«Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: “Señor, ábrenos”; pero él os dirá: “No sé quiénes sois”»(Lucas 13,24-25)

La puerta «estrecha» del convento de san Pedro de Alcántara en El Palancar (Cáceres).

Y estrecha también su celda

Pero encendido fuego era su amor a Dios