Un viaje por islas remotas

Melchor Sánchez de Toca Alameda, La esperanza de la fe en un mundo secular. Discernimiento cultural y anuncio del Evangelio para las islas lejanas en tiempos de cambio. PPC (Madrid 2025) 354 páginas.

Melchor Sánchez de Toca Alameda ha escrito una suerte de autobiografía que no es como las que se están publicando últimamente, firmadas por figuras públicas de distinto rango jerárquico y mediático. Esta que el lector tiene en sus manos es de diferente índole, porque en ella el autor relata el viaje que emprendió hace tiempo, en 1998, cuando entró al servicio de la Santa Sede, en el Pontificio Consejo de la Cultura, del que fue subsecretario. Duró veinticinco años la andadura, hasta que, en 2023, dejó ese dicasterio de la Curia romana para trasladarse al de las Causas de los Santos.

El archipiélago de la cultura

No se trata de un viaje en el espacio, sino en el tiempo. Un viaje jalonado de encuentros personales, hallazgos intelectuales e iniciativas novedosas que han requerido el entusiasmo, el esfuerzo y la determinación que precisa toda aventura de aproximación a territorios alejados de cualquier modalidad religiosa. Hay que tener arrestos para acometer esa singladura, ya que nadie dispone -la Sociología y la Estadística tampoco- de parámetros cuantificables que permitan mensurar la distancia que media entre la Iglesia y los innumerables sectores que componen el mundo contemporáneo. Estos constituyen un inabarcable, inconmensurable y en no pocas ocasiones impenetrable archipiélago, formado por islas, espacios y dominios que se hallan en los confines de la cultura y de la sociedad actuales, para cuyos moradores nada significan ya ni Dios, ni el Evangelio, ni la fe religiosa, ni el cristianismo, ni la Iglesia. 

Melchor Sánchez de Toca ha tenido la audacia de acometer tal reto y ahora ha vertido el destilado de su amplia experiencia en asuntos de diplomacia cultural en este volumen que ha llegado ya a las librerías y cuya lectura recomiendo. Está muy bien escrito, con prosa limpia y desarrollo ágil, y denota una mente abierta, ordenada y realista en el abordaje de asuntos que hoy exigen indemorable atención por parte de la Iglesia respecto a su relación con el nuevo precipitado de cambios que caracterizan nuestra época, que se han dado y continúan dándose en las nuevas generaciones y en las antropologías en curso, las artes y los artistas, las ciencias y los científicos, las creencias y la increencia, los seguidores de otras confesiones religiosas, tanto cristianas, distintas de la católica, como no cristianas.

Discernimiento y diálogo

Los conceptos que figuran transversalmente en el libro son discernimiento diálogo, fundamentales ambos para el desempeño de este género de actuaciones y ha de estar bien ejercitado en su práctica quien se decida a iniciar esa especie de expedición, que prima facie se muestra ardua, compleja y con no pocas posibilidades de resultar infructuosa. En fin, que puede abocar en el fracaso.

Melchor Sánchez de Toca es consciente de ello y lo reconoce abiertamente tras haber repasado, antes de enviarlos a la casa editorial, esta serie de textos, agrupados en el presente volumen, que él fue componiendo y escribiendo en diferentes momentos de su estancia en el Pontificio Consejo de la Cultura: «En general son más certeros en detectar los problemas de nuestro tiempo que en proponer soluciones».

Sin embargo, lo que hay que decirle al autor es que sólo por el hecho de haber tratado de identificar y poner nombres a situaciones y problemas difícilmente clasificables ha establecido las bases para que, en el intento de afrontarlos, se hallen soluciones cabales, oportunas y convenientes. No se ha arredrado ante la crudeza de las notas específicas que los definen y ha sabido mantenerse firme para que la verdad de la Iglesia y de su misión apostólica no quedase, en aras del diálogo, desdibujada.

El libro aparece en una circunstancia social y eclesial que, desde hace unos meses, viene captando la atención de los medios de comunicación, que, con diferentes lecturas del fenómeno, según su particular posicionamiento ideológico, no pueden menos que dejar constancia del hecho: el notable incremento en la asistencia de jóvenes a la Iglesia católica. Personalmente, me gustaría saber qué opinión le merece a Melchor Sánchez de Toca este despertamiento de la fe y del sentimiento religioso en las nuevas generaciones y cómo lo acompasa con algunos de los datos analíticos que expone en su meritoria obra, cuya lectura será del máximo interés para cuantos se ocupan en la importante tarea de construir puentes entre la Iglesia y otras instancias culturales de la sociedad hoy

.Jorge Juan Fernández Sangrador

Véase la recesión que escribí para mi la revista Vida Nueva 3.447 (21-27 de febrero de 2026) página 42