Importante editorial de La Nueva España. No creo que les guste a los laicistas

La Semana Santa, un nuevo activo para Asturias
Un fenómeno de masas religioso, social y turístico plenamente consolidado que ha llenado la región estos días y aún cuenta con recorrido

8 de abril de 2023

«Hace apenas tres décadas aquí no existía la Semana Santa como fenómeno de masas religioso, turístico y social. Hoy es una realidad en estado de gracia por el impulso a variadas actividades de índole espiritual y lúdico en torno a estas fechas. Acabamos de ver en el primer gran puente festivo del año las calles de las urbes a rebosar, las villas saturadas y la vuelta de multitudes a los entornos rurales. El magnetismo de Asturias se sobrepuso incluso al impacto de la reciente ola de incendios, que no desanimó a los visitantes. El interés por los viajes y el ocio se está revelando como una expresión de la postpandemia. La cifra de visitantes que eligen la región para su descanso no toca techo. Y empieza a extenderse con fuerza, por fin, más allá de los meses de verano. Un nuevo activo que aprovechar.  

La Semana Santa en Oviedo estuvo prácticamente desaparecida hasta comienzos de este siglo. Hoy moviliza a decenas de miles de personas en las jornadas de máxima intensidad. Hasta la ciudad vive con devoción andaluza y saetas su propia «madrugá» en el amanecer del Viernes Santo. Pero no solo de devoción está construido el renacimiento. Atractivos gastronómicos, como los bocados del cofrade, lo acompañan. Y también una singularidad deportiva ovetense: esa competición nacional de fútbol base que llenó el área central. Treinta mil personas desembarcaron en la región, un ir y venir de autobuses, familias al completo con niños para competir y hacer turismo.

Gijón también registró un aluvión de foráneos, con lleno casi total. Las procesiones han vuelto a tomar impulso gracias a un puñado de entregadas hermandades. Y van a más, valgan las de este año como muestra, algo nada sencillo en una ciudad que profesa institucionalmente un reglamento de laicidad. Precisamente el sermón del Miércoles Santo reivindicó no reducir la religión a «la intimidad secreta».

Con un trabajo de recuperación paciente, peldaño a peldaño, los actos en Avilés pasaron de celebración «interior», minoritaria, a abarrotar las calles con respeto reverencial al discurrir de los pasos. Los avilesinos retroalimentaron un círculo virtuoso con una masiva captación de cofrades, profusión de trajes, ampliación de recorridos o adquisición y restauración de tallas que les valió la declaración como Fiesta de Interés Turístico Regional. Pugnan ahora por merecer ese reconocimiento en la categoría nacional. Y en fin, cómo olvidar la constancia, solemnidad, esplendor, originalidad y fervor de los actos de Villaviciosa, Infiesto, Luanco, Candás, Luarca, Piantón, Villanueva de Oscos, Cangas del Narcea, Cangas de Onís…   

Para creyentes y no creyentes, el destino Asturias funciona, aunque las tradiciones semanasenteras carezcan de la raigambre de otras regiones a las que contemplan ocho siglos de historia. La cercana Zamora, por ejemplo, cuadruplica su población cuando llegan los oficios y trasmuta sus calles en un gran teatro de la Pasión. Aunque aquí queda todavía mucho por recorrer –una sola cofradía zamorana tiene 11.500 integrantes, sin duda más que todas las asturianas juntas–, la explosión de este periodo como vivencia de la fe o para disfrute ya representa una feliz realidad. 

La competencia estimulante entre los distintos concejos por buscar atractivos que ofrecer no deja de proporcionar frutos interesantes. Ahí está por ejemplo el Camino de Santiago, un recurso de incalculable valor inmaterial que permaneció oculto hasta que varios municipios con Oviedo a la cabeza lo convirtieron en emblema. O las múltiples sendas que recorren de arriba a abajo y de un lado a otro la costa, los valles y los bosques. Dará la región con otra veta de posibilidades insospechadas a poco que esos itinerarios se mantengan limpios y bien señalizados, se coordine su plasmación para darles sentido global y se unifique su promoción bajo una acertada marca como lo sigue siendo todavía la de «Paraíso Natural».

Asturias cuenta con 7.500 establecimientos de todo tipo para visitantes, de los que unos 800 son hoteles, y ofrece más de cien mil plazas de alojamiento. A ello hay que sumar 2.500 restaurantes y 7.500 bares y cafeterías, lo que promedia un local hostelero por cada millar de habitantes. El 75 por ciento de los casi dos millones de viajeros que llega aquí lo hace para pasar sus vacaciones y el 70 por ciento en pareja o en grupos familiares.

La Variante, casi ya a la vista después de un tortuoso recorrido, cambiará las comunicaciones. Abrirá de par en par puertas para muchas cosas, pero en particular para los hoteleros, los hosteleros y los comerciantes. Así que su estreno no puede volver a pillarnos por sorpresa, con los deberes sin hacer en los pocos meses que faltan. Aunque la Asturias del futuro no puede ser exclusivamente turística. no cabe pensar en su porvenir menospreciando las capacidades actuales de un sector que da empleo a 30.000 trabajadores. Por si quedan incrédulos, basta con ver el éxito de la Semana Santa que estamos rematando».

Pues ahí queda eso