Y mejor que la medalla de oro: ¡Cristo!

La estadounidense Sidney McLaughlin (22 años) acaba de batir un nuevo record mundial en los 400 metros vallas. ¿El secreto del éxito? Dios, sus padres y las zapatillas. Y el haber ganado de nuevo una medalla de oro es un triunfo total en su trayectoria como deportista ¡claro que sí!, pero, como ella misma ha declarado en su cuenta de instagram después de la victoria: «Es un honor poder representar no solo a mi país, sino también al reino de Dios; sin embargo, lo que tengo en Cristo es mucho más grande que lo que tengo o no tengo en la vida».

No es católica. Si lo fuera, puede que le diera vergüenza decir algo así.