Kerolles Roufaeil ha cantado en lengua copta a Cristo, Rey de la Paz, en la Misa por la Paz que se celebró en la tarde del 19 de octubre de 2026, fiesta de El Desarme, en la iglesia de San Isidoro el Real de Oviedo. El himno se conoce por el nombre de Eporo.
Fue una oportunidad maravillosa para contemplar un ejercicio de diálogo entre la belleza de un himno de la ancestral cultura egipcia, conservada por el cristianismo, y la belleza del barroco español al modo de los jesuitas.
El himno Eporo debe de tener como dos o tres mil años.
La tradición oral y diversos musicólogos sostienen que la melodía del himno Eporo deriva de la música del antiguo Egipto de la época de los faraones. En la antigüedad, esta estructura musical se utilizaba originalmente en ceremonias reales para recibir o glorificar al Faraón, en ocasiones como éstas:
- Al regreso de batallas victoriosas. Cuando el faraón volvía a la capital tras ganar una guerra, el pueblo y los sacerdotes lo recibían a las puertas de los templos entonando esta marcha real para glorificar su poder.
- En las visitas oficiales a las provincias. Siempre que el monarca viajaba a diferentes regiones de las «Dos Tierras» (el Alto y Bajo Egipto), la estructura musical servía como protocolo oficial de bienvenida en los distritos periféricos
- En las solemnes ceremonias jubilares. Durante estas grandes festividades políticas y religiosas —diseñadas para renovar la fuerza mística y el derecho a gobernar del faraón tras cumplir 30 años en el trono— se empleaban cánticos similares para aclamar su soberanía divina.
Con la llegada del cristianismo a Egipto durante los primeros siglos de nuestra era, la Iglesia cristianizó estas melodías solemnes. Deseaba mantener el propósito original de «dar la bienvenida al Rey», pero cambiando al destinatario. En lugar de cantar para un faraón terrenal, reutilizaron la marcha triunfal para recibir a Jesucristo, el «Rey de la Paz». Por este motivo, hoy en día este himno se sigue reservando para recibir solemnemente al Papa Copto o a los Obispos cuando entran a la iglesia, manteniendo viva la antigua tradición protocolaria egipcia.
Por otra parte, cuando la Iglesia adoptó la música milenaria, eliminó los tambores pesados y los sistros, pero retuvo la esencia del sonido metálico sagrado utilizando únicamente dos instrumentos de percusión menor (los cuales se tocan estrictamente para marcar el tiempo y no para crear melodías):
- Los Platillos Coptos (Tura): Son un par de pequeños discos de bronce pulido que el cantor (Moallim) golpea rítmicamente entre sí. Es el instrumento directo heredero de los antiguos crótalos faraónicos y es crucial para mantener al coro sincronizado en los complejos y largos melismas (cantar muchas notas sobre una sola sílaba) que tiene el himno Eporo.
- El Triángulo: Introducido siglos más tarde, complementa a los platillos aportando un sonido agudo y cristalino que resuena en la cúpula de las iglesias durante los momentos festivos.
La traducción del himno Eporo al español, reza así:
Oh Rey de la paz,
danos tu paz,
establece entre nosotros tu paz,
y perdona nuestros pecados.
Dispersa a los enemigos
de la Iglesia
y fortalécela,
que no sea sacudida nunca.
Emmanuel nuestro Dios
está ahora entre nosotros,
en la gloria de Su Padre
y el Espíritu Santo.
Que Él nos bendiga a todos,
purifique nuestros corazones,
y sane las enfermedades
de nuestras almas y nuestros cuerpos.
Nos postramos ante Ti, Cristo,
junto con tu Padre bueno
y el Espíritu Santo,
porque has venido y nos has salvado.

