Fue inaugurada y bendecida, el pasado 21 de octubre de 2022, por el arzobispo de Oviedo, fray Jesús Sanz Montes, ofm.
Está en la Plaza «Alfonso II el Casto» (Plaza de la Catedral), número 4.
Es presencia de la fe cristiana en la plaza, en un espacio público, en el epicentro de la vida social de la ciudad, en el ágora.
En su logo figuran las letras griegas Alfa y Omega, que son las que penden también de los brazos de la Cruz de la Victoria, emblema de Asturias.
Los círculos no logran contener la totalidad de las letras Alfa y Omega porque nuestra capacidad de comprensión tampo puede abarcar en su totalidad la sabiduría de Dios ni sus designios.
Un midrás dice que «la Torá tiene setenta caras» (Bemidbar Rabbah 13:15-16). El lector no logrará verlas nunca todas simultáneamente.
Y en el Talmud se enseña que así como el martillo «rompe una piedra en varios fragmentos, así también Dios dice un versículo y de él surgen varias explicaciones» (Sanhedrín 34a, cf. Shabat 88b).
Aunque Jesús nos infundió la esperanza de que, en la limitación de nuestro intelecto, el Espíritu Santo nos conduciría a la verdad plena: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena» (Juan 16,12-15).
Alfa está en mayúscula. Omega, en minúscula. Porque el principio de la historia ha sido puesto ya (Alfa mayúscula), pero no su cumplimiento (omega minúscula), que tendrá lugar al final de los tiempos, cuando Dios la lleve a su plenitud.
Es por ello por lo que, en el cirio pascual de la parroquia o de la comunidad religiosa, la Omega ha de ir también en minúscula.
Recuérdese que el uso cristiano de Alfa y Omega se debe a que, en el Apocalipsis, se lee: «Dice el Señor Dios: «Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y ha de venir, el todopoderoso»» (Apocalipsis 1,4-8).
Y en otro pasaje: «Mira, yo vengo pronto y traeré mi recompensa conmigo para dar a cada uno según sus obras. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último» (Apocalipsis 22,12-14).
Porque los libros de la Diocesana tratan, del primero al último, de principio a fin, de la revelación de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y del ser y de la misión de la Iglesia, que es la Esposa de Cristo.
¿Y ese color tan peculiar que identifica a la librería? Es «viola tramonto».
«Tramonto» significa, en italiano, «ocaso». En la basílica inferior de Asís hay un fresco de la «Madonna dei tramonti», la Virgen de los ocasos, obra de Pietro Lorenzetti (1280-1348) entre 1320 y 1330.
Deseamos que la actividad que se desarrolle en esta Librería Diocesana de Oviedo sea para gloria de Dios y para provecho religioso de todos, y que, con el don de la sabiduría divina, instruidos en la sana doctrina, progresen los usuarios de sus libros en el conocimiento de las realidades divinas y humanas.
Hay un escenario, muy al estilo de los establecimientos de Nueva Inglaterra, en Norteamérica, para hacer presentaciones de libros.
El acceso a la librería es por el patio que antecede a la iglesia de san Tirso el Real. Fue el rey Alfonso II el Casto quien mandó, en el siglo IX, construirla. No existe, en Asturias, otra librería con un marco histórico, cultural y artístico semejante.
Los peregrinos a Compostela, que inicien su camino en la Catedral de Oviedo, hallarán, en la librería, la literatura esencial jacobea que les surta de las informaciones que precisan para ir por el Camino primitivo y del rosario con las avemarías que han de rezar en las etapas de su marcha hacia el sepulcro del Apóstol, sostenidos por la gracia del Santísimo Salvador, Jesucristo, y por la amorosa oración de intercesión de su Madre, la Virgen de los ocasos, la de las puestas del sol en el Occidente hacia el que dirigirán sus pasos, hacia Compostela.
¡Ah! Y las personas que atienden, en la librería, al público, … ¡estupendas!
Jorge Juan Fernández Sangrador






Por ese rayo de luz vespertina es por el que se la invoca como «La de los ocasos». Ella, María, es «la belleza de la tarde»