieron, cuando supieron el diagnóstico, no ahorrar esfuerzos, ni tiempo, ni dinero, para que su hijo fuese absolutamente feliz durante los trece años que, según les habían dicho los médicos, constituía la media de vida de los niños afectados de progeria, de la que, cuando fue detectada en Sammy, no existían ni tratamiento ni estudios sobresalientes acerca de ella.
La participación en los encuentros de familias con niños aquejados de este síndrome, organizados por la asociación norteamericana Sunshine Foundation o la holandesa Progeria Family Circle, propiciaron el que Laura y Amerigo estableciesen contacto con padres que se hallaban en su misma situación, médicos, equipos de especialistas y, sobre todo, con niños, que, enfermos como Sammy, rebosaban, sin embargo, de energía y de ganas de vivir.
El descubrimiento, en 2003, del gen que provoca la progeria hizo posible el que la investigación avanzase de manera espectacular en los años siguientes. En 2006, Sammy se sometió a un “screening” físico completo, que permitió determinar cuál era el estado real en el que se encontraba su organismo. A partir de los resultados obtenidos, y con una extraordinaria labor de búsqueda de soluciones tendentes a detener los efectos del síndrome, en él y en los otros chicos afectados, se dio con un fármaco que parece ralentizar el curso de la enfermedad.
Lo que ha luchado esa familia por dar a conocer y combatir la progeria no se puede creer, alentados por una esperanza indescriptible. Han buscado fondos, para el tratamiento de Sammy y para que existan programas de investigación, hasta debajo de las piedras. Sin dejar, por ello, de llevar una vida de normalidad plena, al igual que cualquier otra familia. De hecho, Sammy ha obtenido ya el grado universitario italiano de “laurea” en Ciencias Naturales por la Universidad de Padua.
A lo largo de este proceso, en el que la familia Basso se vio inesperadamente enrolada, nunca llegó a apagarse la luz de la fe religiosa. Todo lo contrario. Sammy es sumamente creyente: “La fe, entre todas las cosas, es lo más importante que tengo. Es mi parte más íntima. Podría decir todo sobre mí mismo, pero si no dijera que tengo fe es como si no hubiera dicho nada. Para mí, Dios es Dios. Es indescriptible.”
Lleva siempre consigo, colgada del cuello, una tau, letra con la que están marcados los elegidos, según el profeta Ezequiel. Es, además, un símbolo franciscano. En su cuenta de facebook, Sammy explica el porqué de esa costumbre suya: “San Francisco es el santo que está más presente en mi vida. Por eso he decidido llevar siempre una tau en el cuello. Francisco canta a la Naturaleza y la honra, porque es creación de Dios, el cual continúa, en todo momento, su acción creadora, sosteniendo cuanto existe”.
Sammy es alegre, sociable y confortante, y si alguien desea conocerlo un poco mejor, que lea el simpático relato que él mismo escribió, en primera persona, de su viaje a través de los Estados Unidos por la Ruta 66: “Il viaggio di Sammy”. Y el que ha publicado en colaboración con Valentino Baron: “Scolpire il corpo, scoprire l’anima”, en el que este escultor de Borso del Grappa, aquejado de una enfermedad degenerativa, refiere, con emoción, sus encuentros con Sammy, un joven inteligente y optimista, cuyas limitaciones son sólo físicas, y nada más que eso, físicas (“La progeria es sólo una pequeña parte de lo que es mi vida. Sólo vivir en esta tierra, tener las montañas, el mar, la familia, son todo cosas muchísimo más grandes que una enfermedad”, dice), pues lo que hace grandes a las personas se halla en otros niveles del ser, desde los que reverberan, luminosas, la bondad, la serenidad, la sabiduría y la verdadera belleza.
Jorge Juan Fernández Sangrador
La Nueva España, domingo 17 de marzo de 2019, p. 29
Ayer monasterios, hoy paradores, … Y hacia estos temas deriva la programación cultural elegida por el director de uno de ellos, el parador nacional «San Pedro de Villanueva»: masonería, solsticio de verano, atardeceres mágicos, rock en el claustro … ¡A ver si va a haber clientela a la que este tipo de programación no le guste y deje de ir al parador! ¡A ver si por agradar al que no es consumidor ni usuario del negocio van a dejar de ir los consumidores y usuarios del negocio!
Los nombres de los santos titulares de esos edificios emblemáticos han sido eliminados sistemáticamente de la nomenclatura: el de San Pedro de Villanueva es ahora el de parador nacional de Cangas de Onís (han fulminado el nombre de Villanueva porque se ve que les parece poco); el de San Juan Bautista es ahora el de parador nacional de Corias; el de San Vicente Ferrer es ahora el de parador nacional de Plasencia; el monasterio de San Salvador de Cornellana, que quieren convertir en parador, va por el mismo camino… Y todo así.
De este edificio salió Alfonso II para ir, como primer peregrino, a ver el lugar en donde fueron hallados los restos del Apóstol Santiago en Compostela. Y conque no haya sido por esa puerta.
Hoy, 15 de septiembre, hemos celebrado la fiesta de la Virgen de Guadalupe, en la capillina de Noceda (Belmonte de Miranda). Los devotos la llaman «la Santina». Misa a las 12. Luego, comida. Y no muy lejos, los osos, que pasean tranquilamente de noche por aquellos pueblos como si tal cosa. Seríamos unas veinticinco personas. En el pueblo deben de ser ochos quienes vivan permanentemente. ¡Y cuánto quieren todos a la Virgen!
¡La que lo espera en estas fiestas de San Mateo! ¡El FestiaMAS 2024, con 194 grupos musicales!
Y, ya puestos en acción, no asistió nadie al concierto de esta tarde inaugural. A los dos fotógrafos les interesa la actuación lo mismo que a Feijoo: nada.